Lauro Ayestarán y la nacionalización del candombe


Como cada año, este 1 de enero fue el día del dominio público, y con él miles de nuevas obras pasaron a estar libremente disponibles sin restricciones de copyright. En nuestro país este 1 de enero ingresaron en dominio público las obras de los autores fallecidos hace 50 años, es decir en 1966. Pueden leer más sobre el día del dominio público y todos los autores que ingresaron este año en este enlace. Como parte de los festejos por el día del dominio público, desde autores.uy digitalizamos y pusimos a disposición tres obras del reconocido musicólogo Lauro Ayestarán: Crónica de una temporada musical en el Montevideo de 1830 (1943), La música en el Uruguay Vol. 1 (1953) y El folklore musical uruguayo (1967). A continuación publicamos un artículo de Alejandro Gortázar que analiza un aspecto de la vasta obra de Ayestarán.


Por Alejandro Gortázar

Una de las importantes contribuciones de Lauro Ayestarán al estudio de la música en Uruguay fue su trabajo sobre el candombe. En el libro La música en el Uruguay (Volumen I) publicado por el SODRE en 1953, cuyos planteos fueron divulgados masivamente en el texto El folklore musical uruguayo en 1967; y en el texto El tamboril y la comparsa de 1990, ambos libros publicados póstumamente por la editorial Arca con “la vigilancia” de su esposa Flor de María Rodríguez y su hijo Alejandro, Ayestarán contribuyó a la nacionalización del candombe, situándolo en el marco de distintos aportes étnicos y como ejemplo de la integración de la población afrodescendiente a la vida social y cultural del país. Las investigaciones de Ayestarán aportaron una sistematización de las fuentes históricas para comprender el pasado de la música africana, así como un trabajo de campo de poco más de 20 años, entre 1943 y 1965, registrando y estudiando en diferentes situaciones (en la calle, en el desfile de llamadas, en estudio) el candombe practicado por sus contemporáneos.

Cuando Lauro Ayestarán publica La música en el Uruguay, obra ganadora del premio “Pablo Blanco Acevedo” de la Universidad de la República en 1945, venía configurándose el campo de estudio sobre los afrodescendientes uruguayos cuyos antecedentes pueden rastrearse en la obra de Ildefonso Pereda Valdés desde los años treintas del siglo XX. La obra de Ayestarán planteaba un escenario en el que la “música primitiva” tenía un lugar destacado en dos vertientes: la música indígena y la música negra. Antes y durante el Centenario (1930) este discurso, desde posiciones hegemónicas como la Universidad o el SODRE, no hubiese sido posible, no hubiese tenido lugar. La etnicidad ficticia propuesta por el Estado-nación durante el Centenario era blanca, destacando el componente europeo, la eliminación del indígena y la minimización del aporte negro, todo lo cual explicaba el alto grado de “civilización” alcanzado en Uruguay. Por lo tanto su obra se inscribe en una tarea más general, que no tenía muchos años, que tuvo como consecuencia implícita revisar aquel imaginario del Centenario a través de trabajos históricos rigurosos y críticos.

La obra de historiadores como Martínez Moreno o el grupo dirigido por Eugenio Petit Muñoz e integrado por Narancio y Traibel, los ensayos entre históricos y antropológicos de Ildefonso Pereda Valdés, junto a Ayestarán, configuraron este incipiente campo de estudios. El reconocimiento del Estado, que puede ejemplificarse en la estatua de Ansina inaugurada en 1943, instalaba un relato del “negro fiel” cuyo nexo con el imaginario colonial es muy fuerte, colocándose en la dicotomía del “buen amo” y el “buen esclavo”. Estos estudios inician un acercamiento más objetivo, documentado y crítico sobre este relato, desarmando distintos aspectos “mitológicos” del aporte de los afrodescendientes a la nación. En un estudio reciente Rita Laura Segato hace referencia a formaciones nacionales de alteridad, es decir relatos cuya performatividad en la sociedad generan identidades. Los investigadores antes mencionados reforzaron determinados aspectos del relato hegemónico del Estado pero aportaron también elementos para un relato crítico. En un trabajo anterior estudié la emergencia de estos estudios en la obra de Ildefonso Pereda Valdés para establecer el diálogo y el conflicto de sus trabajos con los elaborados por los propios afrodescendientes, tomando como ejemplo la obra de Lino Suárez Peña (Gortázar, 2005).

El aporte de Ayestarán a este campo de estudio es inmenso dado que introduce la “música negra” a su estudio monumental sobre la música en Uruguay. El candombe, en su vertiente popular -callejera- y en su vertiente oficial -el desfile de Llamadas oficializado por la Intendencia de Montevideo en 1956-, no había sido investigado en profundidad. Ayestarán al momento de la publicación de su trabajo afirmaba que “muy poco se ha avanzado” en el estudio del candombe, reconociendo como antecedente los “excelentes libros” de Ildefonso Pereda Valdés y el “simpático, pero muy discutible” de Vicente Rossi. El trabajo de los historiadores ofrecía cortes específicos vinculados a la esclavitud (Martínez) y al estatuto jurídico del esclavo (Petit y otros). La música y la danza de los afrodescendientes estaban esperando un estudio sistemático, aunque Pereda había adelantado algo en Línea de color (1938) y en Negros esclavos y negros libres (1941).

En definitiva, su intervención en este campo, entre 1953 y 1966, aporta un relato coherente y ordenado de la historia del candombe (con una periodización y el establecimiento de continuidades y cortes), desmitifica la mirada sobre el aporte africano al candombe practicado en su época, despeja una serie de prejuicios y mitologías que Vicente Rossi divulgó en su libro Cosas de negros en 1926, hace una lectura crítica de fuentes históricas como la literatura de viajes, aporta una perspectiva teórica: la transculturación de Herskovits (no la de Fernando Ortiz), una crítica a determinados aspectos de la literatura contemporánea (la comparación con el Caribe y Brasil) y una política (crítica al racismo, y la idea de que el negro lleva el candombe en la sangre).

Nacionalización del candombe

El autor plantea en La música en el Uruguay dos corrientes de la música afro-uruguaya: una secreta, constituida por “la danza ritual africana sólo conocida por los iniciados, sin transcendencia socializadora y [que] desaparece cuando muere el último esclavo llegado del otro continente” y luego una “superficial (…) de rápida y extendida afloración”, colorida y pública que se inició en el siglo XVIII con la participación de los esclavos negros en el Corpus Christi, se organizó luego en las Salas de Nación con diferentes danzas “que se bailaban entre la Navidad y el Día de Reyes alrededor del 1800” y que luego “se transformó en la comparsa de carnaval de las sociedades de negros, desde el 1870 hasta nuestros días” (147). En este libro establece que la primera línea se proyecta en la segunda aportando a) el tamboril y b) un paso coreográfico.

