Taller de dominio público y digitalización del patrimonio junto al Museo Zorrilla

Juan Zorrilla de San Martín retratado por William Belmont Parker. Fotografía en dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.

En conjunto con el Museo Zorrilla, el lunes 29 de mayo de 19 a 21 hs vamos a realizar una actividad libre y gratuita que incluirá una charla / taller sobre dominio público, digitalización y derechos de autor, así como la presentación de los resultados de una nueva etapa, enfocada en Juan Zorrilla de San Martín, del proyecto de digitalización de obras patrimoniales.

En el marco de los festejos por el Día del Libro, esta actividad mostrará el trabajo de digitalización de obras de y sobre Juan Zorrilla de San Martín, destacando el valor patrimonial de las obras digitalizadas y la importancia de la digitalización y puesta a disposición libre del patrimonio cultural en Internet para promover el derecho de acceso a la cultura. El encuentro forma parte de una serie de acciones de digitalización y difusión del patrimonio que comenzamos el año pasado junto a bibliotecas de distintos departamentos del país. Este proyecto es posible gracias al Fondo Concursable para la Cultura.

El evento del lunes 29 tendrá lugar en el Museo Zorrilla (Zorrilla de San Martín 96, Montevideo) e incluirá una demostración del escáner de libros Do It Yourself con el que ya digitalizamos cientos de obras de distintas bibliotecas.

Entre los materiales digitalizados en esta fase del proyecto se encuentran ediciones de obras de Zorrilla, pero también textos de crítica literaria sobre la obra de él y otros materiales históricos y literarios en los que se referencia o comenta su trabajo. Los textos digitalizados están en dominio público, lo cual implica que no poseen restricciones de uso y se puede acceder a ellos de manera libre. Nuestro objetivo desde autores.uy siempre ha sido poner a disposición de la ciudadanía la mayor cantidad de materiales sin restricciones de ningún tipo.

La actividad es libre, gratuita y abierta a todo público. Será el lunes 29 de mayo de 19 a 21 hs en el Museo Zorrilla (Zorrilla de San Martín 96, Montevideo).

Agradecemos al Museo Zorrilla todo el apoyo y la colaboración que han brindado para la digitalización de obras y la realización de la actividad.

La interacción entre proyectos. El caso de #1Lib1Ref

Logo de la biblioteca Wikipedia. Por Heatherawalls. CC BY-SA.

En enero de 2016, la comunidad nucleada en torno a la Wikipedia lanzó por primera vez una campaña que llamaba a los bibliotecarios de todo el mundo a contribuir a la enciclopedia libre, agregando o mejorando las referencias de los artículos. La iniciativa se llama #1Lib1Ref: “One librarian, one reference” o “Un bibliotecario, una referencia”. Los resultados en esa oportunidad fueron positivos, por lo que desde el 15 de enero hasta el 3 de febrero de este año la comunidad redobló la campaña con un nuevo llamado.

Durante esos días, los bibliotecarios del mundo y todas aquellas personas interesadas en mejorar la Wikipedia se dedicaron a colaborar agregando una referencia a los artículos que no la tenían o a corregir el estilo de las referencias que lo necesitaran. En algunos países y comunidades, el tema se lo tomaron muy en serio y se organizaron eventos especialmente dedicados a la campaña, competencias y desafíos entre equipos de las bibliotecas y hasta memes bibliotecológicos, todo recopilado bajo el hashtag #1Lib1Ref.

Para mencionar algunos números finales de la campaña de este año, se realizaron 4171 contribuciones a 2588 páginas, por 741 contribuidores en 18 lenguas.

Trabajando para autores.uy relevamos muchas fuentes que contienen más información de la que cargamos en la base de datos. Esa información puede resultar muy útil para otros proyectos, entre ellos la Wikipedia. Consideramos que cuando la información está allí, en las fuentes de las cuales disponemos, hay que darle uso, y qué mejor que colaborar con la gran enciclopedia libre que construimos entre todos. De esta manera, los beneficios se dan en dos direcciones: por un lado, el trabajo de autores.uy facilita la incorporación de conocimiento a Wikipedia, y por otro lado, Wikipedia es una fuente muy importante para autores.uy: al día de hoy, tenemos más de 1500 fichas de autores vinculadas a su artículo en la enciclopedia.

Desde autores.uy estuvimos siguiendo la consigna de #1lib1ref y colaboramos con nuestro granito de arena. Creamos nuevos artículos, como el de Héctor Ragni, y mejoramos algunos artículos que no tenían referencias, como el de Lino Dinetto. Para ello utilizamos el Diccionario de Seudónimos del Uruguay de Arturo Scarone, que a pesar de haber sido publicado en 1942 resulta una fuente útil y entretenida.

Y es así que en el trabajo voluntario que hacemos para un proyecto encontramos la posibilidad de contribuir a otro. Y es ahí que empezamos a comprender que nuestra participación, por pequeña que uno crea que es, brinda algún dato relevante, aporta confiabilidad a la información y contribuye a la estructura del conocimiento compartido.

Locales y visitantes: la digitalización de la Biblioteca Artigas de Maldonado

Por Alejandro Gortázar

Tapa del libro de J. Rizzo: Poemas de Maldonado

Tapa del libro de J. Rizzo: Poemas de Maldonado

La Biblioteca José Artigas de Maldonado se suma a la Biblioteca del Poder Legislativo y a la red de bibliotecas de Canelones. En esta oportunidad, como en Canelones, la digitalización aporta libros de autores montevideanos así como un importante acervo de la cultura letrada local. Las obras de Luis Melián Lafinur, un importante intelectual de Montevideo, presidente del Club Ateneo y director de su revista por cinco años, constituyen casi un tercio de los 30 volúmenes aportados y son fundamentalmente ensayos de carácter histórico y jurídico, con la excepción del libro de poemas Los grandes y los pequeños (1910). Entre sus trabajos jurídicos es central su Estudio sobre la neutralidad (1870) en el contexto de la comunidad internacional, en el que analiza el derecho de los gobiernos a no tomar parte en conflictos entre dos países, trabajo con el que obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia.

De los doce autores seleccionados, cinco son escritores locales, algunos de ellos con proyección nacional como Mariano Soler (San Carlos, 1846-1908), arzobispo de Montevideo entre 1897 y 1908, y uno de los intelectuales más importante de la Iglesia, que según Arturo Ardao, se esforzó por “armonizar la fe antigua con la ciencia nueva”, y fue un importante polemista con la teoría de la evolución de Darwin, promovida por los positivistas en Montevideo.

