La palabra soslayada: Froilán Vázquez Ledesma y Melitón Simois (A propósito de dos libros recientemente digitalizados por Autores.uy)

Por Mathías Iguiniz

La fachada es la de una casa particular, pero adentro funciona la Biblioteca Municipal de Canelones “Froilán Vázquez Ledesma”. Al atravesar la puerta, un pasillo va a dar a la primera sala, vacía. Una mesa con cuatro sillas; en las paredes, algunos cuadros con diversas personalidades de la cultura local; una vieja computadora y un par de fichas de lectores dispersas sobre el escritorio. A la izquierda, una segunda habitación donde están los libros en anaqueles con etiquetas: “Filosofía”; “Uruguaya”; “Universal”. No hay buena iluminación. La prensa escrita ―la poca que todavía se conserva― reposa en pilas de cajas, al fondo, encima de unos pesados armarios.

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Ya no creo que, como dijo alguna vez un escritor, la cultura de un pueblo se pueda saber midiendo la capa de polvo que cubre los lomos de los libros de la biblioteca pública. Las cosas han cambiado bastante. La Biblioteca de Alejandría cabe en un dispositivo de almacenamiento de archivos digitales. Los soportes y los modos de circulación del saber trazan nuevos mapas y proyectan horizontes insondables. La propia construcción del Estado-nación, sostenida eminentemente sobre el molde de la letra, cruje en sus cimientos al tener que acomodarse a los tiempos que corren. La ciudad letrada almacena, restringe, concentra en sus dominios los valores patrimoniales en papel, puesto que por allí pasó, durante décadas y décadas, una porción importante de nuestra vida cultural. La hegemonía-Gutenberg en gran medida ha recortado el alcance de las tecnologías de la palabra al molde sacro de la letra. Así fue durante mucho tiempo. De manera que ingresar a la sensibilidad de una comunidad, en una época determinada, es, también, tener acceso a los productos culturales que tuvieron lugar en dicha época.

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Me concentraré en dos libros de autores canarios recientemente digitalizados, puestos a circular, por el sitio Autores.uy. Me refiero a Mosaico, de Froilán Vázquez Ledesma¹ (1882-1926) y Póstumas, de Melitón Simois (1884-1964). Si bien se trata de dos escritores con marcadas diferencias entre sí, ambos esbozan un mismo, importante trayecto histórico de la ciudad de Canelones (antes conocida como Villa de Guadalupe): ese en el que se disponen las bases para echar a andar el modelo democrático-liberal a través de, entre otras cosas, el robustecimiento de la noción de ciudadanía.

En el primer caso, se trata de un poeta, periodista y agitador que, hacia los primeros doce o quince años del siglo XX, arremetió contra el proyecto político en el que se embarcaba la comarca. Mientras blancos y colorados se organizaban a nivel interno luego de la batalla de Masoller ―y ya articulado el giro secularizador por el que la institución Iglesia empieza a perder su hegemonía―, el “bohemio revolucionario”, simpatizante de las nuevas tendencias anarquistas arribadas recientemente a la región desde Europa, acoplaba a su factura anticlerical, la crítica a la corrupción del sistema de partidos.

Mosaico introduce una aleación entre la estética modernista, de énfasis en los aspectos formales y léxico refinado, y la “poética incendiaria”, de denuncia social y defensa de los más desprotegidos.² Es esta segunda búsqueda la que le imprime, según mi entender, una huella personal dentro del panorama de las letras locales, ya que no encuentra parangón con los encuadres escriturales de sus coterráneos, más bien abocados al cultivo retórico del “verso florido”.

Asimismo, su factura lírica desborda los fríos grafismos, para traducirse en lecturas-manifestaciones. Un ejemplo de esto son las recitaciones del poema “El cura”, afuera de la Iglesia, encima de un cajón o improvisado púlpito profano, a la hora en que salían de misa las devotas; dicho texto expresa, entre otras cosas: “¿Quién es el vil malvado que camina / Por la senda del mal y la impostura, / Y a las conciencias débiles domina? / El cura.” En no pocas ocasiones, este tipo de intervenciones en el espacio de lo público condujeron al poeta a la cárcel de Canelones. Su voz es la de un disidente.

Por su parte, Melitón Simois se destacó como periodista (trabajó, entre otros medios, para el periódico El Baluarte, donde también solía publicar Froilán Vázquez Ledesma) y poeta, dedicado principalmente al cultivo del soneto. Pertenece, junto a personalidades como la de Eudoro Melo, a una camada o élite letrada de escritores nacidos dentro del último cuarto del siglo XIX que ocupó lugares decisivos en la organización político-ideológica y la consolidación civilista del Canelones aldeano.

En sus sonetos, Simois trabaja una vertiente intimista, de profunda tristeza y meditación con hondura metafísica. “El dolor hecho verso”, expresa en un poema. La elección del título (Póstumas) adelanta el tono elegíaco, la presencia incorpórea de Thanatos: “Aquí estoy otra vez, hermanos; quiero / Ya que muy pronto he de morir, dejaros / Escrito en verso: mis ensueños raros, / Por qué he vivido triste, y por qué muero”. “La apacible quietud de la laguna” es una imagen que sintetiza, en el simbolismo de lo inerte, el dolor estilizado que atraviesa la larga profusión de cuartetos y tercetos. Vivir es estar muriendo, esa y no otra es la paradoja central de Póstumas.

Más allá de los deslindes y contactos entre Froilán Vázquez Ledesma y Melitón Simois, de la distancia que se traza de los ardores revolucionarios al entumecido vacío metafísico, lo cierto es que el abordaje de sus improntas poéticas trasunta lo que es, para emplear una expresión de Zum Felde, “esa confusa multiplicidad y dispersión de la vida espiritual” propia de una época. Un rescate, de entre las polillas y la humedad, de uno de los tantos anaqueles perdidos de la historia de Canelones.

 

Notas

1. No confundir con el padre, del mismo nombre, quien volcó sus días a la actividad política y al ejercicio docente, siendo un ferviente defensor del modelo vareliano.

