Desarrollando capacidades para digitalizar y poner a disposición obras plásticas

Carta de color

En el equipo de autores.uy comenzamos un proceso de aprendizaje destinado a desarrollar capacidades para la reproducción fotográfica de obras plásticas en dominio público. El objetivo es empezar a colaborar con museos e instituciones culturales en la digitalización y puesta a disposición del patrimonio pictórico. Además, buscamos compartir los conocimientos adquiridos con toda la comunidad de habla hispana, para que los procesos sean replicables en otros lugares.

Los fondos para este proyecto provienen de habernos presentado a la convocatoria 2016 de los mini-grants de la red global de Creative Commons, en conjunto con CC Argentina y CC Chile. En el marco de este proyecto, compramos una cámara fotográfica apropiada y estamos tomando clases con el fotógrafo y docente Andrés Cuenca, quien nos ayuda en el aprendizaje del uso de la cámara y de la iluminación.

Para compartir los conocimientos que vamos adquiriendo, creamos una wiki donde iremos volcando tutoriales e información sobre digitalización del patrimonio. Esperamos que, un vez completada, la wiki sea de gran ayuda a todas las personas e instituciones que estén interesadas en digitalizar acervos.

Les compartimos algunas fotos del curso que estamos realizando:

 

Obras huérfanas: un obstáculo para la digitalización y el acceso al patrimonio

Portada de la Revista Caras y Caretas

Portada de la Revista Caras y Caretas n° 24 (28/12/1890), ilustrada por Charles Schütz bajo el seudónimo d’Arsviller. Un ejemplo de obra huérfana.

En autores.uy trabajamos cotidianamente en la digitalización y puesta a disposición de obras en dominio público. Por regla general, en Uruguay las obras autorales entran en dominio público 50 años después de la muerte de su autor. Nuestra base de datos de autores permite conocer de manera sencilla qué autores fallecieron hace más de 50 años en los casos en que existen fuentes externas que registren esa información. Sin embargo, no siempre es fácil acceder a ese dato. ¿Qué pasa cuando las obras son seudónimas o anónimas? En esos casos, la ley prevé que el ingreso en dominio público ocurrirá 50 años después de que la obra haya sido hecha accesible al público, salvo que antes de cumplido dicho lapso el autor revele su identidad.

¿Y qué pasa cuando sabemos quién escribió, dibujó, compuso o diseñó una obra pero no encontramos su fecha de muerte? ¿Y si sabemos la fecha de nacimiento y podemos suponer que ya ha fallecido, como en el caso de los autores que nacieron en la primera década del siglo XX, pero no sabemos si murió hace más o menos de 50 años? ¿Y si contamos con datos parciales de la persona, tales como su apellido, o sus iniciales, pero no podemos identificarla? ¿Cómo calcular en estos casos los 50 años luego de los cuales su obra ingresa en dominio público? A estas obras se les llama obras huérfanas.

Un ejemplo que hemos encontrado en nuestra base de datos es el de las obras de Charles Schütz, quien fuera un destacado dibujante francés que volcó su arte en las portadas de la versión montevideana de la revista Caras y Caretas a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Este dibujante realizó, sólo en los 85 números de Caras y Caretas, cerca de 1000 caricaturas, dibujos y orlas con un trazo brillante y ocurrente. Al buscar información sobre él, no se encuentra más que el dato de que provenía de Alsacia (considerándose a sí mismo francés y no alemán), que en 1890 estaba viviendo en Montevideo y que fue socio de Eustaquio Pellicer en la publicación de la revista. En el artículo de Wikipedia sobre este último, se ha incluido una caricatura donde ambos editores de la revista están representados. Esa caricatura incluida en Wikipedia proviene de la digitalización que realizó la Biblioteca Nacional de España de la revista. En Uruguay la digitalización de esa obra no es legal, dado que aún no contamos con una normativa que permita reproducir y brindar acceso a obras huérfanas.

Recientemente, dentro del marco del trabajo que estamos haciendo en autores.uy con las bibliotecas de distintos departamentos del país en el marco del Fondo Concursable para la Cultura, la Biblioteca Municipal de Maldonado nos proporcionó libros con los que nos disponíamos a trabajar. Entre ellos destaca un libro de poesías sobre Maldonado, con imágenes muy bellas y con signos de haber sido utilizado por mucho tiempo (hojas ajadas, restauradas, etc). El libro está firmado por J. Rizzo y la portada fue dibujada por J. Pardo. Cuando fuimos a ingresar la obra y sus autores a la base de datos nos dimos cuenta de que no sólo no encontrábamos señales del género de los autores o autoras sino que tampoco había ninguna fecha filiatoria. Lo único que sabíamos era que el libro había sido publicado en 1930. Buscamos sin éxito en los catálogos de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca del Palacio Legislativo, mientras que las compañeras bibliotecarias de Maldonado pesquisaron en busca de datos sobre estos autores y tampoco encontraron nada. Teníamos que tomar una decisión: excluir esa obra por no saber quién era exactamente su autor o tomar una actitud que sabíamos que bordea la ilegalidad, e incluirla dentro del trabajo para que la población de Maldonado y del resto del país pueda apreciar tan encendidas rimas sobre el departamento y tan bellos dibujos. Se imaginarán cuál fue nuestra decisión

Estas situaciones podrían resolverse si existiera en Uruguay una manera rápida, eficiente y legal de gestionar obras huérfanas. En la Unión Europea, por ejemplo, se creó una base de datos gestionada por la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE, donde se consignan y disponibilizan las obras que luego de una búsqueda exhaustiva de datos sobre sus autores y/o titulares se reconocen como obras huérfanas. ¿A qué se podría considerar una búsqueda exhaustiva? Creemos que podría incluir búsquedas en los catálogos de las bibliotecas nacionales más importantes, consultas en el registro de derechos de autor, tal vez un aviso en el Diario Oficial.