Cuando en 1965 retoma el significado del candombe afirmará que “es una danza dramática de los esclavos africanos -luego libertos- y sus descendientes, que desapareció en el Uruguay en las postrimerías del siglo XIX” (8) cambiando levemente el relato histórico de La música en el Uruguay. Luego de describir minuciosamente la coreografía del Candombe (10-11), manteniendo aquella distinción entre la ceremonia secreta y la pública (que muestra cierto sincretismo con el culto de la iglesia católica), Ayestarán concluye:

Es importante destacar que a más de 50 años de desaparecido el candombe el compositor de música popular, Pintín Castellanos, desempolva este nombre sugerido en ese momento por una exposición de cartones coloreados del admirable pintor Pedro Figari sobre motivos afro-montevideanos que alcanzó a ver en el último cuarto del siglo XIX, y lo aplica a una serie creada por él -Castellanos- en la década 1930-1940 que consiste en amalgamar el ritmo de los tamboriles actuales a una suerte de Milonga de danzar. Esta feliz creación de “mesomúsica” fue registrada por primera vez en la Asociación de Derechos de Autor del Uruguay (AGADU) en el año 1940 (…) No tiene este Candombe actual otra implicancia con la antigua danza dramática más que la similitud de nombre y el aprovechamiento de un instrumento (11).

A su vez en este texto de 1965 el autor describe la Comparsa negra o lubola carnavalesca como “la agrupación de 20 o 30 tamborileros y otros tantos cantores, bailarines y portaestandartes que recorren las calles de Montevideo en los desfiles de Carnaval y cantan en los tablados que se organizan en algunas esquinas o en el Teatro de Verano del Parque Rodó durante el Concurso Anual de Agrupaciones Carnavalescas.” (11). Organizadas en torno a un conventillo estas Comparsas incorporan distintas expresiones musicales entre las que está el Candombe en su versión de los años cuarentas de Pintín Castellanos: “esta forma institucional semiculta, de aprendizaje laborioso, poco tiene que ver con el hecho folklórico” (12). La presencia de las comparsas puede rastrearse hasta 1832, según Ayestarán documentó en su libro de 1953, y lo realza en 1965 “porque con un curioso empecinamiento equivocado se sigue repitiendo la gratuita afirmación de Vicente Rossi de que los negros recién se incorporaron al Carnaval de Montevideo a partir de 1867” (12) con la creación de la Comparsa “La Raza Africana”.

Otro elemento a destacar de La música en el Uruguay es la resistencia de Ayestarán a comparar abiertamente la música negra uruguaya con la de Cuba o Brasil, comparación que Ildefonso Pereda Valdés extiende en muchas ocasiones. Ayestarán es muy prudente al hacerlo y lo menciona una o dos veces en sus dos textos. Pero me interesan los argumentos por los que descarta estas comparaciones. Según el autor se destacan dos: “(…) uno que constituye nuestro orgullo y es la temprana abolición de la esclavitud con respecto a esos países; el otro radica en que los negros y mulatos constituyen actualmente el 3% de la población del Uruguay, en tanto que en Brasil, por ejemplo, el 33 por ciento.” (150)

El argumento nacionalista que destaca la abolición de la esclavitud 40 años antes que Cuba o Brasil o el argumento estadístico, no eliminan la posibilidad de comparar los casos de la esclavitud a nivel simbólico, siendo como fuimos sociedades esclavistas. El imaginario colonial racista que Ayestarán contribuyó a desarmar mediante el trabajo científico continúa aún hoy, aunque siga habiendo señales de su desintegración, en la subestimación del aporte negro a la “cultura nacional”. La persistencia de representaciones como la de Ansina, el esclavo fiel, muestran hasta qué punto el imaginario colonial perdura. La comparación, el contraste con el caso brasileño o el cubano, resulta interesante, aunque tal vez en la música sea menos importante.

Desde el presente la nacionalización del candombe que hace Ayestarán contrasta con conceptos o figuras teóricas como la “diáspora africana” que privilegia aquellos aspectos que unen las culturas negras en distintos contextos nacionales, creando una “identidad transnacional” que a veces entra en colisión con los procesos de integración de los descendientes de africanos en las sociedades nacionales. El ejemplo de Ayestarán, su cierre metodológico en los límites nacionales, está lejos de estas preocupaciones contemporáneas y esto implica una posible línea de lectura por la que se podrían abandonar muchos de sus supuestos e interpretaciones.

Otro elemento a destacar es que Ayestarán hace una lectura profunda del texto de Marcelino Bottaro publicado por Nancy Cunard en 1934, en el que este afrodescendiente se lamenta por la “degeneración del Candombe” que abre una etapa en la que se incorporan “formas coreográficas” de los blancos.

Sin embargo, pese a Bottaro, esto es lo más interesante de toda la teoría del Candombe. Si la danza africana hubiera permanecido intacta al transplantarse de un continente a otro, no hubiera tenido justificación en el nuevo ambiente. Se pierde el antiguo ritual, se pierde la antigua música africana, pero como sobrevive el elemento humano, éste va a dar su interpretación de las danzas de la época unida al recuerdo de la coronación de los Reyes Congos. Esto fue para nosotros el Candombe que se gesta lentamente a fines del siglo XVIII y que muere alrededor de 1870, pero que lega a la posteridad el bello detalle coreográfico de su “paso”, algunos de sus personajes y sobre todo un instrumento privativo, el tamboril, con una rítmica riquísima que puede ser la surgente de una gran forma culta en un futuro, toda vez que es aún hoy un elemento en plena vigencia que está esperando al gran compositor que lo universalice (155).

Ayestarán celebra, desde un concepto familiar al de la transculturación y distanciándose de Bottaro, la mezcla o integración de danzas blancas al Candombe. Esta cercanía con la ideología del mestizaje responde a esa nacionalización a la que hacía referencia al inicio. Esta tensión entre el rescate de elementos africanos y la mezcla con danzas europeas, blancas, se expresa en la obra de Ayestarán a través de la idea del “hecho folklórico”, por analogía con el hecho social de Durkheim, es decir, una perspectiva positivista, dominante en su época, que lo lleva a seguir sosteniendo en 1965 la necesidad de separar de su descripción densa del candombe (por cierto muy interesante, p. 14-15) aquellas cosas que lo apartan del verdadero hecho folklórico.

Racismo y cultura

En ambos libros Ayestarán insistirá en la necesidad de desarticular el argumento del pigmento y su determinación en ciertos tipos de música. En 1953 afirmaba: “esa disposición, ese acento, ese “pigmento”, no es una condición fisiológica, algo que el negro lleva en sus células, sino, sencillamente, una cultura, es decir, una cualidad adquirida por un hábito social” (51) y en 1965, preocupado por este mismo tema afirmará: “Decir con voz solemne y emocionada que “el negro lleva el ritmo en la sangre”, lejos de significar un elogio (y aparte de ser un error de observación) significa, sí, un equivocado y peligroso racismo. En la sangre los “negros” no llevan música sino glóbulos, plaquetas, etc., al igual que los blancos” (16).

La insistencia en este punto marca una dimensión ética y política implícita en el oficio del investigador. La situación ha cambiado mucho desde que Ayestarán detectara el problema en un período largo, desde su libro de 1953 hasta su ensayo de 1965, se han emprendido muchas acciones desde el Estado y la sociedad civil, pero frases como las que recupera se siguen escuchando, así como se siguen leyendo trabajos aparentemente científicos que postulan una identidad afro en el candombe, que atan este Candombe a una ancestralidad que no se aleja mucho del imaginario racista y colonial de Rossi. La obra de Ayestarán, su rigurosidad y su ética en el oficio de investigar, representa una referencia clara para estos desafíos contemporáneos.