2. Esta última faceta se corresponde con la segunda y, principalmente, tercera parte del libro Mosaico.

Obras digitalizadas en las bibliotecas de Canelones

Después de 2 meses de trabajo conjunto con el Área de Información y Bibliotecas de la Intendencia de Canelones, esta semana presentamos los resultados de la digitalización de obras patrimoniales que realizamos en dicho departamento. Desde ahora, se encuentran a libre disposición en Internet 30 libros patrimoniales de las bibliotecas de Soca, Las Piedras, Suárez y Canelones. También ha colaborado en este trabajo la Biblioteca del Poder Legislativo con el aporte de obras de autores canarios. La digitalización y puesta a disposición de las obras se enmarca en el proyecto ganador del Fondo Concursable para la Cultura con el cual estamos rescatando y difundiendo en Internet obras de 6 bibliotecas de distintos departamentos del país. En la siguiente infografía pueden ver un resumen de los resultados de esta etapa:

infografía canelones

La segunda infografía consiste en una visualización de las 30 obras digitalizadas, ordenadas por autor y por tema. El espacio ocupado por cada autor en la circunferencia representa la cantidad de obras digitalizadas de tal autor, mientras que las cintas indican las relaciones entre autores, basadas en el tema de las obras. De esta manera, se visualiza una presencia importante de las obras de Rómulo y Vicente Rossi en la colección digitalizada, así como un predominio claro de obras históricas y costumbristas.

infograma autores de canelones

Para finalizar les compartimos la lista completa de obras digitalizadas en Canelones con sus respectivos enlaces a las fichas de descarga. Todas las obras están en dominio público, por lo cual son de uso y acceso libre.

Título Autor
Anales históricos del Uruguay. Tomo I Eduardo Acevedo
Anales históricos del Uruguay. Tomo II Eduardo Acevedo
Anatema Leoncio Lasso de la Vega
Antología lírica y páginas en prosa Ramón Callorda y Díaz
Compendio de clínica propedeútica Jacinto de León
Cosas de negros Vicente Rossi
El Gaucho Vicente Rossi
Ensayo de historia patria. Tomo I Hermano Damasceno
Ensayo de historia patria. Tomo II Hermano Damasceno
Episodios históricos Rómulo F. Rossi
Estampas Raúl Montero Bustamante
Etimolojiomanía sobre el vocablo “Gáucho” Vicente Rossi
Hombres y anécdotas Rómulo F. Rossi
Idioma nacional rioplatense. Segunda evidencia Vicente Rossi
Idioma nacional rioplatense. Tercera evidencia Vicente Rossi
La misión Ponsonby. Vol. 1 Luis Alberto de Herrera
La misión Ponsonby. Vol. 2 Luis Alberto de Herrera
La primera quincena de los Treinta y Tres Juan Spikerman, Ramón de Santiago (prólogo y epílogo)
La revolución francesa y Sud América Luis Alberto de Herrera
La verdad de la guerra en la revolución uruguaya de 1904 Leoncio Lasso de la Vega
Las alteraciones buco-faringeas en las hemopatias Juan José Leunda
Mosaico Froilán Vázquez Ledesma
Póstumas Melitón Simois
Recuerdos y crónicas de antaño. Tomo I Rómulo F. Rossi, Horacio Maldonado (prólogo)
Recuerdos y crónicas de antaño. Tomo II Rómulo F. Rossi
Recuerdos y crónicas de antaño. Tomo III Rómulo F. Rossi
Recuerdos y crónicas de antaño. Tomo IV Rómulo F. Rossi
Selección de escritos, hj periodísticos, publicaciones, documentos y actuación pública y parlamentaria. Tomo I Luis Alberto Brause
Selección de escritos, artículos periodísticos, publicaciones, documentos y actuación pública y parlamentaria. Tomo II Luis Alberto Brause
Títulos, méritos, trabajos y actuación docente Juan José Leunda

En tiempos heterogéneos. Digitalización de Bibliotecas de la Intendencia de Canelones

Por Alejandro Gortázar

bibliotecas-canelones

La nueva digitalización del proyecto autores.uy se realizó con las Bibliotecas Municipales de la Intendencia de Canelones. Fueron ingresados a la base 30 libros, seleccionados en conjunto con el equipo de la Dirección General de Cultura, tomando como acervo 4 de las 24 Bibliotecas Municipales. Es un conjunto heterogéneo de textos marcado por el interés de poner a disposición de todos una parte de la memoria letrada local, muchas veces descuidada por una mirada “nacional” anclada en Montevideo. La existencia de una ciudad-capital tiene cierta centralidad en el modelo de Estado-nación, al menos en los países hispanoamericanos. Como decía en una nota anterior, Montevideo concentra buena parte de las infraestructuras culturales y en un área bastante concreta de la ciudad.

En Comunidades imaginadas Benedict Anderson postula un tiempo vacío y homogéneo de la nación. Un ejemplo de eso es el tiempo del capitalismo impreso. Dice Anderson que si una persona abre un ejemplar del mismo diario en dos puntos distintos del territorio, al hacerlo ambos se sienten parte de una comunidad nacional. Partha Chatterjee afirma que “aunque las personas puedan pensarse en un tiempo homogéneo, no viven en él”. Por eso plantea que “el espacio real de la vida moderna es una heterotopía“, que el tiempo de la nación es “heterogéneo y denso”. Por esa razón imaginar y pertenecer a una nación no es igual para todas las personas, en todas partes del territorio y al mismo tiempo. Algo de esto debería servir para abandonar el supuesto de una literatura nacional centrada en Montevideo, que ayude a pensar espacios y circuitos que no pasan por la capital, que habitan esta heterotopía, y corren en su propio tiempo.

El paisaje institucional de la cultura en Canelones es todavía desigual. Según el Relevamiento de Instituciones e Infraestructuras Culturales del Uruguay del MEC (2016), los indicadores del Departamento en materia de Museos, Teatros, Instituciones del MEC, Bibliotecas, Librerías y Cines están por debajo de lo que se define como “situación de equidad” en el estudio. La categoría “Centros culturales” es la única que se mantiene por encima de esa situación. Este mismo informe proporciona el dato de que hay 34 Bibliotecas en Canelones, una cada 15.300 habitantes (el Departamento concentra un 16% de la población total del país, poco más de medio millón de habitantes, según el censo de 2011). Esta foto preocupante no agota la vida cultural de Canelones y no debería impedir apreciar el acervo que hay en las bibliotecas municipales, fundamentalmente la puesta en valor de las obras de algunos intelectuales locales.