En la base de datos autores.uy hemos establecido un criterio para establecer cuándo una obra de un autor de quien conocemos su fecha de nacimiento y/o la fecha de publicación de una obra, pero no conocemos su fecha de muerte, se encuentra en dominio público con un 99% de certeza y podemos arriesgarnos a digitalizarla. Para saber más sobre el cálculo que realizamos pueden ingresar en esta página. Dado que el criterio que utilizamos está diseñado para evitar posibles riesgos legales, las estimaciones son conservadoras y nos llevan a estimar como pertenecientes al dominio privado una enorme cantidad de obras que probablemente ya hayan pasado al dominio público. De esta manera, muchas son las obras que siguen quedando sin digitalizar, con peligro real de deterioro y pérdida, sin que exista una alternativa legal y sin que haya ninguna razón para que la gente no pueda acceder a su patrimonio.

En Uruguay, una excepción en la ley de derecho de autor para obras huérfanas nos ayudaría a nosotros y a muchas otras instituciones culturales a manejar estas situaciones con agilidad y seguridad jurídica. De esta manera podríamos contribuir a dar a conocer, difundir y brindar acceso a miles de obras patrimoniales de las cuales, luego de una búsqueda exhaustiva, no se hallan datos fundamentales sobre sus autores. El proyecto de ley de reforma del derecho de autor que ya recibió media sanción de la Cámara de Senadores incluye un artículo que contempla el uso de las obras huérfanas en estos casos. Sabemos que seguirán surgiendo obras huérfanas y apostamos a que el Parlamento apruebe de manera definitiva la reforma de la ley de derecho de autor.

Locales y visitantes: la digitalización de la Biblioteca Artigas de Maldonado

Por Alejandro Gortázar

Tapa del libro de J. Rizzo: Poemas de Maldonado

Tapa del libro de J. Rizzo: Poemas de Maldonado

La Biblioteca José Artigas de Maldonado se suma a la Biblioteca del Poder Legislativo y a la red de bibliotecas de Canelones. En esta oportunidad, como en Canelones, la digitalización aporta libros de autores montevideanos así como un importante acervo de la cultura letrada local. Las obras de Luis Melián Lafinur, un importante intelectual de Montevideo, presidente del Club Ateneo y director de su revista por cinco años, constituyen casi un tercio de los 30 volúmenes aportados y son fundamentalmente ensayos de carácter histórico y jurídico, con la excepción del libro de poemas Los grandes y los pequeños (1910). Entre sus trabajos jurídicos es central su Estudio sobre la neutralidad (1870) en el contexto de la comunidad internacional, en el que analiza el derecho de los gobiernos a no tomar parte en conflictos entre dos países, trabajo con el que obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia.

De los doce autores seleccionados, cinco son escritores locales, algunos de ellos con proyección nacional como Mariano Soler (San Carlos, 1846-1908), arzobispo de Montevideo entre 1897 y 1908, y uno de los intelectuales más importante de la Iglesia, que según Arturo Ardao, se esforzó por “armonizar la fe antigua con la ciencia nueva”, y fue un importante polemista con la teoría de la evolución de Darwin, promovida por los positivistas en Montevideo.

Otra personalidad del departamento fue Elías L. Devincenzi, Secretario de la Junta Económico Administrativa de Maldonado, y también Presidente a fines del siglo XIX. En su Historia del periodismo en Maldonado (1873-1973) María A. Díaz de Guerra lo ubica junto a Agustín de la Cruz Carduz y Ruperto Fernández, como fundadores de la publicación El Eco del pueblo de San Carlos, creada en 1880. Entre 1873 y 1880, Cruz y Fernández publicaron el semanario El departamento, primera publicación periódica del departamento, en la que Devincenzi había colaborado.

El escribano Héctor A. Gerona (Pan de Azúcar) fue Ministro del Interior (1943-1944) durante la presidencia de Amézaga, y estuvo también vinculado al cuerpo diplomático. El Dr. Carlos P. Colistro (San Carlos) fue un reconocido político (representante del departamento en varias ocasiones) y profesional de la salud, médico de la Policía de Maldonado, presidente de la Comisión Departamental de Higiene y profesor en la escuela de parteras.

Por último Carlos Seijo (San Carlos), historiador y artista plástico, de hecho el único de los autores de Maldonado recogidos en esta selección que escribió sobre distintos aspectos de la historia local. En esta oportunidad se digitalizaron un ensayo histórico Apuntes sobre San Carlos y su iglesia colonial (1929), una serie de biografías Carolinos: ilustres, patriotas, beneméritos (sin fecha) y una historia del departamento Maldonado y su región (publicado originalmente en 1945 y reeditado por la Intendencia en 1999).

Los autores locales tocan distintos temas. Los trabajos de Mariano Soler tratan asuntos vinculados a la Iglesia en su relación con el Estado y la prensa, o a las disputas entre católicos y masones. El texto de Devincenzi, publicado en 1867, es el más antiguo de los hallados y reúne distintos aportes documentales para la biografía del Brigadier General Don Venancio Flores. Los trabajos de Gerona son un ensayo biográfico sobre Francisco Araúcho (1944), y un trabajo sobre política exterior relativo a las ex-colonias italianas en África (1949); finalmente, Colistro publicó dos trabajos vinculados a su profesión, los tres tomos sobre La maternidad del Hospital Pasteur (1930-1932) y el Curso de ginecología (1937).

De los autores restantes sabemos que dos nacieron en Montevideo (Melián y Mariano Cortés Arteaga), y en los cinco restantes no contamos con ese dato. Sin embargo, la mayoría de ellos aparecen aquí por su aporte a la historia local con los siguientes textos: El bosque de Lussich (1929) de Ernesto Villegas Suárez, autor de otro libro escaneado Pinos y pinares del Uruguay (1942); San Fernando de Maldonado (1947) de Fernando Capurro; San Fernando de Maldonado (sin fecha) de Carlos Pérez Montero; El puerto de Maldonado en el siglo XVIII (1937) de Cortés Arteaga; y Frente al Bicentenario de Maldonado de Avelino C. Brena. Además hay una extensa colección de textos de J. Rizzo titulado Poemas de Maldonado, que aparentemente se publicó en 1930, pero no sabemos nada de su autor.