Otra personalidad del departamento fue Elías L. Devincenzi, Secretario de la Junta Económico Administrativa de Maldonado, y también Presidente a fines del siglo XIX. En su Historia del periodismo en Maldonado (1873-1973) María A. Díaz de Guerra lo ubica junto a Agustín de la Cruz Carduz y Ruperto Fernández, como fundadores de la publicación El Eco del pueblo de San Carlos, creada en 1880. Entre 1873 y 1880, Cruz y Fernández publicaron el semanario El departamento, primera publicación periódica del departamento, en la que Devincenzi había colaborado.

El escribano Héctor A. Gerona (Pan de Azúcar) fue Ministro del Interior (1943-1944) durante la presidencia de Amézaga, y estuvo también vinculado al cuerpo diplomático. El Dr. Carlos P. Colistro (San Carlos) fue un reconocido político (representante del departamento en varias ocasiones) y profesional de la salud, médico de la Policía de Maldonado, presidente de la Comisión Departamental de Higiene y profesor en la escuela de parteras.

Por último Carlos Seijo (San Carlos), historiador y artista plástico, de hecho el único de los autores de Maldonado recogidos en esta selección que escribió sobre distintos aspectos de la historia local. En esta oportunidad se digitalizaron un ensayo histórico Apuntes sobre San Carlos y su iglesia colonial (1929), una serie de biografías Carolinos: ilustres, patriotas, beneméritos (sin fecha) y una historia del departamento Maldonado y su región (publicado originalmente en 1945 y reeditado por la Intendencia en 1999).

Los autores locales tocan distintos temas. Los trabajos de Mariano Soler tratan asuntos vinculados a la Iglesia en su relación con el Estado y la prensa, o a las disputas entre católicos y masones. El texto de Devincenzi, publicado en 1867, es el más antiguo de los hallados y reúne distintos aportes documentales para la biografía del Brigadier General Don Venancio Flores. Los trabajos de Gerona son un ensayo biográfico sobre Francisco Araúcho (1944), y un trabajo sobre política exterior relativo a las ex-colonias italianas en África (1949); finalmente, Colistro publicó dos trabajos vinculados a su profesión, los tres tomos sobre La maternidad del Hospital Pasteur (1930-1932) y el Curso de ginecología (1937).

De los autores restantes sabemos que dos nacieron en Montevideo (Melián y Mariano Cortés Arteaga), y en los cinco restantes no contamos con ese dato. Sin embargo, la mayoría de ellos aparecen aquí por su aporte a la historia local con los siguientes textos: El bosque de Lussich (1929) de Ernesto Villegas Suárez, autor de otro libro escaneado Pinos y pinares del Uruguay (1942); San Fernando de Maldonado (1947) de Fernando Capurro; San Fernando de Maldonado (sin fecha) de Carlos Pérez Montero; El puerto de Maldonado en el siglo XVIII (1937) de Cortés Arteaga; y Frente al Bicentenario de Maldonado de Avelino C. Brena. Además hay una extensa colección de textos de J. Rizzo titulado Poemas de Maldonado, que aparentemente se publicó en 1930, pero no sabemos nada de su autor.

Historia local

En el texto sobre las bibliotecas de Canelones hacía referencia a los tiempos heterogéneos de la nación y a los desajustes que se producen dentro un territorio nacional que se pretende homogéneo, especialmente cuando se habla desde Montevideo. Lo de Maldonado es otro ejemplo, que forma parte de un proceso no muy lejano en el tiempo respecto a la construcción de Montevideo. La fundación de Maldonado fue en 1757 y la de San Carlos en 1763. Ambas son parte del proceso de colonización del Río de la Plata, que se intensificó unos años más tarde según Julio Djenderedjian. El autor detecta en el período 1778-1810, la fundación de 23 pueblos o villas nuevas, que se sumaron a los cuatro centros de poder y comercio: Buenos Aires (capital del Virreinato del Río de la Plata), Santa Fe y Corrientes creados en el siglo XVI, y Montevideo, fundada a comienzos del XVIII. Estas ciudades fueron “sedes de gobierno, desde las que las elites locales (principalmente comerciantes y militares) lucharon por imponer algunas seguridades mínimas en la región. Estos nodos de poder esenciales fueron también centros de comercio” (642). Las alianzas y conflictos entre estas ciudades se articularon en un territorio distinto a los límites actuales de los Estados-nación.

Según Djenderedjian, el proceso iniciado luego del Tratado de San Ildefonso en 1777, una vez establecidos los límites de los imperios español y portugués, estuvo signado por la ocupación de tierras en una vasta región que comprende hoy Corrientes y Entre Ríos en Argentina, Uruguay, y el estado de Rio Grande do Sul en Brasil. Los “nuevos poblados empezaron a florecer como hongos” (647), como parte de una política de la corona inspirada en las teorías de los fisiócratas, para la “prosperidad y mejora material de sus súbditos” (648). Los conflictos que emergieron con la revolución de independencia son en parte producto del proceso de constitución de estos poderes locales.

El 25 de noviembre de 1937, en el Instituto Histórico y Geográfico, el Capitán Mariano Cortés Arteaga lee una conferencia sobre el puerto de Maldonado en el siglo XVIII. Allí señala que hay distintas hipótesis sobre la suerte del puerto. Algunos sostienen que es la cenicienta del Plata, siempre atada al dominio de Montevideo y Buenos Aires. Otros interpretan que la rivalidad de puertos entre Maldonado y Montevideo era igual a la de Montevideo con Buenos Aires. Lo cierto es que desde la fundación de Montevideo entre 1724 y 1730, se estudió la posibilidad de crear el puerto de Maldonado. El interés de Cortés es discutir un trabajo de Horacio Arredondo, de la Sociedad de Amigos de la Arqueología, en el que se juzga mal el hecho de que Zabala se negara a fortificar y poblar Maldonado, en un informe que elevó al rey en 1730 luego de visitar el lugar. Desde la perspectiva de la historia militar, Cortés analiza las dificultades para fortificar el puerto desde Zabala hasta que finalmente se alcanza el objetivo en 1794. Cortés concluye también que el puerto no era una necesidad militar y que eso en parte contribuyó a restarle importancia.

Otro documento publicado por el Instituto Histórico y Geográfico en 1955, es el artículo del Arquitecto Carlos Pérez Montero, en el que se responde al pedido de fijar la fecha exacta de la fundación de Maldonado, hecho por el Dr. Don Elbio Rivero, Presidente Ejecutivo de la Comisión de Celebración del Bicentenario de Maldonado. El estudio concluye que Maldonado fue fundada a fines de 1757. El libro de Avelino C. Brena, Frente al Bicentenario de Maldonado (1957), reconstruye una serie de “radiodisertaciones” que la Radio Maldonado (CW 51) le solicitó al autor, y se realizaron entre enero y febrero de 1957. Este es un documento que permite repasar episodios de la historia y personalidades de Maldonado, pero también proporciona datos importantes en torno a la organización del propio Bicentenario. Es también un acto de propaganda del autor, que repasa los proyectos que impulsó como senador del Partido Nacional para el desarrollo del Departamento.