Hecho en Canelones

Quien visite la Colección de la Intendencia de Canelones de autores.uy se encontrará con obras importantes de hombres canarios (lamentablemente no hay ninguna autora en esta colección). Accederá al Compendio de clínica propedeútica (1887) del Dr. Jacinto de León (nacido en Tala en 1858), primer neurólogo del Uruguay. Para el Dr. Eduardo Wilson este fue el primer libro de medicina de Uruguay. Era la primera parte de un trabajo de varios tomos que quedó trunco porque el Dr. De León ingresó a la Facultad de Medicina y se dedicó a la cátedra (Ver artículo en http://www.rmu.org.uy/revista/1992v2/art1.pdf).

Para el lector de literatura los materiales digitalizados tienen mucho interés. Los tres libros de Vicente Rossi, nacido en Santa Lucía en 1871 y migrado en 1898 a Córdoba (Argentina), son un gran hallazgo. Los textos son: El Gaucho (1921), Cosas de negros (publicado originalmente en 1926, se pone a disposición una edición de 1958) y Etimolojiomanía sobre el vocablo “Gáucho” (1927). Tal vez Cosas de negros sea su libro más conocido. Allí plantea el origen africano del tango, algo que hoy parece estar aceptado y mejor fundamentado por el saber académico. De todas formas no se puede negar que el hombre tenía intuiciones fuertes.

La obra de tres poetas canarios ingresan a la base de datos: la Antología lírica y páginas en prosa (1980) de Ramón Callorda y Díaz (nacido en Las Piedras en 1878), una selección elaborada y prologada por Ildefonso Pereda Valdés y publicada por la Intendencia de Canelones; los sonetos de Póstumas (1917) de Meliton Simois, nacido en San Bautista en 1884, en el que se destacan un tono íntimo y el tema de la muerte; y el libro Mosaico (1919) de Froilán Vázquez Ledesma, nacido en Sauce en 1882, cuya poesía bohemia y libertaria fue publicada este año en una edición artesanal a cargo de Paula Cameto, con prólogo de Mathías Iguiniz.

Los trabajos costumbristas de Rómulo F. Rossi, nacido en Canelones en 1879, son otro acierto de esta colección. Además de Episodios históricos (1923) y Hombres y anécdotas (1928), lo más interesante son los cuatro tomos de Recuerdos y crónicas de antaño (1922-1929), que se inscribe en una tradición latinoamericana costumbrista cuyo eje son las Tradiciones peruanas de Ricardo Palma y en Uruguay se expresa en obras como Montevideo antiguo (libros publicados entre 1887 y 1895) de Isidoro de María. Cabe destacar que, en muchos casos, el libro era un producto derivado de la publicación de textos en la prensa. En el caso de Rossi el diario La Mañana de Montevideo. En la Historia de la literatura uruguaya contemporánea de Raviolo y Rocca, la crítica Alicia Torres da cuenta de esta literatura costumbrista en la segunda mitad del XX, ubica a Rossi como antecedente y afirma que “se prodigó en la entrevista a viejos memoriosos orientales, con un enfoque sobre todo historiográfico”. Esto se puede apreciar en su relato cronológico, empezando por la historia colonial montevideana.

Para terminar con el paseo local hago mención a la Selección de escritos, artículos periodísticos, publicaciones, documentos y actuación pública y parlamentaria (1994) de Luis Alberto Brause, nacido en Canelones en 1907. Leyendo sus propuestas parlamentarias o sus planes de gobierno, se puede advertir que, a diferencia de Simois que formó parte del Consejo de Administración de Canelones entre 1920 y 1926, o de Rómulo Rossi que fue Intendente de Canelones en 1911, Brause no escribió literatura.

La Historia Nacional (con mayúscula)

Otro aspecto que sobresale de la colección es el aporte de obras de carácter histórico. Los dos primeros tomos de los Anales históricos del Uruguay (1933) de Eduardo Acevedo y del Ensayo de historia patria (1955) del Hermano Damasceno son dos ejemplos de historia nacional bien distintos. El primero fue el proyecto más importante de Acevedo, compuesto por seis tomos publicados entre 1933 y 1936 por la Casa Barreiro y Ramos de Montevideo, que constituye un hito central de la historiografía uruguaya de la primera mitad del siglo XX. El libro ha sido criticado por distintos motivos, muchos de ellos vinculados a su inscripción en el positivismo y otros que le señalan una mirada muy permeada por su participación política en el Partido Colorado: la acumulación excesiva de información, la falta de precisión, la ausencia de interpretaciones o críticas, y un relato histórico que agrupa la economía, la sociedad, la instituciones y la cultura en etapas marcadas por los períodos presidenciales (Para profundizar en este aspecto pueden leer este artículo de Víctor Sanz).

En ese sentido es sintomático que el subtítulo explicativo del Tomo I no haga referencia alguna a años, ya que se ocupa de “los tiempos heroicos, desde la conquista del territorio por los españoles, hasta la cruzada de los Treinta y Tres Orientales”. El relato de los orígenes nacionales comienza con la conquista española y apenas se hace referencia a los grupos originarios (algunos párrafos dedicados a los charrúas). Además se afirma al comenzar que “La historia del pueblo uruguayo arranca realmente de las invasiones inglesas”. Según Acevedo, es en el coloniaje que surge a la vida cívica en 1806 como “resultado de una adaptación de la raza española al territorio conquistado a los charrúas, y de una selección de tipos transmitida de padres a hijos por la ley de herencia” (página 9). Recién el Tomo II incorpora, en la propia tapa del libro, la siguiente descripción: “Abarca los Gobiernos de Rivera, Suárez, Giró, Flores y Pereyra. Desde 1838 hasta 1860”. A partir de aquí y hasta el final la historia de Uruguay queda encorsetada en este relato de presidentes hasta 1930.