Historia local

En el texto sobre las bibliotecas de Canelones hacía referencia a los tiempos heterogéneos de la nación y a los desajustes que se producen dentro un territorio nacional que se pretende homogéneo, especialmente cuando se habla desde Montevideo. Lo de Maldonado es otro ejemplo, que forma parte de un proceso no muy lejano en el tiempo respecto a la construcción de Montevideo. La fundación de Maldonado fue en 1757 y la de San Carlos en 1763. Ambas son parte del proceso de colonización del Río de la Plata, que se intensificó unos años más tarde según Julio Djenderedjian. El autor detecta en el período 1778-1810, la fundación de 23 pueblos o villas nuevas, que se sumaron a los cuatro centros de poder y comercio: Buenos Aires (capital del Virreinato del Río de la Plata), Santa Fe y Corrientes creados en el siglo XVI, y Montevideo, fundada a comienzos del XVIII. Estas ciudades fueron “sedes de gobierno, desde las que las elites locales (principalmente comerciantes y militares) lucharon por imponer algunas seguridades mínimas en la región. Estos nodos de poder esenciales fueron también centros de comercio” (642). Las alianzas y conflictos entre estas ciudades se articularon en un territorio distinto a los límites actuales de los Estados-nación.

Según Djenderedjian, el proceso iniciado luego del Tratado de San Ildefonso en 1777, una vez establecidos los límites de los imperios español y portugués, estuvo signado por la ocupación de tierras en una vasta región que comprende hoy Corrientes y Entre Ríos en Argentina, Uruguay, y el estado de Rio Grande do Sul en Brasil. Los “nuevos poblados empezaron a florecer como hongos” (647), como parte de una política de la corona inspirada en las teorías de los fisiócratas, para la “prosperidad y mejora material de sus súbditos” (648). Los conflictos que emergieron con la revolución de independencia son en parte producto del proceso de constitución de estos poderes locales.

El 25 de noviembre de 1937, en el Instituto Histórico y Geográfico, el Capitán Mariano Cortés Arteaga lee una conferencia sobre el puerto de Maldonado en el siglo XVIII. Allí señala que hay distintas hipótesis sobre la suerte del puerto. Algunos sostienen que es la cenicienta del Plata, siempre atada al dominio de Montevideo y Buenos Aires. Otros interpretan que la rivalidad de puertos entre Maldonado y Montevideo era igual a la de Montevideo con Buenos Aires. Lo cierto es que desde la fundación de Montevideo entre 1724 y 1730, se estudió la posibilidad de crear el puerto de Maldonado. El interés de Cortés es discutir un trabajo de Horacio Arredondo, de la Sociedad de Amigos de la Arqueología, en el que se juzga mal el hecho de que Zabala se negara a fortificar y poblar Maldonado, en un informe que elevó al rey en 1730 luego de visitar el lugar. Desde la perspectiva de la historia militar, Cortés analiza las dificultades para fortificar el puerto desde Zabala hasta que finalmente se alcanza el objetivo en 1794. Cortés concluye también que el puerto no era una necesidad militar y que eso en parte contribuyó a restarle importancia.

Otro documento publicado por el Instituto Histórico y Geográfico en 1955, es el artículo del Arquitecto Carlos Pérez Montero, en el que se responde al pedido de fijar la fecha exacta de la fundación de Maldonado, hecho por el Dr. Don Elbio Rivero, Presidente Ejecutivo de la Comisión de Celebración del Bicentenario de Maldonado. El estudio concluye que Maldonado fue fundada a fines de 1757. El libro de Avelino C. Brena, Frente al Bicentenario de Maldonado (1957), reconstruye una serie de “radiodisertaciones” que la Radio Maldonado (CW 51) le solicitó al autor, y se realizaron entre enero y febrero de 1957. Este es un documento que permite repasar episodios de la historia y personalidades de Maldonado, pero también proporciona datos importantes en torno a la organización del propio Bicentenario. Es también un acto de propaganda del autor, que repasa los proyectos que impulsó como senador del Partido Nacional para el desarrollo del Departamento.

Los trabajos de Carlos Seijo (1929) y Fernando Capurro (1947), realizados en el marco de la Sociedad de Amigos de la Arqueología, rescatan distintos aspectos del patrimonio material del departamento. La historia de la Iglesia de San Carlos, los documentos, planos y otros aspectos materiales, fueron cuidadosamente analizados por Seijo, quien además realizó algunas ilustraciones con las que intentó reproducir con exactitud y en tamaño real algunos objetos. La investigación de Capurro es más amplia, recorre la historia de la ciudad de Maldonado, sus planos y documentos, y profundiza en su arquitectura civil, religiosa y militar.

Coda: las humanidades antes de Humanidades

La creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias en 1945 en un evento crítico en el desarrollo de las disciplinas humanísticas en Uruguay. Pero quien un día se proponga estudiar los orígenes de algunas disciplinas humanísticas y de la institucionalidad cultural en Uruguay, tendrá que tener en cuenta la tarea del Instituto Histórico y Geográfico, fundado en 1843, y la Sociedad de Amigos de la Arqueología, creada en 1926, entre otras organizaciones. Esta digitalización da cuenta de la importancia e influencia del trabajo de estas instituciones en la investigación de la historia y el patrimonio material de Maldonado.

Lo antedicho también sirve para comprender un texto de Mariano Soler, de quien en esta oportunidad hemos escaneado sus trabajos vinculados fundamentalmente a su actividad como intelectual y miembro de la Iglesia Católica. Pero en 1887 Soler publica el ensayo América Precolombiana. Ensayo etnológico que dedicara a la Sociedad de Ciencias y Artes (1876-1887), que junto a otras instituciones del siglo XIX, también hicieron su parte en la historia de las distintas disciplinas humanísticas en Uruguay. El trabajo de Soler se encuentra en la Biblioteca del Poder Legislativo y es un antecedente importante para la antropología local.