10.000 autores, 1.000 obras literarias y 1.000 obras visuales

Este año en autores.uy llegamos a 10.000 autores, 1.000 obras literarias, y hoy completamos las 1.000 obras visuales indexadas. Estamos felices de hacer crecer junto a ustedes y junto a muchos colectivos e instituciones el patrimonio digital uruguayo. Entre todas y todos demostramos que la libre circulación de las obras en Internet nos enriquece como sociedad y reduce las barreras para el acceso a la cultura. En este fin de año, los invitamos a seguir compartiendo cultura, seguir reclamando más acceso y seguir disfrutando de las obras que nos pertenecen a todos por igual.

autores.uy: una base de datos para el dominio público

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Este artículo fue publicado originalmente en el n° 21 de la Revista Pillku.

¿Por qué una base de datos de autores de Uruguay?

Desde su conformación en 2013, el equipo de Creative Commons Uruguay viene trabajando en estrategias y proyectos variados para el acceso a la cultura. Desde un comienzo, decidimos que nuestras actividades no se limitarían a la difusión de las licencias Creative Commons, sino que también impulsaríamos la necesaria reforma del derecho de autor, así como proyectos referidos al rescate y la difusión del dominio público.

autores.uy es el proyecto de Creative Commons Uruguay enfocado en el dominio público. Consiste en una base de datos de autores de Uruguay con la información necesaria sobre ellos para conocer si sus obras se encuentran o no en dominio público. Cuando es así, ponemos a disposición una ficha de cada obra y uno o más enlaces de descarga. La base de datos es exportable y tiene una licencia libre, de manera que permite copiarla, combinarla con otras bases de datos y generar aplicaciones que procesen la información de formas novedosas.

La idea de autores.uy surgió en 2014 después de que comprobamos que en Uruguay era extremadamente difícil establecer el estado de los derechos de autor de una enorme cantidad de obras de principios del siglo XX. Habíamos conseguido materiales para digitalizar y poner a disposición del público, pero no teníamos la seguridad de que esos materiales se encontraran en dominio público. Descubrimos entonces que, si pretendíamos encarar nuestra tarea de digitalización con cierta seguridad legal, debíamos primero desarrollar la base de datos que ningún organismo público ni privado había desarrollado hasta ese momento.

La tarea era ambiciosa, pero decidimos encararla de todas maneras. El objetivo fue, y sigue siendo, sistematizar toda la información que se encontraba dispersa o no accesible sobre los autores y las obras intelectuales uruguayas. Para lograrlo, compramos decenas de fuentes bibliográficas sobre autores nacionales, solicitamos acceso a los catálogos de las principales bibliotecas del país y reunimos la información de directorios y bases de datos oficiales. Además, investigamos la información y los materiales disponibles en bibliotecas de otros países. En paralelo, construimos un escáner de libros de bajo costo, basado en software y hardware libre, para digitalizar obras nacionales en dominio público que todavía no se encontraban disponibles en Internet.

Todo el trabajo lo llevamos adelante en un equipo multidisciplinario de voluntarios, con formación en bibliotecología, informática y ciencias sociales. Las decisiones se toman por consenso, como resultado del diálogo enriquecedor entre las distintas visiones.

El lanzamiento público de autores.uy fue en abril de 2015. Con el paso de los meses se convirtió en un sitio de referencia, gracias a los datos confiables y actualizados que permitieron a docentes, investigadores, aficionados al arte y cualquier otra persona interesada en el patrimonio cultural uruguayo consultar y reutilizar la información sobre las obras y autores que forman nuestro acervo cultural común, así como acceder a aquellas obras que se encuentran en dominio público. Hacia diciembre de 2016, la base de datos cuenta con más de 10.000 fichas de autores, así como unas 800 obras escritas y 500 obras plásticas en dominio público para descargar. Hemos realizado acuerdos con la Biblioteca del Poder Legislativo y con el Museo Nacional de Artes Visuales para poner a disposición las obras de su acervo en Internet, y recibimos un fondo concursable del Ministerio de Educación y Cultura para digitalizar volúmenes en bibliotecas de distintos departamentos.

Análisis y hallazgos inesperados

A medida que la plataforma se acrecentaba con miles de autores, comenzamos a ver la enorme potencialidad de la base de datos para realizar análisis y sacar conclusiones a nivel estadístico de fenómenos que inicialmente no habíamos esperado. Estas son algunas de las preguntas que abordamos, y las respuestas que obtuvimos:

– ¿Cómo se distribuyen geográficamente los autores? La gran masa de autores está extraordinariamente concentrada en la capital del país, incluso por encima de lo esperable por la densidad de población, lo cual abona la suposición de que históricamente existió una desigualdad de oportunidades de educación y para la creación autoral desde el punto de vista geográfico.

– ¿Cuál es el impacto de las obras huérfanas sobre el acceso a la cultura? Existe un alto porcentaje de autores de los cuales se desconoce su fecha de muerte, dado que no ha sido registrada en fuentes bibliográficas o bases de datos oficiales. En Uruguay esta problemática es particularmente grave al no existir por el momento una excepción para obras huérfanas.

– ¿Cómo se manifiesta la desigualdad de género en el ámbito autoral? Las mujeres representan alrededor del 20% del universo autoral reunido en las fuentes disponibles. La distribución de mujeres es aun inferior al promedio (ya de por sí bajo) en algunas disciplinas autorales, como la música, donde las compositoras alcanzan apenas al 10% del total de los autores relevados.

– ¿Cómo afectaría una extensión del plazo de derecho de autor a la disponibilidad de obras culturales? En 2013, a impulso de la Cámara Uruguaya del Disco y de la Asociación General de Autores del Uruguay, hubo una propuesta legislativa para aumentar el plazo de derecho de autor de cincuenta a setenta años post-mortem. Esa propuesta fue retirada gracias a un fuerte rechazo social. En caso de haberse aprobado, el dominio público uruguayo habría perdido un 35% de sus autores. Pero además, habría golpeado en forma desigual la producción de las autoras mujeres, dado que el 60% de las autoras cuyas obras se encuentran en dominio público, habría vuelto a dominio privado. Este impacto diferencial sobre la producción autoral de las mujeres se explica porque el grueso de dicha producción es de aparición tardía en la historia de nuestro país y, por lo tanto, se encuentra dentro del rango de lo que se volvería a privatizar.

La importancia de la participación social

El creciente uso que la gente le dio a la base de datos también trajo consigo una serie de sorpresas gratas para nosotros. Casi sin buscarlo, nos convertimos en una autoridad en la materia. Al no existir previamente una base de datos completa y accesible, comenzamos a recibir consultas de todo tipo referidas a autores, obras y estatus de derecho de autor. Además, empezaron a llegar solicitudes de autores que todavía no estaban indexados para que los incluyéramos en la base. Más aún, empezó a ocurrir que en lugar de tener que ir nosotros a buscar las obras para ponerlas a disposición en el sitio web, familiares de autores cuyas obras se encuentran en dominio público nos las hacen llegar, porque ven la plataforma como una forma de recuperar, difundir y revalorizar las obras de sus familiares fallecidos. Cabe notar que por lo general los más interesados en la liberación de las obras de los autores fallecidos son los herederos de a pie, y no las fundaciones de herederos, las cuales a pesar de que postulen la intención de difundir y proteger la obras, irónicamente suelen tener una posición reactiva a que las obras estén disponibles libremente. En definitiva, cuando no hay un interés particular en apropiarse del legado de un autor, aflora el interés genuino en difundir.