Los trabajos de Carlos Seijo (1929) y Fernando Capurro (1947), realizados en el marco de la Sociedad de Amigos de la Arqueología, rescatan distintos aspectos del patrimonio material del departamento. La historia de la Iglesia de San Carlos, los documentos, planos y otros aspectos materiales, fueron cuidadosamente analizados por Seijo, quien además realizó algunas ilustraciones con las que intentó reproducir con exactitud y en tamaño real algunos objetos. La investigación de Capurro es más amplia, recorre la historia de la ciudad de Maldonado, sus planos y documentos, y profundiza en su arquitectura civil, religiosa y militar.

Coda: las humanidades antes de Humanidades

La creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias en 1945 en un evento crítico en el desarrollo de las disciplinas humanísticas en Uruguay. Pero quien un día se proponga estudiar los orígenes de algunas disciplinas humanísticas y de la institucionalidad cultural en Uruguay, tendrá que tener en cuenta la tarea del Instituto Histórico y Geográfico, fundado en 1843, y la Sociedad de Amigos de la Arqueología, creada en 1926, entre otras organizaciones. Esta digitalización da cuenta de la importancia e influencia del trabajo de estas instituciones en la investigación de la historia y el patrimonio material de Maldonado.

Lo antedicho también sirve para comprender un texto de Mariano Soler, de quien en esta oportunidad hemos escaneado sus trabajos vinculados fundamentalmente a su actividad como intelectual y miembro de la Iglesia Católica. Pero en 1887 Soler publica el ensayo América Precolombiana. Ensayo etnológico que dedicara a la Sociedad de Ciencias y Artes (1876-1887), que junto a otras instituciones del siglo XIX, también hicieron su parte en la historia de las distintas disciplinas humanísticas en Uruguay. El trabajo de Soler se encuentra en la Biblioteca del Poder Legislativo y es un antecedente importante para la antropología local.

Si bien la carrera de Antropología fue creada por la dictadura cívico-militar en 1976, tenía antecedentes fuertes en los años sesentas a partir de la obra de Daniel Vidart y Renzo Pi Hugarte, y más atrás en el tiempo, de la Sociedad de Amigos de la Arqueología. Si bien no era extraño que la Iglesia Católica se interesara por los pueblos originarios en América Latina, por su rol en la conquista y colonización, el trabajo de Soler resulta interesante también por la novedad de aportar a una disciplina recién nacida por esos años. Los primeros trabajos de Edward Tylor y Lewis Morgan son de 1871 y 1877 respectivamente. El trabajo de Soler, al igual que los de estos antropólogos, toma como evidencia material encontrado y analizado por otros, para establecer teorías de la evolución humana. Por esta razón son llamados antropólogos de gabinete. Como sea, un fernandino de San Carlos, deberá tener un lugar en una futura historia de la antropología en Uruguay.

Dominio público y digitalización del patrimonio en Maldonado

Poemas

Grabado de la portada del libro “Poemas de Maldonado“, de J. Rizzo

Este jueves 20 de octubre vamos a estar en la Biblioteca José Artigas, Casa de la Cultura de Maldonado (Rafael Pérez del Puerto y Sarandí), donde realizaremos un taller de formación en dominio público y tecnologías libres de digitalización de libros. Además, vamos a presentar los resultados de la digitalización de libros de Maldonado.

En el marco del Fondo Concursable para la Cultura, estamos encarando la digitalización de obras patrimoniales en conjunto con bibliotecas de distintos departamentos del país. Viajamos a cada biblioteca con el escáner de libros Do It Yourself, realizamos talleres de digitalización del patrimonio y compartimos los resultados de las digitalizaciones con la comunidad.

Entre los materiales digitalizados en esta oportunidad se encuentran obras de autores como Luis Melián Lafinur, Carlos Seijo, Carlos P. Colistro, Fernando Capurro y Héctor Gerona, entre otros. Los textos digitalizados están en dominio público, lo cual implica que están libres de restricciones y se puede acceder a ellos de manera libre. Nuestro esfuerzo está orientado a poner a disposición de la ciudadanía estos materiales sin restricciones de ningún tipo.

Para digitalizar las obras trabajamos en estrecha colaboración con la Biblioteca José Artigas, de Maldonado. Y como en ocasiones anteriores, contamos con el apoyo de la Biblioteca del Poder Legislativo, que aportó libros de autores fernandinos.

El taller sobre dominio público y digitalización del patrimonio tendrá lugar en la Biblioteca José Artigas, Casa de la Cultura de Maldonado (Rafael Pérez del Puerto y Sarandí), el 20 de octubre de 14 a 17 hs, mientras que a partir de las 17 hs realizaremos la presentación de los resultados de la digitalización, conversando sobre el valor cultural e histórico de las obras puestas a disposición. La actividad es libre, gratuita y abierta a todo público.

Las obras digitalizadas de Maldonado en el marco de este proyecto se pueden descargar desde este enlace.

Actualización: Les compartimos algunas fotos el taller y presentación realizados en Maldonado.

La palabra soslayada: Froilán Vázquez Ledesma y Melitón Simois (A propósito de dos libros recientemente digitalizados por Autores.uy)

Por Mathías Iguiniz

La fachada es la de una casa particular, pero adentro funciona la Biblioteca Municipal de Canelones “Froilán Vázquez Ledesma”. Al atravesar la puerta, un pasillo va a dar a la primera sala, vacía. Una mesa con cuatro sillas; en las paredes, algunos cuadros con diversas personalidades de la cultura local; una vieja computadora y un par de fichas de lectores dispersas sobre el escritorio. A la izquierda, una segunda habitación donde están los libros en anaqueles con etiquetas: “Filosofía”; “Uruguaya”; “Universal”. No hay buena iluminación. La prensa escrita ―la poca que todavía se conserva― reposa en pilas de cajas, al fondo, encima de unos pesados armarios.