Si bien la carrera de Antropología fue creada por la dictadura cívico-militar en 1976, tenía antecedentes fuertes en los años sesentas a partir de la obra de Daniel Vidart y Renzo Pi Hugarte, y más atrás en el tiempo, de la Sociedad de Amigos de la Arqueología. Si bien no era extraño que la Iglesia Católica se interesara por los pueblos originarios en América Latina, por su rol en la conquista y colonización, el trabajo de Soler resulta interesante también por la novedad de aportar a una disciplina recién nacida por esos años. Los primeros trabajos de Edward Tylor y Lewis Morgan son de 1871 y 1877 respectivamente. El trabajo de Soler, al igual que los de estos antropólogos, toma como evidencia material encontrado y analizado por otros, para establecer teorías de la evolución humana. Por esta razón son llamados antropólogos de gabinete. Como sea, un fernandino de San Carlos, deberá tener un lugar en una futura historia de la antropología en Uruguay.

La palabra soslayada: Froilán Vázquez Ledesma y Melitón Simois (A propósito de dos libros recientemente digitalizados por Autores.uy)

Por Mathías Iguiniz

La fachada es la de una casa particular, pero adentro funciona la Biblioteca Municipal de Canelones “Froilán Vázquez Ledesma”. Al atravesar la puerta, un pasillo va a dar a la primera sala, vacía. Una mesa con cuatro sillas; en las paredes, algunos cuadros con diversas personalidades de la cultura local; una vieja computadora y un par de fichas de lectores dispersas sobre el escritorio. A la izquierda, una segunda habitación donde están los libros en anaqueles con etiquetas: “Filosofía”; “Uruguaya”; “Universal”. No hay buena iluminación. La prensa escrita ―la poca que todavía se conserva― reposa en pilas de cajas, al fondo, encima de unos pesados armarios.

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Ya no creo que, como dijo alguna vez un escritor, la cultura de un pueblo se pueda saber midiendo la capa de polvo que cubre los lomos de los libros de la biblioteca pública. Las cosas han cambiado bastante. La Biblioteca de Alejandría cabe en un dispositivo de almacenamiento de archivos digitales. Los soportes y los modos de circulación del saber trazan nuevos mapas y proyectan horizontes insondables. La propia construcción del Estado-nación, sostenida eminentemente sobre el molde de la letra, cruje en sus cimientos al tener que acomodarse a los tiempos que corren. La ciudad letrada almacena, restringe, concentra en sus dominios los valores patrimoniales en papel, puesto que por allí pasó, durante décadas y décadas, una porción importante de nuestra vida cultural. La hegemonía-Gutenberg en gran medida ha recortado el alcance de las tecnologías de la palabra al molde sacro de la letra. Así fue durante mucho tiempo. De manera que ingresar a la sensibilidad de una comunidad, en una época determinada, es, también, tener acceso a los productos culturales que tuvieron lugar en dicha época.

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Me concentraré en dos libros de autores canarios recientemente digitalizados, puestos a circular, por el sitio Autores.uy. Me refiero a Mosaico, de Froilán Vázquez Ledesma¹ (1882-1926) y Póstumas, de Melitón Simois (1884-1964). Si bien se trata de dos escritores con marcadas diferencias entre sí, ambos esbozan un mismo, importante trayecto histórico de la ciudad de Canelones (antes conocida como Villa de Guadalupe): ese en el que se disponen las bases para echar a andar el modelo democrático-liberal a través de, entre otras cosas, el robustecimiento de la noción de ciudadanía.

En el primer caso, se trata de un poeta, periodista y agitador que, hacia los primeros doce o quince años del siglo XX, arremetió contra el proyecto político en el que se embarcaba la comarca. Mientras blancos y colorados se organizaban a nivel interno luego de la batalla de Masoller ―y ya articulado el giro secularizador por el que la institución Iglesia empieza a perder su hegemonía―, el “bohemio revolucionario”, simpatizante de las nuevas tendencias anarquistas arribadas recientemente a la región desde Europa, acoplaba a su factura anticlerical, la crítica a la corrupción del sistema de partidos.

Mosaico introduce una aleación entre la estética modernista, de énfasis en los aspectos formales y léxico refinado, y la “poética incendiaria”, de denuncia social y defensa de los más desprotegidos.² Es esta segunda búsqueda la que le imprime, según mi entender, una huella personal dentro del panorama de las letras locales, ya que no encuentra parangón con los encuadres escriturales de sus coterráneos, más bien abocados al cultivo retórico del “verso florido”.

Asimismo, su factura lírica desborda los fríos grafismos, para traducirse en lecturas-manifestaciones. Un ejemplo de esto son las recitaciones del poema “El cura”, afuera de la Iglesia, encima de un cajón o improvisado púlpito profano, a la hora en que salían de misa las devotas; dicho texto expresa, entre otras cosas: “¿Quién es el vil malvado que camina / Por la senda del mal y la impostura, / Y a las conciencias débiles domina? / El cura.” En no pocas ocasiones, este tipo de intervenciones en el espacio de lo público condujeron al poeta a la cárcel de Canelones. Su voz es la de un disidente.

Por su parte, Melitón Simois se destacó como periodista (trabajó, entre otros medios, para el periódico El Baluarte, donde también solía publicar Froilán Vázquez Ledesma) y poeta, dedicado principalmente al cultivo del soneto. Pertenece, junto a personalidades como la de Eudoro Melo, a una camada o élite letrada de escritores nacidos dentro del último cuarto del siglo XIX que ocupó lugares decisivos en la organización político-ideológica y la consolidación civilista del Canelones aldeano.

En sus sonetos, Simois trabaja una vertiente intimista, de profunda tristeza y meditación con hondura metafísica. “El dolor hecho verso”, expresa en un poema. La elección del título (Póstumas) adelanta el tono elegíaco, la presencia incorpórea de Thanatos: “Aquí estoy otra vez, hermanos; quiero / Ya que muy pronto he de morir, dejaros / Escrito en verso: mis ensueños raros, / Por qué he vivido triste, y por qué muero”. “La apacible quietud de la laguna” es una imagen que sintetiza, en el simbolismo de lo inerte, el dolor estilizado que atraviesa la larga profusión de cuartetos y tercetos. Vivir es estar muriendo, esa y no otra es la paradoja central de Póstumas.