Otro resultado no esperado de la base de datos fue la creciente participación de la comunidad en cuestiones relativas al patrimonio cultural. Cada vez más, la gente aporta información sobre las obras y autores de la base de datos. En algunos casos, los usuarios corrigen errores que se arrastran de las fuentes bibliográficas. En otros casos aportan datos como fechas de nacimiento y muerte de los autores. Una de las experiencias más enriquecedoras se dio cuando digitalizamos y subimos a la web decenas de portadas de la popular revista “Peloduro”, del historietista Julio E. Suárez. Bajo el título “¿Dónde está el chiste?”, les pedimos a nuestros seguidores en las redes sociales que nos ayudaran a entender el contexto de los chistes políticos de las revistas digitalizadas de la década de 1940. El resultado fue una investigación colectiva que ayudó a reconstruir parte del clima cultural y político de aquella época.

Impacto del proyecto y una mirada hacia el futuro

En términos políticos, creemos que autores.uy contribuye a la construcción de hegemonía en favor de la digitalización de obras en bibliotecas y museos, así como a la apertura de datos sobre el acervo que se encuentra en las instituciones estatales, el uso de licencias libres en el Estado y la generación de estándares para definir las obras huérfanas y tender a ponerlas a disposición. Esto es especialmente relevante, considerando que en Uruguay existe el dominio público pagante, una peculiaridad de la legislación por la cual cualquier persona que hace uso del dominio público, sea o no con fines de lucro, puede estar sujeta a pagar una tarifa. Disponibilizar las obras a pesar de este riesgo, hace que la sociedad vea como natural su aprovechamiento, lo cual erosiona naturalmente las restricciones económicas que puedan querer imponerse sobre su uso.

Asimismo, empoderar a la gente en el acceso y uso de su dominio público, dificulta que el mismo sea privatizado o restringido a través de reformas legislativas o políticas públicas. También ayuda a generar conciencia sobre los efectos perjudiciales de tratados de libre comercio como el TPP o el tratado Mercosur – Unión Europea, cuyas cláusulas de propiedad intelectual obligan a los países a privatizar parte de su dominio público.

El prestigio ganado por la base de datos nos coloca asimismo en una posición privilegiada para poder transmitir valores que van más allá de la digitalización y puesta a disposición del dominio público pero que están vinculados. Es el caso del impulso de la reforma del derecho de autor para favorecer a las bibliotecas y para eliminar las restricciones que pesan sobre las obras huérfanas e indisponibles, entre otras cuestiones.

Hacia el futuro, vamos a continuar trabajando para que autores.uy siga siendo un lugar de referencia del dominio público uruguayo. En los últimos meses hemos impulsado el uso de nuestra base de datos como un identificador único de autores y obras uruguayas, optimizando la estructura de las URL de nuestro sitio y vinculando nuestra base de datos con el proyecto Wikidata, de la Fundación Wikimedia. A nivel técnico, buscamos seguir mejorando los metadatos de las obras disponibles y estamos dando pasos hacia el linked data. Además, buscamos que la gente pueda visualizar la información de manera amigable, a través de gráficos y aplicaciones interactivas.

Por último, tenemos la firme intención de incorporar nuevos tipos de obras a nuestra base de datos. Tenemos planificado recuperar un gran número de obras musicales y literarias en formato de audio, así como obras fotográficas y audiovisuales, para ponerlas a disposición de toda la ciudadanía.

Desarrollando capacidades para digitalizar y poner a disposición obras plásticas

Carta de color

En el equipo de autores.uy comenzamos un proceso de aprendizaje destinado a desarrollar capacidades para la reproducción fotográfica de obras plásticas en dominio público. El objetivo es empezar a colaborar con museos e instituciones culturales en la digitalización y puesta a disposición del patrimonio pictórico. Además, buscamos compartir los conocimientos adquiridos con toda la comunidad de habla hispana, para que los procesos sean replicables en otros lugares.

Los fondos para este proyecto provienen de habernos presentado a la convocatoria 2016 de los mini-grants de la red global de Creative Commons, en conjunto con CC Argentina y CC Chile. En el marco de este proyecto, compramos una cámara fotográfica apropiada y estamos tomando clases con el fotógrafo y docente Andrés Cuenca, quien nos ayuda en el aprendizaje del uso de la cámara y de la iluminación.

Para compartir los conocimientos que vamos adquiriendo, creamos una wiki donde iremos volcando tutoriales e información sobre digitalización del patrimonio. Esperamos que, un vez completada, la wiki sea de gran ayuda a todas las personas e instituciones que estén interesadas en digitalizar acervos.

Les compartimos algunas fotos del curso que estamos realizando:

 

Obras huérfanas: un obstáculo para la digitalización y el acceso al patrimonio

Portada de la Revista Caras y Caretas

Portada de la Revista Caras y Caretas n° 24 (28/12/1890), ilustrada por Charles Schütz bajo el seudónimo d’Arsviller. Un ejemplo de obra huérfana.

En autores.uy trabajamos cotidianamente en la digitalización y puesta a disposición de obras en dominio público. Por regla general, en Uruguay las obras autorales entran en dominio público 50 años después de la muerte de su autor. Nuestra base de datos de autores permite conocer de manera sencilla qué autores fallecieron hace más de 50 años en los casos en que existen fuentes externas que registren esa información. Sin embargo, no siempre es fácil acceder a ese dato. ¿Qué pasa cuando las obras son seudónimas o anónimas? En esos casos, la ley prevé que el ingreso en dominio público ocurrirá 50 años después de que la obra haya sido hecha accesible al público, salvo que antes de cumplido dicho lapso el autor revele su identidad.

¿Y qué pasa cuando sabemos quién escribió, dibujó, compuso o diseñó una obra pero no encontramos su fecha de muerte? ¿Y si sabemos la fecha de nacimiento y podemos suponer que ya ha fallecido, como en el caso de los autores que nacieron en la primera década del siglo XX, pero no sabemos si murió hace más o menos de 50 años? ¿Y si contamos con datos parciales de la persona, tales como su apellido, o sus iniciales, pero no podemos identificarla? ¿Cómo calcular en estos casos los 50 años luego de los cuales su obra ingresa en dominio público? A estas obras se les llama obras huérfanas.

Un ejemplo que hemos encontrado en nuestra base de datos es el de las obras de Charles Schütz, quien fuera un destacado dibujante francés que volcó su arte en las portadas de la versión montevideana de la revista Caras y Caretas a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Este dibujante realizó, sólo en los 85 números de Caras y Caretas, cerca de 1000 caricaturas, dibujos y orlas con un trazo brillante y ocurrente. Al buscar información sobre él, no se encuentra más que el dato de que provenía de Alsacia (considerándose a sí mismo francés y no alemán), que en 1890 estaba viviendo en Montevideo y que fue socio de Eustaquio Pellicer en la publicación de la revista. En el artículo de Wikipedia sobre este último, se ha incluido una caricatura donde ambos editores de la revista están representados. Esa caricatura incluida en Wikipedia proviene de la digitalización que realizó la Biblioteca Nacional de España de la revista. En Uruguay la digitalización de esa obra no es legal, dado que aún no contamos con una normativa que permita reproducir y brindar acceso a obras huérfanas.