* * *

Ya no creo que, como dijo alguna vez un escritor, la cultura de un pueblo se pueda saber midiendo la capa de polvo que cubre los lomos de los libros de la biblioteca pública. Las cosas han cambiado bastante. La Biblioteca de Alejandría cabe en un dispositivo de almacenamiento de archivos digitales. Los soportes y los modos de circulación del saber trazan nuevos mapas y proyectan horizontes insondables. La propia construcción del Estado-nación, sostenida eminentemente sobre el molde de la letra, cruje en sus cimientos al tener que acomodarse a los tiempos que corren. La ciudad letrada almacena, restringe, concentra en sus dominios los valores patrimoniales en papel, puesto que por allí pasó, durante décadas y décadas, una porción importante de nuestra vida cultural. La hegemonía-Gutenberg en gran medida ha recortado el alcance de las tecnologías de la palabra al molde sacro de la letra. Así fue durante mucho tiempo. De manera que ingresar a la sensibilidad de una comunidad, en una época determinada, es, también, tener acceso a los productos culturales que tuvieron lugar en dicha época.

* * *

Me concentraré en dos libros de autores canarios recientemente digitalizados, puestos a circular, por el sitio Autores.uy. Me refiero a Mosaico, de Froilán Vázquez Ledesma¹ (1882-1926) y Póstumas, de Melitón Simois (1884-1964). Si bien se trata de dos escritores con marcadas diferencias entre sí, ambos esbozan un mismo, importante trayecto histórico de la ciudad de Canelones (antes conocida como Villa de Guadalupe): ese en el que se disponen las bases para echar a andar el modelo democrático-liberal a través de, entre otras cosas, el robustecimiento de la noción de ciudadanía.

En el primer caso, se trata de un poeta, periodista y agitador que, hacia los primeros doce o quince años del siglo XX, arremetió contra el proyecto político en el que se embarcaba la comarca. Mientras blancos y colorados se organizaban a nivel interno luego de la batalla de Masoller ―y ya articulado el giro secularizador por el que la institución Iglesia empieza a perder su hegemonía―, el “bohemio revolucionario”, simpatizante de las nuevas tendencias anarquistas arribadas recientemente a la región desde Europa, acoplaba a su factura anticlerical, la crítica a la corrupción del sistema de partidos.

Mosaico introduce una aleación entre la estética modernista, de énfasis en los aspectos formales y léxico refinado, y la “poética incendiaria”, de denuncia social y defensa de los más desprotegidos.² Es esta segunda búsqueda la que le imprime, según mi entender, una huella personal dentro del panorama de las letras locales, ya que no encuentra parangón con los encuadres escriturales de sus coterráneos, más bien abocados al cultivo retórico del “verso florido”.

Asimismo, su factura lírica desborda los fríos grafismos, para traducirse en lecturas-manifestaciones. Un ejemplo de esto son las recitaciones del poema “El cura”, afuera de la Iglesia, encima de un cajón o improvisado púlpito profano, a la hora en que salían de misa las devotas; dicho texto expresa, entre otras cosas: “¿Quién es el vil malvado que camina / Por la senda del mal y la impostura, / Y a las conciencias débiles domina? / El cura.” En no pocas ocasiones, este tipo de intervenciones en el espacio de lo público condujeron al poeta a la cárcel de Canelones. Su voz es la de un disidente.

Por su parte, Melitón Simois se destacó como periodista (trabajó, entre otros medios, para el periódico El Baluarte, donde también solía publicar Froilán Vázquez Ledesma) y poeta, dedicado principalmente al cultivo del soneto. Pertenece, junto a personalidades como la de Eudoro Melo, a una camada o élite letrada de escritores nacidos dentro del último cuarto del siglo XIX que ocupó lugares decisivos en la organización político-ideológica y la consolidación civilista del Canelones aldeano.

En sus sonetos, Simois trabaja una vertiente intimista, de profunda tristeza y meditación con hondura metafísica. “El dolor hecho verso”, expresa en un poema. La elección del título (Póstumas) adelanta el tono elegíaco, la presencia incorpórea de Thanatos: “Aquí estoy otra vez, hermanos; quiero / Ya que muy pronto he de morir, dejaros / Escrito en verso: mis ensueños raros, / Por qué he vivido triste, y por qué muero”. “La apacible quietud de la laguna” es una imagen que sintetiza, en el simbolismo de lo inerte, el dolor estilizado que atraviesa la larga profusión de cuartetos y tercetos. Vivir es estar muriendo, esa y no otra es la paradoja central de Póstumas.

Más allá de los deslindes y contactos entre Froilán Vázquez Ledesma y Melitón Simois, de la distancia que se traza de los ardores revolucionarios al entumecido vacío metafísico, lo cierto es que el abordaje de sus improntas poéticas trasunta lo que es, para emplear una expresión de Zum Felde, “esa confusa multiplicidad y dispersión de la vida espiritual” propia de una época. Un rescate, de entre las polillas y la humedad, de uno de los tantos anaqueles perdidos de la historia de Canelones.

 

Notas

1. No confundir con el padre, del mismo nombre, quien volcó sus días a la actividad política y al ejercicio docente, siendo un ferviente defensor del modelo vareliano.

2. Esta última faceta se corresponde con la segunda y, principalmente, tercera parte del libro Mosaico.

En tiempos heterogéneos. Digitalización de Bibliotecas de la Intendencia de Canelones

Por Alejandro Gortázar

bibliotecas-canelones

La nueva digitalización del proyecto autores.uy se realizó con las Bibliotecas Municipales de la Intendencia de Canelones. Fueron ingresados a la base 30 libros, seleccionados en conjunto con el equipo de la Dirección General de Cultura, tomando como acervo 4 de las 24 Bibliotecas Municipales. Es un conjunto heterogéneo de textos marcado por el interés de poner a disposición de todos una parte de la memoria letrada local, muchas veces descuidada por una mirada “nacional” anclada en Montevideo. La existencia de una ciudad-capital tiene cierta centralidad en el modelo de Estado-nación, al menos en los países hispanoamericanos. Como decía en una nota anterior, Montevideo concentra buena parte de las infraestructuras culturales y en un área bastante concreta de la ciudad.

En Comunidades imaginadas Benedict Anderson postula un tiempo vacío y homogéneo de la nación. Un ejemplo de eso es el tiempo del capitalismo impreso. Dice Anderson que si una persona abre un ejemplar del mismo diario en dos puntos distintos del territorio, al hacerlo ambos se sienten parte de una comunidad nacional. Partha Chatterjee afirma que “aunque las personas puedan pensarse en un tiempo homogéneo, no viven en él”. Por eso plantea que “el espacio real de la vida moderna es una heterotopía“, que el tiempo de la nación es “heterogéneo y denso”. Por esa razón imaginar y pertenecer a una nación no es igual para todas las personas, en todas partes del territorio y al mismo tiempo. Algo de esto debería servir para abandonar el supuesto de una literatura nacional centrada en Montevideo, que ayude a pensar espacios y circuitos que no pasan por la capital, que habitan esta heterotopía, y corren en su propio tiempo.