No tengo idea de cuántos ejemplares pudieron venderse ni de qué tan leído fue el libro, pero la colección todavía puede encontrarse a la venta en internet como en las librerías de usados. Tampoco pude ubicar su lugar entre los textos de estudios de esos años, pero en mi casa todavía conservo los tomos de los Anales históricos con los que mi madre hizo el Bachillerato a fines de los años cincuenta. De modo que hasta ese entonces fue un libro de referencia también para quienes estaban en el sistema educativo.

El Ensayo de historia patria del Hermano Damasceno, publicado por Barreiro y Ramos, lleva como subtítulo “Obra adaptada a los Programas vigentes de Bachillerato y de Estudios Magisteriales”, lo que apunta directamente a su aplicación en el aula. El relato remite a períodos bien definidos: el Tomo I se ocupa de “Coloniaje e independencia” y el Tomo II de la “República”. La edición de 1955 que ahora se digitaliza en verdad es la décima edición, y el libro estaba circulando desde 1901. Según Néstor Achigar, Hugo Varela y Beatriz Eguren, el Ensayo de HD se había generalizado en todos los grados y en instituciones públicas como privadas. Esto motivó que el Estado autorizara a Eduardo Acevedo a elaborar un texto único para usar en todas las ramas de la educación.

El Ensayo despliega algunos conceptos iniciales, bajo el título “Preliminares”. Ahí nos enteramos que la Historia para HD es “el relato verídico, razonado y metódico de los acontecimientos pasados”, cuya utilidad es “señalarnos las leyes que presiden a la vida de los pueblos”. La concepción del tiempo y la nación de ambos historiadores, y su positivismo, coinciden. Estas obras también contribuyeron a crear esa idea de tiempo homogéneo y vacío de la nación en la cabeza de muchos estudiantes.

Ensamblajes

La Intendencia de Canelones desarrolla hace algunos años lo que denomina Espacio de Inclusión Digital, una iniciativa de la Dirección General de Cultura asociada al Área de Relacionamiento con la Comunidad (ARC) de Antel, con el apoyo del Proyecto Antel Integra y los Municipios. Estos espacios se instalan en las Bibliotecas Municipales y promueven “la capacitación digital y acceso a los recursos de información, más allá de su soporte físico y localización, fortaleciendo la misión de la Biblioteca Pública. Tanto el uso de los equipos, como el acceso a los cursos de formación digital serán gratuitos”. Esta iniciativa combinada con la digitalización de estos 30 libros, no solamente mejora el acceso a textos y la posibilidad de intercambio de los acervos de distintas Bibliotecas, también hace visible un conjunto de autores locales y sus obras a otros lectores en cualquier parte del mundo.

Digitalización del patrimonio: formación y presentación de resultados en Pando

Froilán Vázquez Ledesma - Mosaico

Entre los libros digitalizados de Canelones se encuentra “Mosaico”, obra del escritor canario Froilán Vázquez Ledesma.

Este viernes 1 de julio vamos a estar en el Centro Cultural / Biblioteca Pública / Espacio de Inclusión Digital de Pando (Av. Artigas 933). Allí vamos a realizar un taller de formación en tecnologías libres de digitalización de libros, y vamos a presentar los resultados de la digitalización de obras de Canelones que realizamos durante mayo y junio, en el marco del Fondo Concursable para la Cultura que ganamos el año pasado. Durante estos dos meses digitalizamos libros de autores como Rómulo RossiRamón Callorda y Díaz, Melitón Simois y Froilán Vázquez Ledesma, entre otros. Los textos digitalizados están en dominio público y se puede acceder a ellos de manera libre y gratuita en autores.uy.

Para digitalizar las obras trabajamos en estrecha colaboración con la Intendencia de Canelones, por intermedio del Área de Información y Bibliotecas de la Dirección General de Cultura. Las bibliotecas que aportaron textos para la digitalización fueron:

– Biblioteca Pública Municipal “Susana Soca” (Soca)
– Biblioteca Pública Municipal “Manuel Rosé” (Las Piedras)
– Biblioteca Pública Municipal “Eduardo Acevedo” (Suárez)
– Biblioteca Pública “Froilán Vázquez Ledesma” (Canelones)

Contamos también con la colaboración de la Biblioteca del Poder Legislativo, que aportó libros de autores canarios.

La actividad de formación en el Centro Cultural de Pando (Av. Artigas 933) tendrá lugar el 1 de julio de 14 a 18:00hs y a partir de las 18:00 hs realizaremos la presentación de resultados de la digitalización. La actividad es libre y gratuita.

200 años de la Biblioteca Nacional: Celebrando e interactuando con el patrimonio cultural

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Biblioteca Nacional de Uruguay

Imagen de FCR – licenciada con CC BY SA

 

El día 26 de mayo la Biblioteca Nacional de Uruguay conmemoró los 200 años desde su creación a cargo de Dámaso Antonio Larrañaga. En el marco de estos festejos la Biblioteca Nacional ha venido desarrollando actividades desde el 2015, que se extenderán hasta fines de este año. Una de esas actividades fue la edición de un sello conmemorativo con las imágenes de Dámaso Antonio Larrañaga y de la Biblioteca Nacional.

Este destacado religioso, quien pronunció la oración inaugural de la Biblioteca Nacional en 1816, publicó también obras que se han ido recuperando. En autores.uy hemos recopilado algunos de sus escritos y los ofrecemos para ser descargados aquí. Entre ellos está “Fábulas americanas”, publicado bajo el seudónimo de “Un americano”.

Otros textos que se han escrito sobre la Biblioteca Nacional pueden revisarse en la sección temática correspondiente, como las obras de José A. Tavolara y Felipe Villegas Zúñiga, ambos directores de la institución en distintas épocas de su existencia.