Recientemente, dentro del marco del trabajo que estamos haciendo en autores.uy con las bibliotecas de distintos departamentos del país en el marco del Fondo Concursable para la Cultura, la Biblioteca Municipal de Maldonado nos proporcionó libros con los que nos disponíamos a trabajar. Entre ellos destaca un libro de poesías sobre Maldonado, con imágenes muy bellas y con signos de haber sido utilizado por mucho tiempo (hojas ajadas, restauradas, etc). El libro está firmado por J. Rizzo y la portada fue dibujada por J. Pardo. Cuando fuimos a ingresar la obra y sus autores a la base de datos nos dimos cuenta de que no sólo no encontrábamos señales del género de los autores o autoras sino que tampoco había ninguna fecha filiatoria. Lo único que sabíamos era que el libro había sido publicado en 1930. Buscamos sin éxito en los catálogos de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca del Palacio Legislativo, mientras que las compañeras bibliotecarias de Maldonado pesquisaron en busca de datos sobre estos autores y tampoco encontraron nada. Teníamos que tomar una decisión: excluir esa obra por no saber quién era exactamente su autor o tomar una actitud que sabíamos que bordea la ilegalidad, e incluirla dentro del trabajo para que la población de Maldonado y del resto del país pueda apreciar tan encendidas rimas sobre el departamento y tan bellos dibujos. Se imaginarán cuál fue nuestra decisión

Estas situaciones podrían resolverse si existiera en Uruguay una manera rápida, eficiente y legal de gestionar obras huérfanas. En la Unión Europea, por ejemplo, se creó una base de datos gestionada por la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE, donde se consignan y disponibilizan las obras que luego de una búsqueda exhaustiva de datos sobre sus autores y/o titulares se reconocen como obras huérfanas. ¿A qué se podría considerar una búsqueda exhaustiva? Creemos que podría incluir búsquedas en los catálogos de las bibliotecas nacionales más importantes, consultas en el registro de derechos de autor, tal vez un aviso en el Diario Oficial.

En la base de datos autores.uy hemos establecido un criterio para establecer cuándo una obra de un autor de quien conocemos su fecha de nacimiento y/o la fecha de publicación de una obra, pero no conocemos su fecha de muerte, se encuentra en dominio público con un 99% de certeza y podemos arriesgarnos a digitalizarla. Para saber más sobre el cálculo que realizamos pueden ingresar en esta página. Dado que el criterio que utilizamos está diseñado para evitar posibles riesgos legales, las estimaciones son conservadoras y nos llevan a estimar como pertenecientes al dominio privado una enorme cantidad de obras que probablemente ya hayan pasado al dominio público. De esta manera, muchas son las obras que siguen quedando sin digitalizar, con peligro real de deterioro y pérdida, sin que exista una alternativa legal y sin que haya ninguna razón para que la gente no pueda acceder a su patrimonio.

En Uruguay, una excepción en la ley de derecho de autor para obras huérfanas nos ayudaría a nosotros y a muchas otras instituciones culturales a manejar estas situaciones con agilidad y seguridad jurídica. De esta manera podríamos contribuir a dar a conocer, difundir y brindar acceso a miles de obras patrimoniales de las cuales, luego de una búsqueda exhaustiva, no se hallan datos fundamentales sobre sus autores. El proyecto de ley de reforma del derecho de autor que ya recibió media sanción de la Cámara de Senadores incluye un artículo que contempla el uso de las obras huérfanas en estos casos. Sabemos que seguirán surgiendo obras huérfanas y apostamos a que el Parlamento apruebe de manera definitiva la reforma de la ley de derecho de autor.

Locales y visitantes: la digitalización de la Biblioteca Artigas de Maldonado

Por Alejandro Gortázar

Tapa del libro de J. Rizzo: Poemas de Maldonado

Tapa del libro de J. Rizzo: Poemas de Maldonado

La Biblioteca José Artigas de Maldonado se suma a la Biblioteca del Poder Legislativo y a la red de bibliotecas de Canelones. En esta oportunidad, como en Canelones, la digitalización aporta libros de autores montevideanos así como un importante acervo de la cultura letrada local. Las obras de Luis Melián Lafinur, un importante intelectual de Montevideo, presidente del Club Ateneo y director de su revista por cinco años, constituyen casi un tercio de los 30 volúmenes aportados y son fundamentalmente ensayos de carácter histórico y jurídico, con la excepción del libro de poemas Los grandes y los pequeños (1910). Entre sus trabajos jurídicos es central su Estudio sobre la neutralidad (1870) en el contexto de la comunidad internacional, en el que analiza el derecho de los gobiernos a no tomar parte en conflictos entre dos países, trabajo con el que obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia.

De los doce autores seleccionados, cinco son escritores locales, algunos de ellos con proyección nacional como Mariano Soler (San Carlos, 1846-1908), arzobispo de Montevideo entre 1897 y 1908, y uno de los intelectuales más importante de la Iglesia, que según Arturo Ardao, se esforzó por “armonizar la fe antigua con la ciencia nueva”, y fue un importante polemista con la teoría de la evolución de Darwin, promovida por los positivistas en Montevideo.

Otra personalidad del departamento fue Elías L. Devincenzi, Secretario de la Junta Económico Administrativa de Maldonado, y también Presidente a fines del siglo XIX. En su Historia del periodismo en Maldonado (1873-1973) María A. Díaz de Guerra lo ubica junto a Agustín de la Cruz Carduz y Ruperto Fernández, como fundadores de la publicación El Eco del pueblo de San Carlos, creada en 1880. Entre 1873 y 1880, Cruz y Fernández publicaron el semanario El departamento, primera publicación periódica del departamento, en la que Devincenzi había colaborado.

El escribano Héctor A. Gerona (Pan de Azúcar) fue Ministro del Interior (1943-1944) durante la presidencia de Amézaga, y estuvo también vinculado al cuerpo diplomático. El Dr. Carlos P. Colistro (San Carlos) fue un reconocido político (representante del departamento en varias ocasiones) y profesional de la salud, médico de la Policía de Maldonado, presidente de la Comisión Departamental de Higiene y profesor en la escuela de parteras.

Por último Carlos Seijo (San Carlos), historiador y artista plástico, de hecho el único de los autores de Maldonado recogidos en esta selección que escribió sobre distintos aspectos de la historia local. En esta oportunidad se digitalizaron un ensayo histórico Apuntes sobre San Carlos y su iglesia colonial (1929), una serie de biografías Carolinos: ilustres, patriotas, beneméritos (sin fecha) y una historia del departamento Maldonado y su región (publicado originalmente en 1945 y reeditado por la Intendencia en 1999).

Los autores locales tocan distintos temas. Los trabajos de Mariano Soler tratan asuntos vinculados a la Iglesia en su relación con el Estado y la prensa, o a las disputas entre católicos y masones. El texto de Devincenzi, publicado en 1867, es el más antiguo de los hallados y reúne distintos aportes documentales para la biografía del Brigadier General Don Venancio Flores. Los trabajos de Gerona son un ensayo biográfico sobre Francisco Araúcho (1944), y un trabajo sobre política exterior relativo a las ex-colonias italianas en África (1949); finalmente, Colistro publicó dos trabajos vinculados a su profesión, los tres tomos sobre La maternidad del Hospital Pasteur (1930-1932) y el Curso de ginecología (1937).

