Un zoom en la colección de textos digitalizados de la Biblioteca del Poder Legislativo

La nación líquida

Por Alejandro Gortázar

Aunque les parezca mentira hubo un tiempo en el que el debate sobre la creación de una literatura nacional era tan importante como delimitar la propiedad privada o construir un Estado. En el Río de la Plata fue en las primeras décadas del siglo XIX, más precisamente hacia 1840. Los tipos te construían un país y te escribían literatura como quien lava y no tuerce.

Cuando el investigador Benedict Anderson analizaba este fenómeno, en su famoso libro Comunidades imaginadas, hacía referencia a las naciones como artefactos políticos que le permitían a las comunidades políticas imaginarse como inherentemente limitadas y soberanas. El asunto era cuando se ponían en guerra esas formas de imaginarse la nación. Y entonces también se asesinaban, unos a otros, en nombre de proyectos de nación antagónicos. En medio de esa faena estaban Francisco Xavier de Acha y José Mármol cuando publicaron Una víctima de Rosas en 1845 y El Peregrino en 1846.

Ambos textos fueron publicados en Montevideo pero estaban centrados en los avatares políticos de la otra costa del Plata. Rosas gobernaba desde 1829 pero hacia 1840 fue asediado por distintas rebeliones. La cosa se puso brava, para algunos 1840 es “el año del terror”. Rosas salió fortalecido de esas rebeliones y recién en 1852 fue vencido militarmente por Urquiza en la Batalla de Caseros. No fue una “guerra nacional”, el ejército que derrotó a la Confederación Argentina de Rosas estaba compuesto por fuerzas de Corrientes y Entre Ríos, pero también del uruguayo Oribe y de tropas brasileñas. También franceses e ingleses metieron cuchara en este asunto, los muchachos tenían sus intereses. En fin, Rosas fue y sigue siendo centro de debates en Argentina, atravesados por todo tipo de conflictos políticos en distintos momento históricos. No los aburro más, se puede profundizar sobre este punto con este texto de Eduardo Grüner.

Los románticos del 37

Muchos autores sostienen más o menos lo mismo, que el romanticismo entró al Río de la Plata a través del puerto de Buenos Aires y vino en las valijas de Esteban Echeverría, que llegó de París en 1830. Su obra El matadero (1838), el Facundo (1845) de Sarmiento y Amalia (1851) de José Mármol, entre muchas otras obras y autores, representan las primeras expresiones de una “literatura argentina”. El crítico David Viñas afirmaba en Literatura argentina y realidad política (1964) que la literatura argentina era “la historia de la voluntad nacional” que se define por los distintos intentos de una comunidad “por convertirse en nación”. Por eso para él la literatura argentina comienza con Rosas.

Una de las razones que explican la hipótesis de una literatura “con rasgos propios” de Viñas es que estos escritores cuentan con un público “reducido pero fervoroso y en crecimiento”, y agrega: “esparcido en los distintos centros de la emigración en Chile, Montevideo, Río de Janeiro, Lima y La Paz”. En una lectura como la de Viñas el hecho de que la literatura romántica propia se produjera y consumiera fuera del país no merece ninguna reflexión.

Los románticos construyeron la literatura nacional en Montevideo, es decir, imaginaron su patria fuera de su territorio, cuando este ni siquiera estaba consolidado. De algún modo el estar fuera de la patria, ese exilio, hizo posible la creación de una literatura nacional, que quedó marcada por ese desgarramiento, por ese estar en otro lado. También resulta atractivo pensar que hay una zona no de contacto sino de intercambios permanentes, o una literatura construida en la frontera flotante del Río de la Plata, todavía no fijada en un canon nacional argentino y otro uruguayo.

En la novela Amalia de José Mármol, que es LA novela romántica de la región, el protagonista Daniel Bello hace su “monólogo del mar” (Capítulo 5 de la Tercera parte), cruzando el Río de la Plata en una ballenera. La tranquilidad de la noche envuelve a Daniel quien reflexiona sobre la “matemática de la política” y las divisiones de los exiliados, que no se deciden a derrocar a Rosas. Pero el monólogo está partido en dos: la parte del cálculo político (“Clasifiquemos” dice Daniel) y la parte del discurso apasionado sobre la sucesión de las generaciones, sobre la naturaleza, Dios y el destino de los pueblos. Todo esto es un escenario natural y nocturno, es decir, romántico: “Las generaciones se suceden en la humanidad como las olas de este río inmenso como mar. Cada siglo cae sobre la frente de la humanidad como un torrente aniquilador que se desprende de las manos del tiempo (…) Ese torrente indestructible arrebatará de las riberas de este río esta generación amasada con el polvo, la sangre y las lágrimas de ella misma. Vendrá otras y otra, como las olas que se van sucediendo y desapareciendo a mis ojos”.