La Biblioteca Nacional de Uruguay ha sido una constante impulsora y colaboradora de autores.uy, ya que nos proveyó de los primeros registros de autores que tuvimos y fue parte de un convenio de colaboración en el que apoyamos la digitalización de publicaciones periódicas con un escáner construido por nosotros a fines de 2014. Desde ese entonces hemos ido incrementando los registros de autores que están en dominio público y también de aquellos cuyas obras están en dominio privado. Así, contribuimos al registro de los autores de nuestro país y, en la medida de lo posible, a otorgarles visibilidad.

Creemos que esta forma de colaborar entre lo público y la sociedad civil confluye en un ecosistema que funciona y brinda retroalimentación entre servicios. Las actividades que realizan los entes públicos como las Bibliotecas y Museos pueden ser complementadas, acrecentadas y difundidas por otras instituciones públicas, colectivos voluntarios y/o iniciativas privadas con el objetivo de recuperar, difundir y revalorar el patrimonio histórico que las instituciones contienen en su acervo. ¡Eso hace comunidad!

Desde autores.uy saludamos a los compañeros de la Biblioteca Nacional de Uruguay e invitamos a todas y todos a acompañar y participar de las actividades propuestas.

Seminario Archívese II de El Monitor Plástico

Seminario Archíve. Licenciado CC BY Macarena Montañez

Los días 5, 6 y 7 de mayo participamos en el Seminario Archívese II invitados por los productores de El Monitor Plástico en el marco de su muestra Vínculos: archivo de El Monitor Plástico que se lleva a cabo en el Museo Zorrilla. Fueron 3 jornadas donde los panelistas y asistentes al seminario compartieron experiencias sobre la digitalización, conservación y difusión de los archivos y los diferentes aspectos que hacen a la memoria de nuestro país. Se centró especialmente en los pequeños proyectos de digitalización y en las diferentes estrategias que debemos adoptar con respecto a la conservación de los materiales.

Desde CC, presentamos nuestro proyecto Autores.uy y explicamos cómo nuestros objetivos se han ido incrementando desde explicitar qué autores están en dominio público hasta la incorporación de obras literarias y visuales para facilitar el acceso a esas obras.

También presentamos nuestra visión acerca de la reforma de la Ley de Derecho de Autor que se está discutiendo en el Parlamento en estos últimos días. Especialmente, conversamos sobre qué significa la copia personal, especificada en el artículo 4 numeral 15, y por qué la infracción del literal E del artículo 46 debería ser eliminada.

Fueron días muy enriquecedores que compartimos junto a archivólogos y artistas visuales, con quienes apostamos a seguir trabajando juntos para generar más acceso a la cultura y contribuir a recuperar el patrimonio cultural, fortaleciendo la memoria de nuestro país y de la Humanidad.

Capacitación y presentación de resultados de la digitalización en la Biblioteca del Poder Legislativo

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El 13 y 14 de abril estuvimos realizando una capacitación a funcionarios del Poder Legislativo sobre derechos de autor, acceso a la cultura, dominio público y digitalización del patrimonio. La formación abarcó los aspectos básicos del derecho de autor, así como el uso y la correcta interpretación de las licencias Creative Commons. Además, explicamos las buenas prácticas de digitalización para potenciar el acceso a las obras patrimoniales.

Al término de la capacitación a funcionarios, el día 14 de abril realizamos la presentación pública de los resultados de la digitalización de obras patrimoniales en la Biblioteca del Poder Legislativo (BPL). Comentamos el valor de las obras digitalizadas y mostramos al público el funcionamiento de nuestro escáner Do It Yourself.

Agradecemos a Rafael Andrade, Mónica Paz y a todo el equipo de la BPL, con quienes seguiremos trabajando conjuntamente para poner a disposición de toda la ciudadanía el acervo cultural uruguayo.

Más fotos:

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Un zoom en la colección de textos digitalizados de la Biblioteca del Poder Legislativo

La nación líquida

Por Alejandro Gortázar

Aunque les parezca mentira hubo un tiempo en el que el debate sobre la creación de una literatura nacional era tan importante como delimitar la propiedad privada o construir un Estado. En el Río de la Plata fue en las primeras décadas del siglo XIX, más precisamente hacia 1840. Los tipos te construían un país y te escribían literatura como quien lava y no tuerce.

Cuando el investigador Benedict Anderson analizaba este fenómeno, en su famoso libro Comunidades imaginadas, hacía referencia a las naciones como artefactos políticos que le permitían a las comunidades políticas imaginarse como inherentemente limitadas y soberanas. El asunto era cuando se ponían en guerra esas formas de imaginarse la nación. Y entonces también se asesinaban, unos a otros, en nombre de proyectos de nación antagónicos. En medio de esa faena estaban Francisco Xavier de Acha y José Mármol cuando publicaron Una víctima de Rosas en 1845 y El Peregrino en 1846.

Ambos textos fueron publicados en Montevideo pero estaban centrados en los avatares políticos de la otra costa del Plata. Rosas gobernaba desde 1829 pero hacia 1840 fue asediado por distintas rebeliones. La cosa se puso brava, para algunos 1840 es “el año del terror”. Rosas salió fortalecido de esas rebeliones y recién en 1852 fue vencido militarmente por Urquiza en la Batalla de Caseros. No fue una “guerra nacional”, el ejército que derrotó a la Confederación Argentina de Rosas estaba compuesto por fuerzas de Corrientes y Entre Ríos, pero también del uruguayo Oribe y de tropas brasileñas. También franceses e ingleses metieron cuchara en este asunto, los muchachos tenían sus intereses. En fin, Rosas fue y sigue siendo centro de debates en Argentina, atravesados por todo tipo de conflictos políticos en distintos momento históricos. No los aburro más, se puede profundizar sobre este punto con este texto de Eduardo Grüner.

Los románticos del 37

Muchos autores sostienen más o menos lo mismo, que el romanticismo entró al Río de la Plata a través del puerto de Buenos Aires y vino en las valijas de Esteban Echeverría, que llegó de París en 1830. Su obra El matadero (1838), el Facundo (1845) de Sarmiento y Amalia (1851) de José Mármol, entre muchas otras obras y autores, representan las primeras expresiones de una “literatura argentina”. El crítico David Viñas afirmaba en Literatura argentina y realidad política (1964) que la literatura argentina era “la historia de la voluntad nacional” que se define por los distintos intentos de una comunidad “por convertirse en nación”. Por eso para él la literatura argentina comienza con Rosas.