El paisaje institucional de la cultura en Canelones es todavía desigual. Según el Relevamiento de Instituciones e Infraestructuras Culturales del Uruguay del MEC (2016), los indicadores del Departamento en materia de Museos, Teatros, Instituciones del MEC, Bibliotecas, Librerías y Cines están por debajo de lo que se define como “situación de equidad” en el estudio. La categoría “Centros culturales” es la única que se mantiene por encima de esa situación. Este mismo informe proporciona el dato de que hay 34 Bibliotecas en Canelones, una cada 15.300 habitantes (el Departamento concentra un 16% de la población total del país, poco más de medio millón de habitantes, según el censo de 2011). Esta foto preocupante no agota la vida cultural de Canelones y no debería impedir apreciar el acervo que hay en las bibliotecas municipales, fundamentalmente la puesta en valor de las obras de algunos intelectuales locales.

Hecho en Canelones

Quien visite la Colección de la Intendencia de Canelones de autores.uy se encontrará con obras importantes de hombres canarios (lamentablemente no hay ninguna autora en esta colección). Accederá al Compendio de clínica propedeútica (1887) del Dr. Jacinto de León (nacido en Tala en 1858), primer neurólogo del Uruguay. Para el Dr. Eduardo Wilson este fue el primer libro de medicina de Uruguay. Era la primera parte de un trabajo de varios tomos que quedó trunco porque el Dr. De León ingresó a la Facultad de Medicina y se dedicó a la cátedra (Ver artículo en http://www.rmu.org.uy/revista/1992v2/art1.pdf).

Para el lector de literatura los materiales digitalizados tienen mucho interés. Los tres libros de Vicente Rossi, nacido en Santa Lucía en 1871 y migrado en 1898 a Córdoba (Argentina), son un gran hallazgo. Los textos son: El Gaucho (1921), Cosas de negros (publicado originalmente en 1926, se pone a disposición una edición de 1958) y Etimolojiomanía sobre el vocablo “Gáucho” (1927). Tal vez Cosas de negros sea su libro más conocido. Allí plantea el origen africano del tango, algo que hoy parece estar aceptado y mejor fundamentado por el saber académico. De todas formas no se puede negar que el hombre tenía intuiciones fuertes.

La obra de tres poetas canarios ingresan a la base de datos: la Antología lírica y páginas en prosa (1980) de Ramón Callorda y Díaz (nacido en Las Piedras en 1878), una selección elaborada y prologada por Ildefonso Pereda Valdés y publicada por la Intendencia de Canelones; los sonetos de Póstumas (1917) de Meliton Simois, nacido en San Bautista en 1884, en el que se destacan un tono íntimo y el tema de la muerte; y el libro Mosaico (1919) de Froilán Vázquez Ledesma, nacido en Sauce en 1882, cuya poesía bohemia y libertaria fue publicada este año en una edición artesanal a cargo de Paula Cameto, con prólogo de Mathías Iguiniz.

Los trabajos costumbristas de Rómulo F. Rossi, nacido en Canelones en 1879, son otro acierto de esta colección. Además de Episodios históricos (1923) y Hombres y anécdotas (1928), lo más interesante son los cuatro tomos de Recuerdos y crónicas de antaño (1922-1929), que se inscribe en una tradición latinoamericana costumbrista cuyo eje son las Tradiciones peruanas de Ricardo Palma y en Uruguay se expresa en obras como Montevideo antiguo (libros publicados entre 1887 y 1895) de Isidoro de María. Cabe destacar que, en muchos casos, el libro era un producto derivado de la publicación de textos en la prensa. En el caso de Rossi el diario La Mañana de Montevideo. En la Historia de la literatura uruguaya contemporánea de Raviolo y Rocca, la crítica Alicia Torres da cuenta de esta literatura costumbrista en la segunda mitad del XX, ubica a Rossi como antecedente y afirma que “se prodigó en la entrevista a viejos memoriosos orientales, con un enfoque sobre todo historiográfico”. Esto se puede apreciar en su relato cronológico, empezando por la historia colonial montevideana.

Para terminar con el paseo local hago mención a la Selección de escritos, artículos periodísticos, publicaciones, documentos y actuación pública y parlamentaria (1994) de Luis Alberto Brause, nacido en Canelones en 1907. Leyendo sus propuestas parlamentarias o sus planes de gobierno, se puede advertir que, a diferencia de Simois que formó parte del Consejo de Administración de Canelones entre 1920 y 1926, o de Rómulo Rossi que fue Intendente de Canelones en 1911, Brause no escribió literatura.

La Historia Nacional (con mayúscula)

Otro aspecto que sobresale de la colección es el aporte de obras de carácter histórico. Los dos primeros tomos de los Anales históricos del Uruguay (1933) de Eduardo Acevedo y del Ensayo de historia patria (1955) del Hermano Damasceno son dos ejemplos de historia nacional bien distintos. El primero fue el proyecto más importante de Acevedo, compuesto por seis tomos publicados entre 1933 y 1936 por la Casa Barreiro y Ramos de Montevideo, que constituye un hito central de la historiografía uruguaya de la primera mitad del siglo XX. El libro ha sido criticado por distintos motivos, muchos de ellos vinculados a su inscripción en el positivismo y otros que le señalan una mirada muy permeada por su participación política en el Partido Colorado: la acumulación excesiva de información, la falta de precisión, la ausencia de interpretaciones o críticas, y un relato histórico que agrupa la economía, la sociedad, la instituciones y la cultura en etapas marcadas por los períodos presidenciales (Para profundizar en este aspecto pueden leer este artículo de Víctor Sanz).

En ese sentido es sintomático que el subtítulo explicativo del Tomo I no haga referencia alguna a años, ya que se ocupa de “los tiempos heroicos, desde la conquista del territorio por los españoles, hasta la cruzada de los Treinta y Tres Orientales”. El relato de los orígenes nacionales comienza con la conquista española y apenas se hace referencia a los grupos originarios (algunos párrafos dedicados a los charrúas). Además se afirma al comenzar que “La historia del pueblo uruguayo arranca realmente de las invasiones inglesas”. Según Acevedo, es en el coloniaje que surge a la vida cívica en 1806 como “resultado de una adaptación de la raza española al territorio conquistado a los charrúas, y de una selección de tipos transmitida de padres a hijos por la ley de herencia” (página 9). Recién el Tomo II incorpora, en la propia tapa del libro, la siguiente descripción: “Abarca los Gobiernos de Rivera, Suárez, Giró, Flores y Pereyra. Desde 1838 hasta 1860”. A partir de aquí y hasta el final la historia de Uruguay queda encorsetada en este relato de presidentes hasta 1930.