Las literaturas “nacionales” del Río de la Plata fueron imaginadas y/o escritas en barcos, en medio de un río ancho como mar o en una travesía de Río de Janeiro a Valparaiso o viceversa.

La literatura de los románticos porteños, ayudó a forjar un romanticismo en Montevideo. El romanticismo rioplatense estuvo marcado por elecciones temáticas y rasgos generales del romanticismo como la descripción de la naturaleza (su analogía con estados de ánimo de los personajes), un “yo” exacerbado, sentimientos intensos y la coyuntura política que se filtra a cada momento. Gracias a la página web http://www.periodicas.edu.uy, que permite consultar y descargar online las principales publicaciones periódicas publicadas en Uruguay desde el siglo XIX hasta hoy, uno puede consultar El Iniciador (1838-1839). Dirigida por Andrés Lamas y Miguel Cané, esta publicación bimensual les permite saber de qué se trató este experimento romántico uruguayo-argentino.

Otras revistas y periódicos se publicaron en Montevideo en aquel período, muchas veces a instancias de los exiliados argentinos, y en sus páginas aparecieron las obras que luego serían “clásicos” de las respectivas literaturas nacionales. La primera versión de Amalia, por ejemplo, fue publicada por entregas en 1851, en el suplemento literario del periódico montevideano La Semana, dirigido por el propio José Mármol. Una segunda edición aumentada y definitiva aparece en Buenos Aires en 1855 con Rosas ya en el exilio.

La patria peregrina

José Mármol - El Peregrino

La naturaleza es la gran protagonista de El Peregrino. Canto Duodécimo (1846) de José Mármol. El texto no está escrito en primera persona sino en una tercera que relata la historia de “Carlos”, el peregrino del título. El Peregrino es un poema largo, separado en estrofas de 8 versos, que constituyen cada uno de los 81 capítulos que lo componen:

Y así te llamo, para orlar de gloria
Esa Patria infeliz a quien adoro;
Que destinada en su naciente historia
A escribir con valor páginas de oro,
Primero la grandeza en la victoria,
Después de inteligencia un gran tesoro,
Y a ti después te levantó en sus manos,
El más grande de todos los tiranos

El fragmento (XLVI) da el tono de “urgencia” que tiene este texto: las constantes menciones a Rosas como verdugo o tirano que forman parte de la retórica de los exiliados argentinos, y que de Acha también usará en su obra teatral

Luego de este largo poema, aparece el “Canto del Peregrino” que se titula, oportunamente, “Al Plata”. Allí sí hay un “yo” que canta a la naturaleza y establece analogías entre el Río de la Plata y los conflictos políticos y personales del peregrino. Con este tipo de poemas la literatura romántica fundó un territorio, el mar en este caso, las dos capitales-puerto, las costas del Río de la Plata.

El texto introductorio de Mármol aparece como uno de los tantos “manifiestos” de los románticos del 37. Allí se trazan las principales características de su romanticismo con la creación de este personaje -El Peregrino-, un emigrado argentino que escribe este texto en un barco y “canta la naturaleza americana”, que es su “primera fuente de inspiraciones”.

Pero su poética tendrá otra “fuente de inspiración” esencial, que le da el carácter de texto urgente, escrito para la coyuntura política: “Los recuerdos individuales del proscrito, del patriota, del amante, meditando sobre sí mismo, e historiando con sus propias impresiones el carácter y los acontecimientos de la época”.

Carlos es casi un tipo, el símbolo del intelectual romántico anti-Rosas. Pero es imposible no ver en la construcción del tipo, una autobiografía de Mármol. La peripecia de Mármol en Río de Janeiro, su intento fallido de llegar a Chile por el Cabo de Hornos en 1844 y su regreso a Montevideo en 1846, cuando publica este libro, son datos suficientes para establecer ese puente.