Una de las razones que explican la hipótesis de una literatura “con rasgos propios” de Viñas es que estos escritores cuentan con un público “reducido pero fervoroso y en crecimiento”, y agrega: “esparcido en los distintos centros de la emigración en Chile, Montevideo, Río de Janeiro, Lima y La Paz”. En una lectura como la de Viñas el hecho de que la literatura romántica propia se produjera y consumiera fuera del país no merece ninguna reflexión.

Los románticos construyeron la literatura nacional en Montevideo, es decir, imaginaron su patria fuera de su territorio, cuando este ni siquiera estaba consolidado. De algún modo el estar fuera de la patria, ese exilio, hizo posible la creación de una literatura nacional, que quedó marcada por ese desgarramiento, por ese estar en otro lado. También resulta atractivo pensar que hay una zona no de contacto sino de intercambios permanentes, o una literatura construida en la frontera flotante del Río de la Plata, todavía no fijada en un canon nacional argentino y otro uruguayo.

En la novela Amalia de José Mármol, que es LA novela romántica de la región, el protagonista Daniel Bello hace su “monólogo del mar” (Capítulo 5 de la Tercera parte), cruzando el Río de la Plata en una ballenera. La tranquilidad de la noche envuelve a Daniel quien reflexiona sobre la “matemática de la política” y las divisiones de los exiliados, que no se deciden a derrocar a Rosas. Pero el monólogo está partido en dos: la parte del cálculo político (“Clasifiquemos” dice Daniel) y la parte del discurso apasionado sobre la sucesión de las generaciones, sobre la naturaleza, Dios y el destino de los pueblos. Todo esto es un escenario natural y nocturno, es decir, romántico: “Las generaciones se suceden en la humanidad como las olas de este río inmenso como mar. Cada siglo cae sobre la frente de la humanidad como un torrente aniquilador que se desprende de las manos del tiempo (…) Ese torrente indestructible arrebatará de las riberas de este río esta generación amasada con el polvo, la sangre y las lágrimas de ella misma. Vendrá otras y otra, como las olas que se van sucediendo y desapareciendo a mis ojos”.

Las literaturas “nacionales” del Río de la Plata fueron imaginadas y/o escritas en barcos, en medio de un río ancho como mar o en una travesía de Río de Janeiro a Valparaiso o viceversa.

La literatura de los románticos porteños, ayudó a forjar un romanticismo en Montevideo. El romanticismo rioplatense estuvo marcado por elecciones temáticas y rasgos generales del romanticismo como la descripción de la naturaleza (su analogía con estados de ánimo de los personajes), un “yo” exacerbado, sentimientos intensos y la coyuntura política que se filtra a cada momento. Gracias a la página web http://www.periodicas.edu.uy, que permite consultar y descargar online las principales publicaciones periódicas publicadas en Uruguay desde el siglo XIX hasta hoy, uno puede consultar El Iniciador (1838-1839). Dirigida por Andrés Lamas y Miguel Cané, esta publicación bimensual les permite saber de qué se trató este experimento romántico uruguayo-argentino.

Otras revistas y periódicos se publicaron en Montevideo en aquel período, muchas veces a instancias de los exiliados argentinos, y en sus páginas aparecieron las obras que luego serían “clásicos” de las respectivas literaturas nacionales. La primera versión de Amalia, por ejemplo, fue publicada por entregas en 1851, en el suplemento literario del periódico montevideano La Semana, dirigido por el propio José Mármol. Una segunda edición aumentada y definitiva aparece en Buenos Aires en 1855 con Rosas ya en el exilio.

La patria peregrina

José Mármol - El Peregrino

La naturaleza es la gran protagonista de El Peregrino. Canto Duodécimo (1846) de José Mármol. El texto no está escrito en primera persona sino en una tercera que relata la historia de “Carlos”, el peregrino del título. El Peregrino es un poema largo, separado en estrofas de 8 versos, que constituyen cada uno de los 81 capítulos que lo componen:

Y así te llamo, para orlar de gloria
Esa Patria infeliz a quien adoro;
Que destinada en su naciente historia
A escribir con valor páginas de oro,
Primero la grandeza en la victoria,
Después de inteligencia un gran tesoro,
Y a ti después te levantó en sus manos,
El más grande de todos los tiranos

El fragmento (XLVI) da el tono de “urgencia” que tiene este texto: las constantes menciones a Rosas como verdugo o tirano que forman parte de la retórica de los exiliados argentinos, y que de Acha también usará en su obra teatral

Luego de este largo poema, aparece el “Canto del Peregrino” que se titula, oportunamente, “Al Plata”. Allí sí hay un “yo” que canta a la naturaleza y establece analogías entre el Río de la Plata y los conflictos políticos y personales del peregrino. Con este tipo de poemas la literatura romántica fundó un territorio, el mar en este caso, las dos capitales-puerto, las costas del Río de la Plata.

El texto introductorio de Mármol aparece como uno de los tantos “manifiestos” de los románticos del 37. Allí se trazan las principales características de su romanticismo con la creación de este personaje -El Peregrino-, un emigrado argentino que escribe este texto en un barco y “canta la naturaleza americana”, que es su “primera fuente de inspiraciones”.

Pero su poética tendrá otra “fuente de inspiración” esencial, que le da el carácter de texto urgente, escrito para la coyuntura política: “Los recuerdos individuales del proscrito, del patriota, del amante, meditando sobre sí mismo, e historiando con sus propias impresiones el carácter y los acontecimientos de la época”.

Carlos es casi un tipo, el símbolo del intelectual romántico anti-Rosas. Pero es imposible no ver en la construcción del tipo, una autobiografía de Mármol. La peripecia de Mármol en Río de Janeiro, su intento fallido de llegar a Chile por el Cabo de Hornos en 1844 y su regreso a Montevideo en 1846, cuando publica este libro, son datos suficientes para establecer ese puente.