No tengo idea de cuántos ejemplares pudieron venderse ni de qué tan leído fue el libro, pero la colección todavía puede encontrarse a la venta en internet como en las librerías de usados. Tampoco pude ubicar su lugar entre los textos de estudios de esos años, pero en mi casa todavía conservo los tomos de los Anales históricos con los que mi madre hizo el Bachillerato a fines de los años cincuenta. De modo que hasta ese entonces fue un libro de referencia también para quienes estaban en el sistema educativo.

El Ensayo de historia patria del Hermano Damasceno, publicado por Barreiro y Ramos, lleva como subtítulo “Obra adaptada a los Programas vigentes de Bachillerato y de Estudios Magisteriales”, lo que apunta directamente a su aplicación en el aula. El relato remite a períodos bien definidos: el Tomo I se ocupa de “Coloniaje e independencia” y el Tomo II de la “República”. La edición de 1955 que ahora se digitaliza en verdad es la décima edición, y el libro estaba circulando desde 1901. Según Néstor Achigar, Hugo Varela y Beatriz Eguren, el Ensayo de HD se había generalizado en todos los grados y en instituciones públicas como privadas. Esto motivó que el Estado autorizara a Eduardo Acevedo a elaborar un texto único para usar en todas las ramas de la educación.

El Ensayo despliega algunos conceptos iniciales, bajo el título “Preliminares”. Ahí nos enteramos que la Historia para HD es “el relato verídico, razonado y metódico de los acontecimientos pasados”, cuya utilidad es “señalarnos las leyes que presiden a la vida de los pueblos”. La concepción del tiempo y la nación de ambos historiadores, y su positivismo, coinciden. Estas obras también contribuyeron a crear esa idea de tiempo homogéneo y vacío de la nación en la cabeza de muchos estudiantes.

Ensamblajes

La Intendencia de Canelones desarrolla hace algunos años lo que denomina Espacio de Inclusión Digital, una iniciativa de la Dirección General de Cultura asociada al Área de Relacionamiento con la Comunidad (ARC) de Antel, con el apoyo del Proyecto Antel Integra y los Municipios. Estos espacios se instalan en las Bibliotecas Municipales y promueven “la capacitación digital y acceso a los recursos de información, más allá de su soporte físico y localización, fortaleciendo la misión de la Biblioteca Pública. Tanto el uso de los equipos, como el acceso a los cursos de formación digital serán gratuitos”. Esta iniciativa combinada con la digitalización de estos 30 libros, no solamente mejora el acceso a textos y la posibilidad de intercambio de los acervos de distintas Bibliotecas, también hace visible un conjunto de autores locales y sus obras a otros lectores en cualquier parte del mundo.

Digitalización del patrimonio: formación y presentación de resultados en Pando

Froilán Vázquez Ledesma - Mosaico

Entre los libros digitalizados de Canelones se encuentra “Mosaico”, obra del escritor canario Froilán Vázquez Ledesma.

Este viernes 1 de julio vamos a estar en el Centro Cultural / Biblioteca Pública / Espacio de Inclusión Digital de Pando (Av. Artigas 933). Allí vamos a realizar un taller de formación en tecnologías libres de digitalización de libros, y vamos a presentar los resultados de la digitalización de obras de Canelones que realizamos durante mayo y junio, en el marco del Fondo Concursable para la Cultura que ganamos el año pasado. Durante estos dos meses digitalizamos libros de autores como Rómulo RossiRamón Callorda y Díaz, Melitón Simois y Froilán Vázquez Ledesma, entre otros. Los textos digitalizados están en dominio público y se puede acceder a ellos de manera libre y gratuita en autores.uy.

Para digitalizar las obras trabajamos en estrecha colaboración con la Intendencia de Canelones, por intermedio del Área de Información y Bibliotecas de la Dirección General de Cultura. Las bibliotecas que aportaron textos para la digitalización fueron:

– Biblioteca Pública Municipal “Susana Soca” (Soca)
– Biblioteca Pública Municipal “Manuel Rosé” (Las Piedras)
– Biblioteca Pública Municipal “Eduardo Acevedo” (Suárez)
– Biblioteca Pública “Froilán Vázquez Ledesma” (Canelones)

Contamos también con la colaboración de la Biblioteca del Poder Legislativo, que aportó libros de autores canarios.

La actividad de formación en el Centro Cultural de Pando (Av. Artigas 933) tendrá lugar el 1 de julio de 14 a 18:00hs y a partir de las 18:00 hs realizaremos la presentación de resultados de la digitalización. La actividad es libre y gratuita.

El siglo XIX en el escáner. Primeros resultados de la digitalización en la Biblioteca del Poder Legislativo

Por Alejandro Gortázar

BPL

Al entrar a la Biblioteca del Poder Legislativo (BPL) uno queda rodeado por altísimas y hermosas paredes de libros. La página web de la institución anuncia un “finísimo trabajo de carpintería” y eso es lo que uno encuentra al traspasar la puerta. El recinto aloja unos 250 mil libros. Además la Biblioteca posee 700 mil diarios y semanarios y 150 mil revistas, que se conservan en la Hemeroteca (en frente al Palacio, en el edificio anexo “José Artigas”). La BPL es la segunda institución en el país, en cantidad de ejemplares, luego de la Biblioteca Nacional.

Una importante porción del patrimonio letrado de nuestro Estado-nación se encuentra en la capital, en un área delimitada por la BPL, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Museo Histórico (Casa Lavalleja) en la Ciudad Vieja. En Magallanes y Uruguay, a unas pocas cuadras del Palacio, está la Biblioteca de la Facultad de Humanidades con sus 100 mil libros entre los que se encuentran los que integraron la Biblioteca Ángel Rama y la colección Arredondo. Si uno tiene ganas de caminar un poco más, puede llegar a la Biblioteca Central de Educación Secundaria “Carlos Real de Azúa”, localizada en el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA). Desde allí hasta la Ciudad Vieja varias facultades, ministerios, museos, y otras tantas instituciones, públicas y privadas, tienen sus bibliotecas, y seguramente albergan en ellas distintos tesoros bibliográficos.