Por último, y no menos importante, Carlos tiene una tarea mesiánica que, a la vez, es la tarea de todos los poetas americanos: “introducir con la música de sus palabras en el corazón del pueblo, la verdad de las desgracias que este desconoce, y el ruido de las cadenas que no siente”. La impronta política de este poema y de toda la obra de Mármol marcará su trayectoria desde que regresa a Buenos Aires en 1852. Inicia su actividad parlamentaria en 1854 y participa luego como diplomático, continuando en la actividad política hasta su muerte en 1871. Una cierta idea mesiánica sobre la literatura lo metió de lleno en la actividad política y, paradójicamente, fue la política la que interrumpió la creación.

Política y lágrimas

F. Xavier de Acha - 1845 - Una víctima de RosasEl texto dramático Una víctima de Rosas (1845) del uruguayo Francisco Xavier de Acha, fue representado en el Teatro de Montevideo el 16 de diciembre de 1845 “por una reunión de aficionados orientales”. Esta obra, uruguayísima, se ubica en Buenos Aires, en el mes de abril de 1840, precisamente el año de mayor violencia contra los opositores a Rosas.

Lamentablemente no me fue posible rastrear las repercusiones de la representación de esta obra en Montevideo, todavía no se ha escaneado todo. Pero había un público muy específico de escritores, intelectuales y políticos argentinos que seguramente vieron con buenos ojos la obra e incluso se conmovieron. La comunidad montevideana estaba también empapada de la política argentina por los periódicos -un ejemplo que pueden consultar online es Muera Rosas (1841-1842)- y uno puede suponer que sería tema de conversación en los ámbitos de sociabildiad de los montevideanos.

Hacia 1829 llega a Montevideo la primera emigración unitaria compuesta por Juan Cruz, Florencio Varela, Valentín Ansina, Paz, Lavalle, Fernández de Agüero. Luego llegaron Alberdi, Gutiérrez, Félix Farías, Echeverría, Mitre, Irigoyen, Domínguez, Rivera Indarte, José Mármol, Miguel Cané (padre) y Ascasubi de la Asociación de Mayo. Todo estos datos se los saqué a Alfredo Veiravé, que hizo el estudio preliminar a una edición popular de Amalia de la editorial Kapelusz, en 1968. Después de la lista, Veiravé afirma: “Nace allí, al amparo de los países hermanos, la más importante y numerosa obra literaria argentina, del siglo XIX, en el destierro”. Como Viñas, Veiravé tampoco considera demasiado importante el carácter regional de estas primeras expresiones literarias.

Lo cierto es que había entonces un importante contingente de exiliados que bien pudieron formar parte del público que presenció esta obra melodramática, plagada de llantos, personas arrodilladas en el suelo y grandes antagonismos, como los que efectivamente separaban a los argentinos. La obra pone en escena el derrotero de una familia unitaria, compuesta por una madre viuda (Inés), un hijo varón (Enrique) y dos hijas mujeres (Luisa y Carolina). El conflicto en la familia se plantea cuando Carolina quiere casarse con un federal (Juan). Su hermano Enrique, mientras planea fugarse a Montevideo junto a su amigo Carlos, intenta frustrar ese casamiento. Finalmente el matrimonio no se consuma pero el melodrama es completo porque Enrique, Carlos e Inés mueren en manos de la “chusma ecsecrable (sic)”. Todo el texto está lleno de referencias a Rosas como “verdugo” o “tirano”, así como referencias a sus acólitos como “chusma” o “cavernícolas”.

Esta obra de Francisco Xavier de Acha se puede definir como una “ficción fundacional”, usando la expresión de Doris Sommer. Para ella una “retórica del amor” en ciertas novelas latinoamericanas se entronca con la construcción de la nación, ya que los amores relatados en estas obras se basan “en el amor natural heterosexual y en los matrimonios, que proveen una figura aparentemente no violenta de la consolidación de los conflictos a partir de la segunda mitad del siglo XIX”. En la hipótesis de Sommer el éxito de la nación estaba relacionado directamente con el éxito de las relaciones amorosas. Cuando esto no sucedía, cuando las relaciones fracasaban, se debía a que los conflictos de los Estados–nación emergentes impedían consumar un proyecto común. Eso es lo que ocurre con el casamiento frustrado entre el federal y la unitaria en la obra de Francisco de Acha.

Cierre abierto

Estas dos obras escaneadas se suman a distintas fuentes digitales (algunas de ellas citadas aquí) que permiten dar cuenta de un fenómeno como el romanticismo literario en el Río de la Plata. Estos románticos de aquí y de allá fueron creando un paisaje nacional, una forma de sentir la patria, el lenguaje de esos sentimientos. Durante décadas esta sensibilidad romántica fue dominante por estos lares. Hoy pueden parecer una pieza de museo, pero a medida que otras digitalizaciones contribuyan a armar el mapa, habrá más posibilidades de revisitar las viejas metáforas, de quitarles el polvo y de que le aparezcan nuevos lectores.