Por último, y no menos importante, Carlos tiene una tarea mesiánica que, a la vez, es la tarea de todos los poetas americanos: “introducir con la música de sus palabras en el corazón del pueblo, la verdad de las desgracias que este desconoce, y el ruido de las cadenas que no siente”. La impronta política de este poema y de toda la obra de Mármol marcará su trayectoria desde que regresa a Buenos Aires en 1852. Inicia su actividad parlamentaria en 1854 y participa luego como diplomático, continuando en la actividad política hasta su muerte en 1871. Una cierta idea mesiánica sobre la literatura lo metió de lleno en la actividad política y, paradójicamente, fue la política la que interrumpió la creación.

Política y lágrimas

F. Xavier de Acha - 1845 - Una víctima de RosasEl texto dramático Una víctima de Rosas (1845) del uruguayo Francisco Xavier de Acha, fue representado en el Teatro de Montevideo el 16 de diciembre de 1845 “por una reunión de aficionados orientales”. Esta obra, uruguayísima, se ubica en Buenos Aires, en el mes de abril de 1840, precisamente el año de mayor violencia contra los opositores a Rosas.

Lamentablemente no me fue posible rastrear las repercusiones de la representación de esta obra en Montevideo, todavía no se ha escaneado todo. Pero había un público muy específico de escritores, intelectuales y políticos argentinos que seguramente vieron con buenos ojos la obra e incluso se conmovieron. La comunidad montevideana estaba también empapada de la política argentina por los periódicos -un ejemplo que pueden consultar online es Muera Rosas (1841-1842)- y uno puede suponer que sería tema de conversación en los ámbitos de sociabildiad de los montevideanos.

Hacia 1829 llega a Montevideo la primera emigración unitaria compuesta por Juan Cruz, Florencio Varela, Valentín Ansina, Paz, Lavalle, Fernández de Agüero. Luego llegaron Alberdi, Gutiérrez, Félix Farías, Echeverría, Mitre, Irigoyen, Domínguez, Rivera Indarte, José Mármol, Miguel Cané (padre) y Ascasubi de la Asociación de Mayo. Todo estos datos se los saqué a Alfredo Veiravé, que hizo el estudio preliminar a una edición popular de Amalia de la editorial Kapelusz, en 1968. Después de la lista, Veiravé afirma: “Nace allí, al amparo de los países hermanos, la más importante y numerosa obra literaria argentina, del siglo XIX, en el destierro”. Como Viñas, Veiravé tampoco considera demasiado importante el carácter regional de estas primeras expresiones literarias.

Lo cierto es que había entonces un importante contingente de exiliados que bien pudieron formar parte del público que presenció esta obra melodramática, plagada de llantos, personas arrodilladas en el suelo y grandes antagonismos, como los que efectivamente separaban a los argentinos. La obra pone en escena el derrotero de una familia unitaria, compuesta por una madre viuda (Inés), un hijo varón (Enrique) y dos hijas mujeres (Luisa y Carolina). El conflicto en la familia se plantea cuando Carolina quiere casarse con un federal (Juan). Su hermano Enrique, mientras planea fugarse a Montevideo junto a su amigo Carlos, intenta frustrar ese casamiento. Finalmente el matrimonio no se consuma pero el melodrama es completo porque Enrique, Carlos e Inés mueren en manos de la “chusma ecsecrable (sic)”. Todo el texto está lleno de referencias a Rosas como “verdugo” o “tirano”, así como referencias a sus acólitos como “chusma” o “cavernícolas”.

Esta obra de Francisco Xavier de Acha se puede definir como una “ficción fundacional”, usando la expresión de Doris Sommer. Para ella una “retórica del amor” en ciertas novelas latinoamericanas se entronca con la construcción de la nación, ya que los amores relatados en estas obras se basan “en el amor natural heterosexual y en los matrimonios, que proveen una figura aparentemente no violenta de la consolidación de los conflictos a partir de la segunda mitad del siglo XIX”. En la hipótesis de Sommer el éxito de la nación estaba relacionado directamente con el éxito de las relaciones amorosas. Cuando esto no sucedía, cuando las relaciones fracasaban, se debía a que los conflictos de los Estados–nación emergentes impedían consumar un proyecto común. Eso es lo que ocurre con el casamiento frustrado entre el federal y la unitaria en la obra de Francisco de Acha.

Cierre abierto

Estas dos obras escaneadas se suman a distintas fuentes digitales (algunas de ellas citadas aquí) que permiten dar cuenta de un fenómeno como el romanticismo literario en el Río de la Plata. Estos románticos de aquí y de allá fueron creando un paisaje nacional, una forma de sentir la patria, el lenguaje de esos sentimientos. Durante décadas esta sensibilidad romántica fue dominante por estos lares. Hoy pueden parecer una pieza de museo, pero a medida que otras digitalizaciones contribuyan a armar el mapa, habrá más posibilidades de revisitar las viejas metáforas, de quitarles el polvo y de que le aparezcan nuevos lectores.

El siglo XIX en el escáner. Primeros resultados de la digitalización en la Biblioteca del Poder Legislativo

Por Alejandro Gortázar

BPL

Al entrar a la Biblioteca del Poder Legislativo (BPL) uno queda rodeado por altísimas y hermosas paredes de libros. La página web de la institución anuncia un “finísimo trabajo de carpintería” y eso es lo que uno encuentra al traspasar la puerta. El recinto aloja unos 250 mil libros. Además la Biblioteca posee 700 mil diarios y semanarios y 150 mil revistas, que se conservan en la Hemeroteca (en frente al Palacio, en el edificio anexo “José Artigas”). La BPL es la segunda institución en el país, en cantidad de ejemplares, luego de la Biblioteca Nacional.

Una importante porción del patrimonio letrado de nuestro Estado-nación se encuentra en la capital, en un área delimitada por la BPL, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Museo Histórico (Casa Lavalleja) en la Ciudad Vieja. En Magallanes y Uruguay, a unas pocas cuadras del Palacio, está la Biblioteca de la Facultad de Humanidades con sus 100 mil libros entre los que se encuentran los que integraron la Biblioteca Ángel Rama y la colección Arredondo. Si uno tiene ganas de caminar un poco más, puede llegar a la Biblioteca Central de Educación Secundaria “Carlos Real de Azúa”, localizada en el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA). Desde allí hasta la Ciudad Vieja varias facultades, ministerios, museos, y otras tantas instituciones, públicas y privadas, tienen sus bibliotecas, y seguramente albergan en ellas distintos tesoros bibliográficos.