De los autores restantes sabemos que dos nacieron en Montevideo (Melián y Mariano Cortés Arteaga), y en los cinco restantes no contamos con ese dato. Sin embargo, la mayoría de ellos aparecen aquí por su aporte a la historia local con los siguientes textos: El bosque de Lussich (1929) de Ernesto Villegas Suárez, autor de otro libro escaneado Pinos y pinares del Uruguay (1942); San Fernando de Maldonado (1947) de Fernando Capurro; San Fernando de Maldonado (sin fecha) de Carlos Pérez Montero; El puerto de Maldonado en el siglo XVIII (1937) de Cortés Arteaga; y Frente al Bicentenario de Maldonado de Avelino C. Brena. Además hay una extensa colección de textos de J. Rizzo titulado Poemas de Maldonado, que aparentemente se publicó en 1930, pero no sabemos nada de su autor.

Historia local

En el texto sobre las bibliotecas de Canelones hacía referencia a los tiempos heterogéneos de la nación y a los desajustes que se producen dentro un territorio nacional que se pretende homogéneo, especialmente cuando se habla desde Montevideo. Lo de Maldonado es otro ejemplo, que forma parte de un proceso no muy lejano en el tiempo respecto a la construcción de Montevideo. La fundación de Maldonado fue en 1757 y la de San Carlos en 1763. Ambas son parte del proceso de colonización del Río de la Plata, que se intensificó unos años más tarde según Julio Djenderedjian. El autor detecta en el período 1778-1810, la fundación de 23 pueblos o villas nuevas, que se sumaron a los cuatro centros de poder y comercio: Buenos Aires (capital del Virreinato del Río de la Plata), Santa Fe y Corrientes creados en el siglo XVI, y Montevideo, fundada a comienzos del XVIII. Estas ciudades fueron “sedes de gobierno, desde las que las elites locales (principalmente comerciantes y militares) lucharon por imponer algunas seguridades mínimas en la región. Estos nodos de poder esenciales fueron también centros de comercio” (642). Las alianzas y conflictos entre estas ciudades se articularon en un territorio distinto a los límites actuales de los Estados-nación.

Según Djenderedjian, el proceso iniciado luego del Tratado de San Ildefonso en 1777, una vez establecidos los límites de los imperios español y portugués, estuvo signado por la ocupación de tierras en una vasta región que comprende hoy Corrientes y Entre Ríos en Argentina, Uruguay, y el estado de Rio Grande do Sul en Brasil. Los “nuevos poblados empezaron a florecer como hongos” (647), como parte de una política de la corona inspirada en las teorías de los fisiócratas, para la “prosperidad y mejora material de sus súbditos” (648). Los conflictos que emergieron con la revolución de independencia son en parte producto del proceso de constitución de estos poderes locales.

El 25 de noviembre de 1937, en el Instituto Histórico y Geográfico, el Capitán Mariano Cortés Arteaga lee una conferencia sobre el puerto de Maldonado en el siglo XVIII. Allí señala que hay distintas hipótesis sobre la suerte del puerto. Algunos sostienen que es la cenicienta del Plata, siempre atada al dominio de Montevideo y Buenos Aires. Otros interpretan que la rivalidad de puertos entre Maldonado y Montevideo era igual a la de Montevideo con Buenos Aires. Lo cierto es que desde la fundación de Montevideo entre 1724 y 1730, se estudió la posibilidad de crear el puerto de Maldonado. El interés de Cortés es discutir un trabajo de Horacio Arredondo, de la Sociedad de Amigos de la Arqueología, en el que se juzga mal el hecho de que Zabala se negara a fortificar y poblar Maldonado, en un informe que elevó al rey en 1730 luego de visitar el lugar. Desde la perspectiva de la historia militar, Cortés analiza las dificultades para fortificar el puerto desde Zabala hasta que finalmente se alcanza el objetivo en 1794. Cortés concluye también que el puerto no era una necesidad militar y que eso en parte contribuyó a restarle importancia.

Otro documento publicado por el Instituto Histórico y Geográfico en 1955, es el artículo del Arquitecto Carlos Pérez Montero, en el que se responde al pedido de fijar la fecha exacta de la fundación de Maldonado, hecho por el Dr. Don Elbio Rivero, Presidente Ejecutivo de la Comisión de Celebración del Bicentenario de Maldonado. El estudio concluye que Maldonado fue fundada a fines de 1757. El libro de Avelino C. Brena, Frente al Bicentenario de Maldonado (1957), reconstruye una serie de “radiodisertaciones” que la Radio Maldonado (CW 51) le solicitó al autor, y se realizaron entre enero y febrero de 1957. Este es un documento que permite repasar episodios de la historia y personalidades de Maldonado, pero también proporciona datos importantes en torno a la organización del propio Bicentenario. Es también un acto de propaganda del autor, que repasa los proyectos que impulsó como senador del Partido Nacional para el desarrollo del Departamento.

Los trabajos de Carlos Seijo (1929) y Fernando Capurro (1947), realizados en el marco de la Sociedad de Amigos de la Arqueología, rescatan distintos aspectos del patrimonio material del departamento. La historia de la Iglesia de San Carlos, los documentos, planos y otros aspectos materiales, fueron cuidadosamente analizados por Seijo, quien además realizó algunas ilustraciones con las que intentó reproducir con exactitud y en tamaño real algunos objetos. La investigación de Capurro es más amplia, recorre la historia de la ciudad de Maldonado, sus planos y documentos, y profundiza en su arquitectura civil, religiosa y militar.

Coda: las humanidades antes de Humanidades

La creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias en 1945 en un evento crítico en el desarrollo de las disciplinas humanísticas en Uruguay. Pero quien un día se proponga estudiar los orígenes de algunas disciplinas humanísticas y de la institucionalidad cultural en Uruguay, tendrá que tener en cuenta la tarea del Instituto Histórico y Geográfico, fundado en 1843, y la Sociedad de Amigos de la Arqueología, creada en 1926, entre otras organizaciones. Esta digitalización da cuenta de la importancia e influencia del trabajo de estas instituciones en la investigación de la historia y el patrimonio material de Maldonado.

Lo antedicho también sirve para comprender un texto de Mariano Soler, de quien en esta oportunidad hemos escaneado sus trabajos vinculados fundamentalmente a su actividad como intelectual y miembro de la Iglesia Católica. Pero en 1887 Soler publica el ensayo América Precolombiana. Ensayo etnológico que dedicara a la Sociedad de Ciencias y Artes (1876-1887), que junto a otras instituciones del siglo XIX, también hicieron su parte en la historia de las distintas disciplinas humanísticas en Uruguay. El trabajo de Soler se encuentra en la Biblioteca del Poder Legislativo y es un antecedente importante para la antropología local.

Si bien la carrera de Antropología fue creada por la dictadura cívico-militar en 1976, tenía antecedentes fuertes en los años sesentas a partir de la obra de Daniel Vidart y Renzo Pi Hugarte, y más atrás en el tiempo, de la Sociedad de Amigos de la Arqueología. Si bien no era extraño que la Iglesia Católica se interesara por los pueblos originarios en América Latina, por su rol en la conquista y colonización, el trabajo de Soler resulta interesante también por la novedad de aportar a una disciplina recién nacida por esos años. Los primeros trabajos de Edward Tylor y Lewis Morgan son de 1871 y 1877 respectivamente. El trabajo de Soler, al igual que los de estos antropólogos, toma como evidencia material encontrado y analizado por otros, para establecer teorías de la evolución humana. Por esta razón son llamados antropólogos de gabinete. Como sea, un fernandino de San Carlos, deberá tener un lugar en una futura historia de la antropología en Uruguay.