El siglo XIX en el escáner. Primeros resultados de la digitalización en la Biblioteca del Poder Legislativo

Por Alejandro Gortázar

BPL

Al entrar a la Biblioteca del Poder Legislativo (BPL) uno queda rodeado por altísimas y hermosas paredes de libros. La página web de la institución anuncia un “finísimo trabajo de carpintería” y eso es lo que uno encuentra al traspasar la puerta. El recinto aloja unos 250 mil libros. Además la Biblioteca posee 700 mil diarios y semanarios y 150 mil revistas, que se conservan en la Hemeroteca (en frente al Palacio, en el edificio anexo “José Artigas”). La BPL es la segunda institución en el país, en cantidad de ejemplares, luego de la Biblioteca Nacional.

Una importante porción del patrimonio letrado de nuestro Estado-nación se encuentra en la capital, en un área delimitada por la BPL, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Museo Histórico (Casa Lavalleja) en la Ciudad Vieja. En Magallanes y Uruguay, a unas pocas cuadras del Palacio, está la Biblioteca de la Facultad de Humanidades con sus 100 mil libros entre los que se encuentran los que integraron la Biblioteca Ángel Rama y la colección Arredondo. Si uno tiene ganas de caminar un poco más, puede llegar a la Biblioteca Central de Educación Secundaria “Carlos Real de Azúa”, localizada en el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA). Desde allí hasta la Ciudad Vieja varias facultades, ministerios, museos, y otras tantas instituciones, públicas y privadas, tienen sus bibliotecas, y seguramente albergan en ellas distintos tesoros bibliográficos.

Muchas veces habrán oído hablar de la centralización de las infraestructuras en Montevideo (el ejemplo clásico son las vías del tren y luego las rutas nacionales). Algo similar ocurre con la cultura, específicamente con el patrimonio literario. La digitalización de libros y otros materiales no sustituirá la experiencia de entrar a una biblioteca, interactuar con el personal o con otros lectores ni la de manipular un objeto en tres dimensiones. Pero la tecnología puede facilitar algunos intercambios y fundamentalmente abrir el acceso a esas publicaciones fuera de la fortaleza de la ciudad letrada, en distintas partes del país y del mundo, al menos para quienes tengan acceso a Internet (que son muchos).

¡A digitalizar, a digitalizar!

El 21 de diciembre de 2015 Creative Commons Uruguay (CCU) y la BPL firmaron un convenio que ya tenía algunos antecedentes, como la digitalización por parte de la BPL y la Biblioteca Nacional de la primera Constitución uruguaya. El objetivo de CCU es favorecer la libre circulación de la cultura y el acceso ciudadano a las obras en dominio público. Concretamente, esto implica digitalizar y poner a disposición el acervo bibliográfico, y de muchos otros materiales, a través del portal autores.uy.

En el marco del convenio, y con el apoyo del Fondo Concursable para la Cultura, fueron digitalizadas 31 obras, la mayoría pertenecientes a la colección Camareta, luego de un proceso de selección liderado por la BPL. El conjunto de textos digitalizado es heterogéneo, en su mayoría del siglo XIX, con materiales relevantes para los estudios literarios, históricos, jurídicos y sociales.

La libertad de prensa

En lo jurídico se destacan el ensayo La prensa periódica (1857) de Facundo Zuviría y La prensa irresponsable (1883) de Anacleto Dufort y Álvarez. Ilustran la vigencia del debate sobre la libertad de expresión y de prensa en Uruguay, a la luz de los debates generados por la ley 19.307 que regula los servicios de comunicación audiovisual.

Zuviría, en 1857, reflexiona sobre la necesidad de moderar la libertad de imprenta para evitar los excesos y concluye que los delitos de insulto, ultraje, calumnia y difamación deben ser juzgados por la legislación civil o penal, sin tribunales específicos, pues entiende que al ser cometidos por vía de la prensa “agrava su penalidad por la publicidad” (pág. 158). Más de 20 años después, Anacleto Dufort y Álvarez expone la hipótesis opuesta: que la prensa debe ser declarada irresponsable frente a “los magistrados” y que esta idea debería consagrarse en la Constitución de la República (pág. 24).