Más allá de los deslindes y contactos entre Froilán Vázquez Ledesma y Melitón Simois, de la distancia que se traza de los ardores revolucionarios al entumecido vacío metafísico, lo cierto es que el abordaje de sus improntas poéticas trasunta lo que es, para emplear una expresión de Zum Felde, “esa confusa multiplicidad y dispersión de la vida espiritual” propia de una época. Un rescate, de entre las polillas y la humedad, de uno de los tantos anaqueles perdidos de la historia de Canelones.

 

Notas

1. No confundir con el padre, del mismo nombre, quien volcó sus días a la actividad política y al ejercicio docente, siendo un ferviente defensor del modelo vareliano.

2. Esta última faceta se corresponde con la segunda y, principalmente, tercera parte del libro Mosaico.

En tiempos heterogéneos. Digitalización de Bibliotecas de la Intendencia de Canelones

Por Alejandro Gortázar

bibliotecas-canelones

La nueva digitalización del proyecto autores.uy se realizó con las Bibliotecas Municipales de la Intendencia de Canelones. Fueron ingresados a la base 30 libros, seleccionados en conjunto con el equipo de la Dirección General de Cultura, tomando como acervo 4 de las 24 Bibliotecas Municipales. Es un conjunto heterogéneo de textos marcado por el interés de poner a disposición de todos una parte de la memoria letrada local, muchas veces descuidada por una mirada “nacional” anclada en Montevideo. La existencia de una ciudad-capital tiene cierta centralidad en el modelo de Estado-nación, al menos en los países hispanoamericanos. Como decía en una nota anterior, Montevideo concentra buena parte de las infraestructuras culturales y en un área bastante concreta de la ciudad.

En Comunidades imaginadas Benedict Anderson postula un tiempo vacío y homogéneo de la nación. Un ejemplo de eso es el tiempo del capitalismo impreso. Dice Anderson que si una persona abre un ejemplar del mismo diario en dos puntos distintos del territorio, al hacerlo ambos se sienten parte de una comunidad nacional. Partha Chatterjee afirma que “aunque las personas puedan pensarse en un tiempo homogéneo, no viven en él”. Por eso plantea que “el espacio real de la vida moderna es una heterotopía“, que el tiempo de la nación es “heterogéneo y denso”. Por esa razón imaginar y pertenecer a una nación no es igual para todas las personas, en todas partes del territorio y al mismo tiempo. Algo de esto debería servir para abandonar el supuesto de una literatura nacional centrada en Montevideo, que ayude a pensar espacios y circuitos que no pasan por la capital, que habitan esta heterotopía, y corren en su propio tiempo.

El paisaje institucional de la cultura en Canelones es todavía desigual. Según el Relevamiento de Instituciones e Infraestructuras Culturales del Uruguay del MEC (2016), los indicadores del Departamento en materia de Museos, Teatros, Instituciones del MEC, Bibliotecas, Librerías y Cines están por debajo de lo que se define como “situación de equidad” en el estudio. La categoría “Centros culturales” es la única que se mantiene por encima de esa situación. Este mismo informe proporciona el dato de que hay 34 Bibliotecas en Canelones, una cada 15.300 habitantes (el Departamento concentra un 16% de la población total del país, poco más de medio millón de habitantes, según el censo de 2011). Esta foto preocupante no agota la vida cultural de Canelones y no debería impedir apreciar el acervo que hay en las bibliotecas municipales, fundamentalmente la puesta en valor de las obras de algunos intelectuales locales.

Hecho en Canelones

Quien visite la Colección de la Intendencia de Canelones de autores.uy se encontrará con obras importantes de hombres canarios (lamentablemente no hay ninguna autora en esta colección). Accederá al Compendio de clínica propedeútica (1887) del Dr. Jacinto de León (nacido en Tala en 1858), primer neurólogo del Uruguay. Para el Dr. Eduardo Wilson este fue el primer libro de medicina de Uruguay. Era la primera parte de un trabajo de varios tomos que quedó trunco porque el Dr. De León ingresó a la Facultad de Medicina y se dedicó a la cátedra (Ver artículo en http://www.rmu.org.uy/revista/1992v2/art1.pdf).

Para el lector de literatura los materiales digitalizados tienen mucho interés. Los tres libros de Vicente Rossi, nacido en Santa Lucía en 1871 y migrado en 1898 a Córdoba (Argentina), son un gran hallazgo. Los textos son: El Gaucho (1921), Cosas de negros (publicado originalmente en 1926, se pone a disposición una edición de 1958) y Etimolojiomanía sobre el vocablo “Gáucho” (1927). Tal vez Cosas de negros sea su libro más conocido. Allí plantea el origen africano del tango, algo que hoy parece estar aceptado y mejor fundamentado por el saber académico. De todas formas no se puede negar que el hombre tenía intuiciones fuertes.

La obra de tres poetas canarios ingresan a la base de datos: la Antología lírica y páginas en prosa (1980) de Ramón Callorda y Díaz (nacido en Las Piedras en 1878), una selección elaborada y prologada por Ildefonso Pereda Valdés y publicada por la Intendencia de Canelones; los sonetos de Póstumas (1917) de Meliton Simois, nacido en San Bautista en 1884, en el que se destacan un tono íntimo y el tema de la muerte; y el libro Mosaico (1919) de Froilán Vázquez Ledesma, nacido en Sauce en 1882, cuya poesía bohemia y libertaria fue publicada este año en una edición artesanal a cargo de Paula Cameto, con prólogo de Mathías Iguiniz.