Muchas veces habrán oído hablar de la centralización de las infraestructuras en Montevideo (el ejemplo clásico son las vías del tren y luego las rutas nacionales). Algo similar ocurre con la cultura, específicamente con el patrimonio literario. La digitalización de libros y otros materiales no sustituirá la experiencia de entrar a una biblioteca, interactuar con el personal o con otros lectores ni la de manipular un objeto en tres dimensiones. Pero la tecnología puede facilitar algunos intercambios y fundamentalmente abrir el acceso a esas publicaciones fuera de la fortaleza de la ciudad letrada, en distintas partes del país y del mundo, al menos para quienes tengan acceso a Internet (que son muchos).

¡A digitalizar, a digitalizar!

El 21 de diciembre de 2015 Creative Commons Uruguay (CCU) y la BPL firmaron un convenio que ya tenía algunos antecedentes, como la digitalización por parte de la BPL y la Biblioteca Nacional de la primera Constitución uruguaya. El objetivo de CCU es favorecer la libre circulación de la cultura y el acceso ciudadano a las obras en dominio público. Concretamente, esto implica digitalizar y poner a disposición el acervo bibliográfico, y de muchos otros materiales, a través del portal autores.uy.

En el marco del convenio, y con el apoyo del Fondo Concursable para la Cultura, fueron digitalizadas 31 obras, la mayoría pertenecientes a la colección Camareta, luego de un proceso de selección liderado por la BPL. El conjunto de textos digitalizado es heterogéneo, en su mayoría del siglo XIX, con materiales relevantes para los estudios literarios, históricos, jurídicos y sociales.

La libertad de prensa

En lo jurídico se destacan el ensayo La prensa periódica (1857) de Facundo Zuviría y La prensa irresponsable (1883) de Anacleto Dufort y Álvarez. Ilustran la vigencia del debate sobre la libertad de expresión y de prensa en Uruguay, a la luz de los debates generados por la ley 19.307 que regula los servicios de comunicación audiovisual.

Zuviría, en 1857, reflexiona sobre la necesidad de moderar la libertad de imprenta para evitar los excesos y concluye que los delitos de insulto, ultraje, calumnia y difamación deben ser juzgados por la legislación civil o penal, sin tribunales específicos, pues entiende que al ser cometidos por vía de la prensa “agrava su penalidad por la publicidad” (pág. 158). Más de 20 años después, Anacleto Dufort y Álvarez expone la hipótesis opuesta: que la prensa debe ser declarada irresponsable frente a “los magistrados” y que esta idea debería consagrarse en la Constitución de la República (pág. 24).

Malditos unitarios

Además de este debate de actualidad, se digitalizaron materiales importantes para la historia de la literatura uruguaya como las dos obras vinculadas al período de Rosas (1829-1852): la obra de teatro Una víctima de Rosas (1845) del uruguayo Francisco Xavier de Acha y El Peregrino. Canto Duodécimo (1846) del argentino José Mármol. Estas obras pertenecen a un período riquísimo de nuestra historia literaria: la introducción del romanticismo por parte de los argentinos unitarios que huyendo de Rosas se exiliaron en Montevideo y tuvieron una importante actividad político-literaria.

A ese público antirosista estaba destinado seguramente la obra de De Acha. En la primera página del impreso se hace constar que el gobierno (de Rivera) publica la obra a causa del éxito que tuvo y las opiniones favorables que recibió. El tono de Mármol es patriótico y hace referencia al “infortunio del proscripto”. El poema está plagado de citas a Rosas, que incluso son explicadas luego en notas a pie de página. Además de El Peregrino José Mármol escribió y publicó otras obras en Montevideo: las piezas de teatro El poeta y El cruzado (1842) y un libro que recoge sus poemas sueltos Armonías (1851). La obra de Mármol es un ejemplo cabal de que si hay algo “nuestro” en la literatura uruguaya (y en la porteña) del siglo XIX, es que es rioplatense.

Miscelánea

Para los interesados en la historia de la literatura y el arte hay dos textos vinculados al cuadro de Juan Manuel Blanes Últimos momentos de José Miguel Carrera (1873), uno de Juan María Torres, del mismo año; y otro de Pedro Mascaró (1879). Además hay textos de Alejandro Magariños Cervantes, los Ensayos literarios (1860) de Ángel Floro Costa y un folleto que Melchor Pacheco y Obes escribió en francés al editor en jefe de Times de Londres en 1852.

Dos italianos vinculados a Garibaldi vinieron a Uruguay: Bartolomé Odicini, cirujano mayor de la Legión Italiana y médico personal de Garibaldi; y Roberto Armenio, ingeniero militar del héroe italiano, que vino a vivir a Uruguay hacia fines del siglo XIX. El libro Instrucción popular para socorrer a los ahogados (1856) pertenece a Odicini y bien podría ser objeto de estudio de algún investigador en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) o de la Facultad de Medicina. La publicación de Armenio ya es otra cosa, apuesto que hay varios investigadores anotados para entrarle al Mapa militar de la República Oriental del Uruguay (1885).

Por último hay algunos textos digitalizados sobre distintos períodos históricos del Uruguay como Los treinta y tres (1895) de Luis Melián Lafinur, La conclusión de la Guerra Grande (1887) de Domingo Ordoñana, las Aclaraciones históricas (1884) de Antonio Pereira (Un oriental) o la compilación de autores varios Documentos oficiales referentes a los sucesos que han tenido lugar en la Villa de Tacuarembó (1856).

Un repaso panorámico por menos de la mitad de los libros digitalizados alcanza para dar cuenta del valor que aporta la BPL con su acervo a la difusión de nuestra cultura letrada. A partir de ahora estarán disponibles en formato digital para todos.

Entrevista en UNI Radio sobre nuestro proyecto para digitalizar obras patrimoniales en bibliotecas

El 23 de febrero estuvimos en UNI Radio Udelar contando cómo, a través de nuestro proyecto autores.uy, estamos digitalizando obras patrimoniales en bibliotecas para ponerlas a disposición de toda la ciudadanía en Internet, con tecnologías libres y de bajo costo. Carina Patrón, integrante del equipo de CC Uruguay, contó al programa “La Mañana” de UNI Radio los detalles del proyecto, detalló la construcción y el funcionamiento de nuestro escáner de libros Do It Yoursel (DIY) y explicó la importancia de que el dominio público esté disponible de manera libre en Internet. Pueden escuchar el audio de la entrevista en el sitio web de UNI Radio.

El patrimonio escrito en la nube – Nota en el semanario Búsqueda

Esta semana, en el número 1849 del semanario Búsqueda, se publicó un artículo escrito por Laura Gandolfo sobre los proyectos de digitalización y puesta a disposición del patrimonio cultural que estamos llevando adelante. La nota habla del convenio realizado por CC Uruguay con la Biblioteca del Poder Legislativo, así como del proyecto ganador del Fondo Concursable para digitalizar obras de distintas bibliotecas del país. A continuación transcribimos el artículo completo.