Resultados de la digitalización en Maldonado

Después de varias semanas de trabajo en conjunto con la Biblioteca Municipal José Artigas de Maldonado, el jueves 20 de octubre presentamos en su sede los resultados de la digitalización de obras patrimoniales de Maldonado. Se trata de 30 libros que ya se encuentran disponibles para descargar de manera libre en autores.uy. En la tarea también ha colaborado el Centro de Documentación Histórica de Maldonado y la Biblioteca del Poder Legislativo, aportando obras de su acervo correspondientes a autores del departamento. El trabajo hecho junto a la Biblioteca José Artigas formó parte de la tercera etapa de un proyecto premiado por el Fondo Concursable para la Cultura, a través del cual ya hemos puesto a disposición obras en conjunto con el Área de Información y Bibliotecas de la Intendencia de Canelones y con la Biblioteca del Poder Legislativo. En los próximos meses estaremos también trabajando en conjunto con la biblioteca del Museo Zorrilla, la Biblioteca Paco Espínola y la Biblioteca Francisco Schinca. Les compartimos en la siguiente infografía un resumen de los resultados de Maldonado:

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En la segunda infografía presentamos una visualización de las 30 obras digitalizadas en Maldonado, ordenadas por tema y por autor. Las obras vinculadas entre sí por un vector corresponden al mismo autor. De esta manera, se puede apreciar la preponderancia en la colección digitalizada de las obras de Luis Melián Lafinur, así como el predominio de obras ligadas a la política, la historia y la geografía.

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Por último presentamos la lista completa de obras digitalizadas en Maldonado, con sus respectivos enlaces a las fichas de descarga. Todas las obras están en dominio público, por lo cual son de uso y acceso libre.

Título Autor Año Portada
Acotaciones al libro del doctor Abel J. Pérez titulado “Apuntes para la biografía del doctor Julio Herrera y Obes” Luis Melián Lafinur 1920
Apuntes biográficos Elías L. Devincenzi 1867
Apuntes sobre San Carlos y su iglesia colonial Carlos Seijo 1929
Carolinos Carlos Seijo
Carta del Sr. Arzobispo de Montevideo sobre la buena prensa Mariano Soler 1902
Charla menuda Luis Melián Lafinur 1897
Contribución al estudio del problema de las ex-colonias italianas Héctor A. Gerona 1949
Curso de Ginecología Carlos P. Colistro 1937
Ecos del pasado Luis Melián Lafinur 1909
El Bosque de Lussich Ernesto Villegas Suárez 1929
El problema nacional y su solución inmediata Luis Melián Lafinur 1905
El puerto de Maldonado durante el Siglo XVIII Mariano Cortés Arteaga
Estudio sobre la neutralidad Luis Melian Lafinur 1870
Exégesis de banderías Luis Melián Lafinur 1893
Frente al Bicentenario de Maldonado Avelino C. Brena 1957
La acción funesta de los partidos tradicionales en la reforma constitucional Luis Melián Lafinur 1918
La historia y la leyenda Luis Melián Lafinur 1911
La iglesia y el Estado Mariano Soler
La iglesia y la civilización Mariano Soler 1905
La Maternidad del Hospital Pasteur. T1 Carlos P. Colistro 1930
La Maternidad del Hospital Pasteur. T2 Carlos P. Colistro 1932
La Maternidad del Hospital Pasteur. T3 Carlos P. Colistro 1932
La personalidad patricia de don Francisco Araucho Héctor A. Gerona 1944
Los buitres de las glorias nacionales y las charreteras de D. Manuel Oribe Guillermo Melián Lafinur 1895
Los grandes y los pequeños Luis Melián Lafinur 1910
Maldonado y su región Carlos Seijo 1999
Pinos y pinares del Uruguay Ernesto Villegas Suárez 1942
Poemas de Maldonado J. Rizzo
San Fernando de Maldonado Fernando Capurro 1947
San Fernando de Maldonado Carlos Pérez Montero

Dominio público y digitalización del patrimonio en Maldonado

Poemas

Grabado de la portada del libro “Poemas de Maldonado“, de J. Rizzo

Este jueves 20 de octubre vamos a estar en la Biblioteca José Artigas, Casa de la Cultura de Maldonado (Rafael Pérez del Puerto y Sarandí), donde realizaremos un taller de formación en dominio público y tecnologías libres de digitalización de libros. Además, vamos a presentar los resultados de la digitalización de libros de Maldonado.

En el marco del Fondo Concursable para la Cultura, estamos encarando la digitalización de obras patrimoniales en conjunto con bibliotecas de distintos departamentos del país. Viajamos a cada biblioteca con el escáner de libros Do It Yourself, realizamos talleres de digitalización del patrimonio y compartimos los resultados de las digitalizaciones con la comunidad.

Entre los materiales digitalizados en esta oportunidad se encuentran obras de autores como Luis Melián Lafinur, Carlos Seijo, Carlos P. Colistro, Fernando Capurro y Héctor Gerona, entre otros. Los textos digitalizados están en dominio público, lo cual implica que están libres de restricciones y se puede acceder a ellos de manera libre. Nuestro esfuerzo está orientado a poner a disposición de la ciudadanía estos materiales sin restricciones de ningún tipo.

Para digitalizar las obras trabajamos en estrecha colaboración con la Biblioteca José Artigas, de Maldonado. Y como en ocasiones anteriores, contamos con el apoyo de la Biblioteca del Poder Legislativo, que aportó libros de autores fernandinos.

El taller sobre dominio público y digitalización del patrimonio tendrá lugar en la Biblioteca José Artigas, Casa de la Cultura de Maldonado (Rafael Pérez del Puerto y Sarandí), el 20 de octubre de 14 a 17 hs, mientras que a partir de las 17 hs realizaremos la presentación de los resultados de la digitalización, conversando sobre el valor cultural e histórico de las obras puestas a disposición. La actividad es libre, gratuita y abierta a todo público.

Las obras digitalizadas de Maldonado en el marco de este proyecto se pueden descargar desde este enlace.

Actualización: Les compartimos algunas fotos el taller y presentación realizados en Maldonado.

Compartir-Disfrutar-Generar-Contribuir

Nerdatón 2 Nerdatón 1

Lo que comenzó como una idea loca de digitalizar toda la noche, la pasamos a la realidad del viernes 5 al sábado 6 de agosto en el Centro Cultural de España (CCE), organizando un evento al que llamamos Nerdatón (en honor a que nos consideramos un poco nerds y también a que ese mismo día comenzaron los Juegos Olímpicos) en el marco de la muestra Cibergeografías. La cita era a las 20hs. Llegamos apurados, con nuestro escáner y con el combustible para aguantar toda la noche y llegar hasta la madrugada. Expectantes, no sabíamos cuánta gente iba a asistir y sabiendo que había un evento de música electrónica en la sala de espectáculos especulábamos cuántos se quedarían al nuestro. A cada persona que llegaba, le explicábamos qué íbamos a hacer y la invitábamos a quedarse, a veces con éxito y a veces recibiendo una sonrisa un poco incrédula y la promesa de volver.

La noche comenzó dividiéndonos en grupos para trabajar los temas que nos habíamos propuesto: digitalizar documentos que están en dominio público, digitalizar catálogos de muestras realizadas en el CCE que se van a disponibilizar con licencias Creative Commons, cargar autores a nuestra base de datos autores.uy y vectorizar imágenes en dominio público, todo escuchando música del catálogo de música libre.