Los trabajos costumbristas de Rómulo F. Rossi, nacido en Canelones en 1879, son otro acierto de esta colección. Además de Episodios históricos (1923) y Hombres y anécdotas (1928), lo más interesante son los cuatro tomos de Recuerdos y crónicas de antaño (1922-1929), que se inscribe en una tradición latinoamericana costumbrista cuyo eje son las Tradiciones peruanas de Ricardo Palma y en Uruguay se expresa en obras como Montevideo antiguo (libros publicados entre 1887 y 1895) de Isidoro de María. Cabe destacar que, en muchos casos, el libro era un producto derivado de la publicación de textos en la prensa. En el caso de Rossi el diario La Mañana de Montevideo. En la Historia de la literatura uruguaya contemporánea de Raviolo y Rocca, la crítica Alicia Torres da cuenta de esta literatura costumbrista en la segunda mitad del XX, ubica a Rossi como antecedente y afirma que “se prodigó en la entrevista a viejos memoriosos orientales, con un enfoque sobre todo historiográfico”. Esto se puede apreciar en su relato cronológico, empezando por la historia colonial montevideana.

Para terminar con el paseo local hago mención a la Selección de escritos, artículos periodísticos, publicaciones, documentos y actuación pública y parlamentaria (1994) de Luis Alberto Brause, nacido en Canelones en 1907. Leyendo sus propuestas parlamentarias o sus planes de gobierno, se puede advertir que, a diferencia de Simois que formó parte del Consejo de Administración de Canelones entre 1920 y 1926, o de Rómulo Rossi que fue Intendente de Canelones en 1911, Brause no escribió literatura.

La Historia Nacional (con mayúscula)

Otro aspecto que sobresale de la colección es el aporte de obras de carácter histórico. Los dos primeros tomos de los Anales históricos del Uruguay (1933) de Eduardo Acevedo y del Ensayo de historia patria (1955) del Hermano Damasceno son dos ejemplos de historia nacional bien distintos. El primero fue el proyecto más importante de Acevedo, compuesto por seis tomos publicados entre 1933 y 1936 por la Casa Barreiro y Ramos de Montevideo, que constituye un hito central de la historiografía uruguaya de la primera mitad del siglo XX. El libro ha sido criticado por distintos motivos, muchos de ellos vinculados a su inscripción en el positivismo y otros que le señalan una mirada muy permeada por su participación política en el Partido Colorado: la acumulación excesiva de información, la falta de precisión, la ausencia de interpretaciones o críticas, y un relato histórico que agrupa la economía, la sociedad, la instituciones y la cultura en etapas marcadas por los períodos presidenciales (Para profundizar en este aspecto pueden leer este artículo de Víctor Sanz).

En ese sentido es sintomático que el subtítulo explicativo del Tomo I no haga referencia alguna a años, ya que se ocupa de “los tiempos heroicos, desde la conquista del territorio por los españoles, hasta la cruzada de los Treinta y Tres Orientales”. El relato de los orígenes nacionales comienza con la conquista española y apenas se hace referencia a los grupos originarios (algunos párrafos dedicados a los charrúas). Además se afirma al comenzar que “La historia del pueblo uruguayo arranca realmente de las invasiones inglesas”. Según Acevedo, es en el coloniaje que surge a la vida cívica en 1806 como “resultado de una adaptación de la raza española al territorio conquistado a los charrúas, y de una selección de tipos transmitida de padres a hijos por la ley de herencia” (página 9). Recién el Tomo II incorpora, en la propia tapa del libro, la siguiente descripción: “Abarca los Gobiernos de Rivera, Suárez, Giró, Flores y Pereyra. Desde 1838 hasta 1860”. A partir de aquí y hasta el final la historia de Uruguay queda encorsetada en este relato de presidentes hasta 1930.

No tengo idea de cuántos ejemplares pudieron venderse ni de qué tan leído fue el libro, pero la colección todavía puede encontrarse a la venta en internet como en las librerías de usados. Tampoco pude ubicar su lugar entre los textos de estudios de esos años, pero en mi casa todavía conservo los tomos de los Anales históricos con los que mi madre hizo el Bachillerato a fines de los años cincuenta. De modo que hasta ese entonces fue un libro de referencia también para quienes estaban en el sistema educativo.

El Ensayo de historia patria del Hermano Damasceno, publicado por Barreiro y Ramos, lleva como subtítulo “Obra adaptada a los Programas vigentes de Bachillerato y de Estudios Magisteriales”, lo que apunta directamente a su aplicación en el aula. El relato remite a períodos bien definidos: el Tomo I se ocupa de “Coloniaje e independencia” y el Tomo II de la “República”. La edición de 1955 que ahora se digitaliza en verdad es la décima edición, y el libro estaba circulando desde 1901. Según Néstor Achigar, Hugo Varela y Beatriz Eguren, el Ensayo de HD se había generalizado en todos los grados y en instituciones públicas como privadas. Esto motivó que el Estado autorizara a Eduardo Acevedo a elaborar un texto único para usar en todas las ramas de la educación.

El Ensayo despliega algunos conceptos iniciales, bajo el título “Preliminares”. Ahí nos enteramos que la Historia para HD es “el relato verídico, razonado y metódico de los acontecimientos pasados”, cuya utilidad es “señalarnos las leyes que presiden a la vida de los pueblos”. La concepción del tiempo y la nación de ambos historiadores, y su positivismo, coinciden. Estas obras también contribuyeron a crear esa idea de tiempo homogéneo y vacío de la nación en la cabeza de muchos estudiantes.

Ensamblajes

La Intendencia de Canelones desarrolla hace algunos años lo que denomina Espacio de Inclusión Digital, una iniciativa de la Dirección General de Cultura asociada al Área de Relacionamiento con la Comunidad (ARC) de Antel, con el apoyo del Proyecto Antel Integra y los Municipios. Estos espacios se instalan en las Bibliotecas Municipales y promueven “la capacitación digital y acceso a los recursos de información, más allá de su soporte físico y localización, fortaleciendo la misión de la Biblioteca Pública. Tanto el uso de los equipos, como el acceso a los cursos de formación digital serán gratuitos”. Esta iniciativa combinada con la digitalización de estos 30 libros, no solamente mejora el acceso a textos y la posibilidad de intercambio de los acervos de distintas Bibliotecas, también hace visible un conjunto de autores locales y sus obras a otros lectores en cualquier parte del mundo.