 

El patrimonio escrito en la nube

Creative Commons colaborará con la Biblioteca del Poder Legislativo y otras, para digitalizar publicaciones de dominio público

Hace más de un año la Biblioteca del Poder Legislativo, segunda en cantidad de volúmenes después de la Biblioteca Nacional, comenzó a digitalizar sus colecciones. Hasta 2013 no se había hecho nada en este sentido y en 2014 e inició, atacando varios frentes. Se empezaron a adquirir los archivos en formato PDF de la prensa diaria y se solicitaron presupuestos a los medios escritos para comprar ejemplares históricos. Otra parte del plan es incorporar libros para alimentar una colección digital. La página web de la institución, biblioteca.parlamento.gub.uy, que será actualizada próximamente, incluye el catálogo completo de los volúmenes.La digitalización del documento original de la Constitución de la República de 1830, presentada en julio de 2015 en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo configura un mojón en este proceso de renovación. Se destapó la cúpula donde se encuentra el folio, que fue limpiado y escaneado, en un trabajo conjunto con la Biblioteca Nacional. “A partir de ahí nos planteamos planes para hacer este procedimiento con otras porciones de la colección”, dijo a Búsqueda Mónica Paz, directora de Servicios Bibliotecológicos del Palacio Legislativo. “La colección más importante es la de obras monográficas (libros), de 250.000 volúmenes. Tenemos 700.000 diarios y semanarios y 150.000 revistas especializadas y generales”, añadió.

Para ello firmaron un convenio de colaboración con la Biblioteca Nacional para hacer sinergia de esfuerzos y recursos y que los materiales lleguen con celeridad al público. La primera etapa del trabajo aborda las publicaciones periódicas, que se están adquiriendo en soporte digital en su totalidad. El otro convenio que la Biblioteca del Palacio firmó recientemente —el 21 de diciembre— fue con Creative Commons (CC), una organización internacional que ganó un Fondo Concursable de $ 194.000 para trabajar desde febrero en esta biblioteca, y cinco más: la del Museo Zorrilla, la comunitaria Paco Espínola, la municipal Francisco Schinca y las departamentales de Canelones y Maldonado. Cada una de las seis seleccionará 30 obras literarias en el correr de este año, de alto valor patrimonial e histórico, para su digitalización, a lo que se agregarán trabajos de formación y promoción del soporte digital. La primera en concretarlo será la biblioteca del Palacio.

CC es una organización internacional sin fines de lucro, con base importante en España, que se dedica a trasladar libros en papel a formatos digitales, así como a difundir obras de dominio público, o sea que ya no pagan derechos de autor, condición que en Uruguay se alcanza después de 50 años del fallecimiento del autor. CC Uruguay se dedica a compartir la creatividad y el conocimiento a través de una serie de instrumentos jurídicos gratuitos. El grupo creó y alimenta la base de datos autores.uy, un portal que reúne información de autores uruguayos de todas las disciplinas. Como los contenidos se publican con licencia abierta, el usuario puede descargarlos para uso libre. Tiene unas 7.200 fichas de autores, con más de 1.000 autores de dominio público identificados, y permite el acceso a unas 600 obras literarias. Este año apostará a lanzar una sección de obras de artes plásticas y visuales nacionales de dominio público.

CC realizará en marzo un taller para digitalizar algunas obras de la Biblioteca del Legislativo que el registro autores.uy no contenga ya, y capacitará al personal para realizar este trabajo más adelante. Primero se digitalizará la colección de La Camareta, la porción más antigua de los materiales más valiosos del Poder Legislativo, compuesta por unas 400 piezas únicas y primeras impresiones que no circulan en préstamo al público por su fragilidad. Allí se encuentra algún Quijote ilustrado, una Biblia grabada en oro, obras con mucho valor en el mercado, actas manuscritas de la Sala de Representantes de 1828, el libro La conversación consigo mismo (1817), de Louis Antonie, el Marqués de Caracciolo, que José Artigas autografió y dedicó a su amigo Rómulo de Yegros, según detalló Paz.

El 1º de enero pasaron a dominio público Peloduro, José Belloni, Vicente Puig, Antonio Grompone y Edmundo Bianchi, entre otros. Eso motivó que la Biblioteca del Legislativo esté buscando en sus materiales alguna publicación de esos artistas. “El dominio público es el fondo de bienes comunes culturales que todas las personas pueden disfrutar libremente. Además, sirve como sustento e inspiración para crear obras nuevas, así como para reinterpretar los símbolos que circulan en la cultura. De esta manera, el dominio público es el eje sobre el que se asienta el derecho de acceder a la cultura y de participar en ella”, sostiene CC en su web.

“Ofrecemos alternativas más libres y abiertas que el ‘todos los derechos reservados’ con el que habitualmente los creadores publicaban las obras”, dijo a Búsqueda Rodrigo Barbano, miembro del equipo de CC. “De este modo, los autores pueden liberar algunos derechos sobre sus obras (por ejemplo el de copia y distribución), y optar por reservarse otros, como la utilización comercial”, explicó. Barbano también dijo que las acciones del equipo responden a una carencia que han detectado. “CC Uruguay está particularmente sensibilizado por la falta actual del acceso al dominio público y por la falta de políticas públicas de digitalización (si bien hay impulsos puntuales de varias instituciones), y es por tal motivo que hacemos un trabajo de promoción de la importancia de la digitalización, preservación y difusión de estas obras”.

Algunos tareas emprendidas por CC fueron asesorar y colaborar con la Universidad de la República para incorporar las licencias libres en la educación, de forma tal que los trabajos creados por docentes y estudiantes puedan ser distribuidos y reutilizados en el ámbito educativo y por la sociedad en general. “Así se genera un círculo virtuoso de creación de materiales de estudio, de publicación de los trabajos de tesis a través de la plataforma Colibrí, entre otros”, explicó Barbano. Algunos otros organismos con los que han colaborado para liberar obras o licencias fueron la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), la Intendencia de Montevideo, el MEC y la Secretaría del Bicentenario.

Para Barbano, el acceso, recuperación y difusión del dominio público es la manera que tienen las sociedades de desarrollarse y generar nuevas obras culturales: nutriéndose de su entorno y de la creación previa. “Esto es solo un paliativo a un problema de fondo que son las grandes restricciones que las leyes de derechos de autor les imponen a los autores y a la sociedad, dificultando o impidiendo directamente la circulación de los bienes culturales y la recuperación patrimonial, en el caso, por ejemplo, de las obras en dominio público o de obras cuyos autores no pueden ser identificados o contactados”.

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