A medida que íbamos cambiando de estaciones de trabajo, conocíamos a quienes se integraban por primera vez a nuestras actividades, ya sea porque habían caído de casualidad o porque siempre habían querido participar y nunca habían podido.

En un clima divertido, hablamos sobre los proyectos a futuro, cargamos datos, comimos rico y brindamos a la salud de la cultura libre. No faltaron juegos, competencias y desafíos (de esos que nos hacen entretenidas las tareas rutinarias).

Los resultados en números:

  • 10 horas de trabajo y compañerismo,
  • 5 voluntarios nuevos se sumaron a Creative Commons Uruguay (¡bienvenidos!),
  • 2 voluntarios se integraron al grupo de autores.uy cargando autores (¡muy bienvenidos!),
  • 1 aplicación para consultar en el celular qué autores están en dominio público,
  • llegamos a la meta de 9000 autores ingresados a autores.uy perfilándonos así hacia la nueva meta de alcanzar los 10.000 autores antes de fin de año,
  • digitalizamos 15 obras escritas que ya estamos post-procesando para compartirlas muy pronto.

Con estos resultados, no sólo quedamos muy entusiasmados para seguir adelante. Creemos que compartiendo lo que hacemos, disfrutando de esos momentos juntos, generamos comunidad y contribuimos a la difusión y conocimiento de nuestra cultura.

La palabra soslayada: Froilán Vázquez Ledesma y Melitón Simois (A propósito de dos libros recientemente digitalizados por Autores.uy)

Por Mathías Iguiniz

La fachada es la de una casa particular, pero adentro funciona la Biblioteca Municipal de Canelones “Froilán Vázquez Ledesma”. Al atravesar la puerta, un pasillo va a dar a la primera sala, vacía. Una mesa con cuatro sillas; en las paredes, algunos cuadros con diversas personalidades de la cultura local; una vieja computadora y un par de fichas de lectores dispersas sobre el escritorio. A la izquierda, una segunda habitación donde están los libros en anaqueles con etiquetas: “Filosofía”; “Uruguaya”; “Universal”. No hay buena iluminación. La prensa escrita ―la poca que todavía se conserva― reposa en pilas de cajas, al fondo, encima de unos pesados armarios.

* * *

Ya no creo que, como dijo alguna vez un escritor, la cultura de un pueblo se pueda saber midiendo la capa de polvo que cubre los lomos de los libros de la biblioteca pública. Las cosas han cambiado bastante. La Biblioteca de Alejandría cabe en un dispositivo de almacenamiento de archivos digitales. Los soportes y los modos de circulación del saber trazan nuevos mapas y proyectan horizontes insondables. La propia construcción del Estado-nación, sostenida eminentemente sobre el molde de la letra, cruje en sus cimientos al tener que acomodarse a los tiempos que corren. La ciudad letrada almacena, restringe, concentra en sus dominios los valores patrimoniales en papel, puesto que por allí pasó, durante décadas y décadas, una porción importante de nuestra vida cultural. La hegemonía-Gutenberg en gran medida ha recortado el alcance de las tecnologías de la palabra al molde sacro de la letra. Así fue durante mucho tiempo. De manera que ingresar a la sensibilidad de una comunidad, en una época determinada, es, también, tener acceso a los productos culturales que tuvieron lugar en dicha época.

* * *

Me concentraré en dos libros de autores canarios recientemente digitalizados, puestos a circular, por el sitio Autores.uy. Me refiero a Mosaico, de Froilán Vázquez Ledesma¹ (1882-1926) y Póstumas, de Melitón Simois (1884-1964). Si bien se trata de dos escritores con marcadas diferencias entre sí, ambos esbozan un mismo, importante trayecto histórico de la ciudad de Canelones (antes conocida como Villa de Guadalupe): ese en el que se disponen las bases para echar a andar el modelo democrático-liberal a través de, entre otras cosas, el robustecimiento de la noción de ciudadanía.

En el primer caso, se trata de un poeta, periodista y agitador que, hacia los primeros doce o quince años del siglo XX, arremetió contra el proyecto político en el que se embarcaba la comarca. Mientras blancos y colorados se organizaban a nivel interno luego de la batalla de Masoller ―y ya articulado el giro secularizador por el que la institución Iglesia empieza a perder su hegemonía―, el “bohemio revolucionario”, simpatizante de las nuevas tendencias anarquistas arribadas recientemente a la región desde Europa, acoplaba a su factura anticlerical, la crítica a la corrupción del sistema de partidos.

Mosaico introduce una aleación entre la estética modernista, de énfasis en los aspectos formales y léxico refinado, y la “poética incendiaria”, de denuncia social y defensa de los más desprotegidos.² Es esta segunda búsqueda la que le imprime, según mi entender, una huella personal dentro del panorama de las letras locales, ya que no encuentra parangón con los encuadres escriturales de sus coterráneos, más bien abocados al cultivo retórico del “verso florido”.

Asimismo, su factura lírica desborda los fríos grafismos, para traducirse en lecturas-manifestaciones. Un ejemplo de esto son las recitaciones del poema “El cura”, afuera de la Iglesia, encima de un cajón o improvisado púlpito profano, a la hora en que salían de misa las devotas; dicho texto expresa, entre otras cosas: “¿Quién es el vil malvado que camina / Por la senda del mal y la impostura, / Y a las conciencias débiles domina? / El cura.” En no pocas ocasiones, este tipo de intervenciones en el espacio de lo público condujeron al poeta a la cárcel de Canelones. Su voz es la de un disidente.

Por su parte, Melitón Simois se destacó como periodista (trabajó, entre otros medios, para el periódico El Baluarte, donde también solía publicar Froilán Vázquez Ledesma) y poeta, dedicado principalmente al cultivo del soneto. Pertenece, junto a personalidades como la de Eudoro Melo, a una camada o élite letrada de escritores nacidos dentro del último cuarto del siglo XIX que ocupó lugares decisivos en la organización político-ideológica y la consolidación civilista del Canelones aldeano.

En sus sonetos, Simois trabaja una vertiente intimista, de profunda tristeza y meditación con hondura metafísica. “El dolor hecho verso”, expresa en un poema. La elección del título (Póstumas) adelanta el tono elegíaco, la presencia incorpórea de Thanatos: “Aquí estoy otra vez, hermanos; quiero / Ya que muy pronto he de morir, dejaros / Escrito en verso: mis ensueños raros, / Por qué he vivido triste, y por qué muero”. “La apacible quietud de la laguna” es una imagen que sintetiza, en el simbolismo de lo inerte, el dolor estilizado que atraviesa la larga profusión de cuartetos y tercetos. Vivir es estar muriendo, esa y no otra es la paradoja central de Póstumas.

Más allá de los deslindes y contactos entre Froilán Vázquez Ledesma y Melitón Simois, de la distancia que se traza de los ardores revolucionarios al entumecido vacío metafísico, lo cierto es que el abordaje de sus improntas poéticas trasunta lo que es, para emplear una expresión de Zum Felde, “esa confusa multiplicidad y dispersión de la vida espiritual” propia de una época. Un rescate, de entre las polillas y la humedad, de uno de los tantos anaqueles perdidos de la historia de Canelones.

 

Notas

1. No confundir con el padre, del mismo nombre, quien volcó sus días a la actividad política y al ejercicio docente, siendo un ferviente defensor del modelo vareliano.

2. Esta última faceta se corresponde con la segunda y, principalmente, tercera parte del libro Mosaico.