Muchas veces habrán oído hablar de la centralización de las infraestructuras en Montevideo (el ejemplo clásico son las vías del tren y luego las rutas nacionales). Algo similar ocurre con la cultura, específicamente con el patrimonio literario. La digitalización de libros y otros materiales no sustituirá la experiencia de entrar a una biblioteca, interactuar con el personal o con otros lectores ni la de manipular un objeto en tres dimensiones. Pero la tecnología puede facilitar algunos intercambios y fundamentalmente abrir el acceso a esas publicaciones fuera de la fortaleza de la ciudad letrada, en distintas partes del país y del mundo, al menos para quienes tengan acceso a Internet (que son muchos).

¡A digitalizar, a digitalizar!

El 21 de diciembre de 2015 Creative Commons Uruguay (CCU) y la BPL firmaron un convenio que ya tenía algunos antecedentes, como la digitalización por parte de la BPL y la Biblioteca Nacional de la primera Constitución uruguaya. El objetivo de CCU es favorecer la libre circulación de la cultura y el acceso ciudadano a las obras en dominio público. Concretamente, esto implica digitalizar y poner a disposición el acervo bibliográfico, y de muchos otros materiales, a través del portal autores.uy.

En el marco del convenio, y con el apoyo del Fondo Concursable para la Cultura, fueron digitalizadas 31 obras, la mayoría pertenecientes a la colección Camareta, luego de un proceso de selección liderado por la BPL. El conjunto de textos digitalizado es heterogéneo, en su mayoría del siglo XIX, con materiales relevantes para los estudios literarios, históricos, jurídicos y sociales.

La libertad de prensa

En lo jurídico se destacan el ensayo La prensa periódica (1857) de Facundo Zuviría y La prensa irresponsable (1883) de Anacleto Dufort y Álvarez. Ilustran la vigencia del debate sobre la libertad de expresión y de prensa en Uruguay, a la luz de los debates generados por la ley 19.307 que regula los servicios de comunicación audiovisual.

Zuviría, en 1857, reflexiona sobre la necesidad de moderar la libertad de imprenta para evitar los excesos y concluye que los delitos de insulto, ultraje, calumnia y difamación deben ser juzgados por la legislación civil o penal, sin tribunales específicos, pues entiende que al ser cometidos por vía de la prensa “agrava su penalidad por la publicidad” (pág. 158). Más de 20 años después, Anacleto Dufort y Álvarez expone la hipótesis opuesta: que la prensa debe ser declarada irresponsable frente a “los magistrados” y que esta idea debería consagrarse en la Constitución de la República (pág. 24).

Malditos unitarios

Además de este debate de actualidad, se digitalizaron materiales importantes para la historia de la literatura uruguaya como las dos obras vinculadas al período de Rosas (1829-1852): la obra de teatro Una víctima de Rosas (1845) del uruguayo Francisco Xavier de Acha y El Peregrino. Canto Duodécimo (1846) del argentino José Mármol. Estas obras pertenecen a un período riquísimo de nuestra historia literaria: la introducción del romanticismo por parte de los argentinos unitarios que huyendo de Rosas se exiliaron en Montevideo y tuvieron una importante actividad político-literaria.

A ese público antirosista estaba destinado seguramente la obra de De Acha. En la primera página del impreso se hace constar que el gobierno (de Rivera) publica la obra a causa del éxito que tuvo y las opiniones favorables que recibió. El tono de Mármol es patriótico y hace referencia al “infortunio del proscripto”. El poema está plagado de citas a Rosas, que incluso son explicadas luego en notas a pie de página. Además de El Peregrino José Mármol escribió y publicó otras obras en Montevideo: las piezas de teatro El poeta y El cruzado (1842) y un libro que recoge sus poemas sueltos Armonías (1851). La obra de Mármol es un ejemplo cabal de que si hay algo “nuestro” en la literatura uruguaya (y en la porteña) del siglo XIX, es que es rioplatense.

Miscelánea

Para los interesados en la historia de la literatura y el arte hay dos textos vinculados al cuadro de Juan Manuel Blanes Últimos momentos de José Miguel Carrera (1873), uno de Juan María Torres, del mismo año; y otro de Pedro Mascaró (1879). Además hay textos de Alejandro Magariños Cervantes, los Ensayos literarios (1860) de Ángel Floro Costa y un folleto que Melchor Pacheco y Obes escribió en francés al editor en jefe de Times de Londres en 1852.

Dos italianos vinculados a Garibaldi vinieron a Uruguay: Bartolomé Odicini, cirujano mayor de la Legión Italiana y médico personal de Garibaldi; y Roberto Armenio, ingeniero militar del héroe italiano, que vino a vivir a Uruguay hacia fines del siglo XIX. El libro Instrucción popular para socorrer a los ahogados (1856) pertenece a Odicini y bien podría ser objeto de estudio de algún investigador en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) o de la Facultad de Medicina. La publicación de Armenio ya es otra cosa, apuesto que hay varios investigadores anotados para entrarle al Mapa militar de la República Oriental del Uruguay (1885).

Por último hay algunos textos digitalizados sobre distintos períodos históricos del Uruguay como Los treinta y tres (1895) de Luis Melián Lafinur, La conclusión de la Guerra Grande (1887) de Domingo Ordoñana, las Aclaraciones históricas (1884) de Antonio Pereira (Un oriental) o la compilación de autores varios Documentos oficiales referentes a los sucesos que han tenido lugar en la Villa de Tacuarembó (1856).

Un repaso panorámico por menos de la mitad de los libros digitalizados alcanza para dar cuenta del valor que aporta la BPL con su acervo a la difusión de nuestra cultura letrada. A partir de ahora estarán disponibles en formato digital para todos.