200 años de la Biblioteca Nacional: Celebrando e interactuando con el patrimonio cultural

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Biblioteca Nacional de Uruguay

Imagen de FCR – licenciada con CC BY SA

 

El día 26 de mayo la Biblioteca Nacional de Uruguay conmemoró los 200 años desde su creación a cargo de Dámaso Antonio Larrañaga. En el marco de estos festejos la Biblioteca Nacional ha venido desarrollando actividades desde el 2015, que se extenderán hasta fines de este año. Una de esas actividades fue la edición de un sello conmemorativo con las imágenes de Dámaso Antonio Larrañaga y de la Biblioteca Nacional.

Este destacado religioso, quien pronunció la oración inaugural de la Biblioteca Nacional en 1816, publicó también obras que se han ido recuperando. En autores.uy hemos recopilado algunos de sus escritos y los ofrecemos para ser descargados aquí. Entre ellos está “Fábulas americanas”, publicado bajo el seudónimo de “Un americano”.

Otros textos que se han escrito sobre la Biblioteca Nacional pueden revisarse en la sección temática correspondiente, como las obras de José A. Tavolara y Felipe Villegas Zúñiga, ambos directores de la institución en distintas épocas de su existencia.

La Biblioteca Nacional de Uruguay ha sido una constante impulsora y colaboradora de autores.uy, ya que nos proveyó de los primeros registros de autores que tuvimos y fue parte de un convenio de colaboración en el que apoyamos la digitalización de publicaciones periódicas con un escáner construido por nosotros a fines de 2014. Desde ese entonces hemos ido incrementando los registros de autores que están en dominio público y también de aquellos cuyas obras están en dominio privado. Así, contribuimos al registro de los autores de nuestro país y, en la medida de lo posible, a otorgarles visibilidad.

Creemos que esta forma de colaborar entre lo público y la sociedad civil confluye en un ecosistema que funciona y brinda retroalimentación entre servicios. Las actividades que realizan los entes públicos como las Bibliotecas y Museos pueden ser complementadas, acrecentadas y difundidas por otras instituciones públicas, colectivos voluntarios y/o iniciativas privadas con el objetivo de recuperar, difundir y revalorar el patrimonio histórico que las instituciones contienen en su acervo. ¡Eso hace comunidad!

Desde autores.uy saludamos a los compañeros de la Biblioteca Nacional de Uruguay e invitamos a todas y todos a acompañar y participar de las actividades propuestas.

El siglo XIX en el escáner. Primeros resultados de la digitalización en la Biblioteca del Poder Legislativo

Por Alejandro Gortázar

BPL

Al entrar a la Biblioteca del Poder Legislativo (BPL) uno queda rodeado por altísimas y hermosas paredes de libros. La página web de la institución anuncia un “finísimo trabajo de carpintería” y eso es lo que uno encuentra al traspasar la puerta. El recinto aloja unos 250 mil libros. Además la Biblioteca posee 700 mil diarios y semanarios y 150 mil revistas, que se conservan en la Hemeroteca (en frente al Palacio, en el edificio anexo “José Artigas”). La BPL es la segunda institución en el país, en cantidad de ejemplares, luego de la Biblioteca Nacional.

Una importante porción del patrimonio letrado de nuestro Estado-nación se encuentra en la capital, en un área delimitada por la BPL, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Museo Histórico (Casa Lavalleja) en la Ciudad Vieja. En Magallanes y Uruguay, a unas pocas cuadras del Palacio, está la Biblioteca de la Facultad de Humanidades con sus 100 mil libros entre los que se encuentran los que integraron la Biblioteca Ángel Rama y la colección Arredondo. Si uno tiene ganas de caminar un poco más, puede llegar a la Biblioteca Central de Educación Secundaria “Carlos Real de Azúa”, localizada en el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA). Desde allí hasta la Ciudad Vieja varias facultades, ministerios, museos, y otras tantas instituciones, públicas y privadas, tienen sus bibliotecas, y seguramente albergan en ellas distintos tesoros bibliográficos.

Muchas veces habrán oído hablar de la centralización de las infraestructuras en Montevideo (el ejemplo clásico son las vías del tren y luego las rutas nacionales). Algo similar ocurre con la cultura, específicamente con el patrimonio literario. La digitalización de libros y otros materiales no sustituirá la experiencia de entrar a una biblioteca, interactuar con el personal o con otros lectores ni la de manipular un objeto en tres dimensiones. Pero la tecnología puede facilitar algunos intercambios y fundamentalmente abrir el acceso a esas publicaciones fuera de la fortaleza de la ciudad letrada, en distintas partes del país y del mundo, al menos para quienes tengan acceso a Internet (que son muchos).

¡A digitalizar, a digitalizar!

El 21 de diciembre de 2015 Creative Commons Uruguay (CCU) y la BPL firmaron un convenio que ya tenía algunos antecedentes, como la digitalización por parte de la BPL y la Biblioteca Nacional de la primera Constitución uruguaya. El objetivo de CCU es favorecer la libre circulación de la cultura y el acceso ciudadano a las obras en dominio público. Concretamente, esto implica digitalizar y poner a disposición el acervo bibliográfico, y de muchos otros materiales, a través del portal autores.uy.

En el marco del convenio, y con el apoyo del Fondo Concursable para la Cultura, fueron digitalizadas 31 obras, la mayoría pertenecientes a la colección Camareta, luego de un proceso de selección liderado por la BPL. El conjunto de textos digitalizado es heterogéneo, en su mayoría del siglo XIX, con materiales relevantes para los estudios literarios, históricos, jurídicos y sociales.

La libertad de prensa

En lo jurídico se destacan el ensayo La prensa periódica (1857) de Facundo Zuviría y La prensa irresponsable (1883) de Anacleto Dufort y Álvarez. Ilustran la vigencia del debate sobre la libertad de expresión y de prensa en Uruguay, a la luz de los debates generados por la ley 19.307 que regula los servicios de comunicación audiovisual.

Zuviría, en 1857, reflexiona sobre la necesidad de moderar la libertad de imprenta para evitar los excesos y concluye que los delitos de insulto, ultraje, calumnia y difamación deben ser juzgados por la legislación civil o penal, sin tribunales específicos, pues entiende que al ser cometidos por vía de la prensa “agrava su penalidad por la publicidad” (pág. 158). Más de 20 años después, Anacleto Dufort y Álvarez expone la hipótesis opuesta: que la prensa debe ser declarada irresponsable frente a “los magistrados” y que esta idea debería consagrarse en la Constitución de la República (pág. 24).

Malditos unitarios

Además de este debate de actualidad, se digitalizaron materiales importantes para la historia de la literatura uruguaya como las dos obras vinculadas al período de Rosas (1829-1852): la obra de teatro Una víctima de Rosas (1845) del uruguayo Francisco Xavier de Acha y El Peregrino. Canto Duodécimo (1846) del argentino José Mármol. Estas obras pertenecen a un período riquísimo de nuestra historia literaria: la introducción del romanticismo por parte de los argentinos unitarios que huyendo de Rosas se exiliaron en Montevideo y tuvieron una importante actividad político-literaria.

A ese público antirosista estaba destinado seguramente la obra de De Acha. En la primera página del impreso se hace constar que el gobierno (de Rivera) publica la obra a causa del éxito que tuvo y las opiniones favorables que recibió. El tono de Mármol es patriótico y hace referencia al “infortunio del proscripto”. El poema está plagado de citas a Rosas, que incluso son explicadas luego en notas a pie de página. Además de El Peregrino José Mármol escribió y publicó otras obras en Montevideo: las piezas de teatro El poeta y El cruzado (1842) y un libro que recoge sus poemas sueltos Armonías (1851). La obra de Mármol es un ejemplo cabal de que si hay algo “nuestro” en la literatura uruguaya (y en la porteña) del siglo XIX, es que es rioplatense.

Miscelánea

Para los interesados en la historia de la literatura y el arte hay dos textos vinculados al cuadro de Juan Manuel Blanes Últimos momentos de José Miguel Carrera (1873), uno de Juan María Torres, del mismo año; y otro de Pedro Mascaró (1879). Además hay textos de Alejandro Magariños Cervantes, los Ensayos literarios (1860) de Ángel Floro Costa y un folleto que Melchor Pacheco y Obes escribió en francés al editor en jefe de Times de Londres en 1852.

Dos italianos vinculados a Garibaldi vinieron a Uruguay: Bartolomé Odicini, cirujano mayor de la Legión Italiana y médico personal de Garibaldi; y Roberto Armenio, ingeniero militar del héroe italiano, que vino a vivir a Uruguay hacia fines del siglo XIX. El libro Instrucción popular para socorrer a los ahogados (1856) pertenece a Odicini y bien podría ser objeto de estudio de algún investigador en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) o de la Facultad de Medicina. La publicación de Armenio ya es otra cosa, apuesto que hay varios investigadores anotados para entrarle al Mapa militar de la República Oriental del Uruguay (1885).

Por último hay algunos textos digitalizados sobre distintos períodos históricos del Uruguay como Los treinta y tres (1895) de Luis Melián Lafinur, La conclusión de la Guerra Grande (1887) de Domingo Ordoñana, las Aclaraciones históricas (1884) de Antonio Pereira (Un oriental) o la compilación de autores varios Documentos oficiales referentes a los sucesos que han tenido lugar en la Villa de Tacuarembó (1856).

Un repaso panorámico por menos de la mitad de los libros digitalizados alcanza para dar cuenta del valor que aporta la BPL con su acervo a la difusión de nuestra cultura letrada. A partir de ahora estarán disponibles en formato digital para todos.

autores.uy disponibiliza 70 portadas de Peloduro. Vos también podés contribuir.

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El pasado 1° de enero festejamos el Día del Dominio Público (fecha en que entraron en dominio público las obras de los autores fallecidos en 1965). Entre los autores que pasaron a formar parte de nuestro patrimonio común, por lo que su obra puede ser difundida y utilizada sin restricciones, se encuentran Julio E. Suárez (Peloduro), José Belloni, Vicente Puig, Antonio Grompone y Edmundo Bianchi, entre muchos otros.

Ya que la mejor forma de disfrutar nuestro patrimonio común es hacerlo circular, nos propusimos digitalizar y disponibilizar a través de nuestra base de datos de autores y obras autores.uy, la mayor cantidad de portadas de la revista Peloduro, creación del genial caricaturista y periodista Julio E. Suárez “Peloduro”.

Dicha tarea no fue sencilla, debido a la antigüedad, las sucesivas interrupciones en su publicación y el deterioro que muchos números tuvieron al pasar de mano en mano a lo largo del tiempo. De alrededor de 200 números publicados en sus distintas épocas pudimos obtener unas 80 revistas con portadas de Suárez, las cuales pueden ser accedidas libremente y descargadas en muy alta resolución en la ficha del autor.

Como autores.uy es un proyecto voluntario y colectivo, también les pedimos que, si poseen algún número de Peloduro que no ven en dicha lista, se comuniquen con nosotros a través de los comentarios de este post, por mail a contacto@autores.uy o a través de facebook.

Aportar los números faltantes no solo es de mucha ayuda al proyecto, sino que permitirá que toda la sociedad pueda acceder, en forma libre, a la obra de este gran artista.

Actualización del 20/2/2016:

La liberación de las portadas de Peloduro tuvo una gran repercusión en las redes y desde varios medios de prensa nos contactaron para hablar sobre la liberación patrimonial que realizamos en autores.uy. A continuación compartimos algunos enlaces a las notas:

El País: http://www.elpais.com.uy/divertite/peloduro-alcance-todos-web.html

El Observador: http://www.elobservador.com.uy/la-posible-nueva-vida-viejos-clasicos-n863692

TNU: http://www.portaltnu.com.uy/video.php?vid=2139

Radio Sarandí: https://soundcloud.com/ccuruguay/entrevista-al-equipo-de-autoresuy-en-sabado-sarandi

Ahora mismo seguimos llamando a colaborar. Además de aportar los números que faltan, también los invitamos a colaborar ayudándonos a identificar las situaciones históricas en las que se basan los chistes de las portadas de Peloduro. Pueden ver el avance de esta iniciativa y participar en Facebook.