Malditos unitarios

Además de este debate de actualidad, se digitalizaron materiales importantes para la historia de la literatura uruguaya como las dos obras vinculadas al período de Rosas (1829-1852): la obra de teatro Una víctima de Rosas (1845) del uruguayo Francisco Xavier de Acha y El Peregrino. Canto Duodécimo (1846) del argentino José Mármol. Estas obras pertenecen a un período riquísimo de nuestra historia literaria: la introducción del romanticismo por parte de los argentinos unitarios que huyendo de Rosas se exiliaron en Montevideo y tuvieron una importante actividad político-literaria.

A ese público antirosista estaba destinado seguramente la obra de De Acha. En la primera página del impreso se hace constar que el gobierno (de Rivera) publica la obra a causa del éxito que tuvo y las opiniones favorables que recibió. El tono de Mármol es patriótico y hace referencia al “infortunio del proscripto”. El poema está plagado de citas a Rosas, que incluso son explicadas luego en notas a pie de página. Además de El Peregrino José Mármol escribió y publicó otras obras en Montevideo: las piezas de teatro El poeta y El cruzado (1842) y un libro que recoge sus poemas sueltos Armonías (1851). La obra de Mármol es un ejemplo cabal de que si hay algo “nuestro” en la literatura uruguaya (y en la porteña) del siglo XIX, es que es rioplatense.

Miscelánea

Para los interesados en la historia de la literatura y el arte hay dos textos vinculados al cuadro de Juan Manuel Blanes Últimos momentos de José Miguel Carrera (1873), uno de Juan María Torres, del mismo año; y otro de Pedro Mascaró (1879). Además hay textos de Alejandro Magariños Cervantes, los Ensayos literarios (1860) de Ángel Floro Costa y un folleto que Melchor Pacheco y Obes escribió en francés al editor en jefe de Times de Londres en 1852.

Dos italianos vinculados a Garibaldi vinieron a Uruguay: Bartolomé Odicini, cirujano mayor de la Legión Italiana y médico personal de Garibaldi; y Roberto Armenio, ingeniero militar del héroe italiano, que vino a vivir a Uruguay hacia fines del siglo XIX. El libro Instrucción popular para socorrer a los ahogados (1856) pertenece a Odicini y bien podría ser objeto de estudio de algún investigador en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) o de la Facultad de Medicina. La publicación de Armenio ya es otra cosa, apuesto que hay varios investigadores anotados para entrarle al Mapa militar de la República Oriental del Uruguay (1885).

Por último hay algunos textos digitalizados sobre distintos períodos históricos del Uruguay como Los treinta y tres (1895) de Luis Melián Lafinur, La conclusión de la Guerra Grande (1887) de Domingo Ordoñana, las Aclaraciones históricas (1884) de Antonio Pereira (Un oriental) o la compilación de autores varios Documentos oficiales referentes a los sucesos que han tenido lugar en la Villa de Tacuarembó (1856).

Un repaso panorámico por menos de la mitad de los libros digitalizados alcanza para dar cuenta del valor que aporta la BPL con su acervo a la difusión de nuestra cultura letrada. A partir de ahora estarán disponibles en formato digital para todos.

Obras digitalizadas en la Biblioteca del Poder Legislativo

Les presentamos los primeros resultados del trabajo de digitalización que realizamos en la Biblioteca del Poder Legislativo (BPL). Ponemos a disposición de toda la ciudadanía 31 obras de alto valor patrimonial pertenecientes a la colección Camareta de la BPL. La puesta a disposición de las obras forma parte del proyecto ganador del Fondo Concursable para la Cultura con el cual digitalizaremos materiales bibliográficos de 6 bibliotecas de distintos departamentos del país. Asimismo, se enmarca en el convenio de cooperación firmado entre Creative Commons Uruguay y la BPL. En la primera infografía presentamos un resumen de los resultados.

infografía-bpl

La segunda infografía aporta una visualización de las 31 obras digitalizadas, ordenadas por tema.

infograma-de-temas-bpl

Por último, les compartimos la lista completa de obras digitalizadas y los enlaces a las fichas de descarga. Todas las obras están en dominio público, por lo cual son de uso y acceso libre.

Libro Autor Enlace
Aclaraciones históricas Antonio N. Pereira (seud. Un Oriental) http://autores.uy/obra/8757
Consideraciones sobre higiene y observaciones relativas a la de Montevideo Adolfo Brunel http://autores.uy/obra/8752
Documentos oficiales referentes a los sucesos que han tenido lugar en la Villa de Tacuarembó Autores varios http://autores.uy/obra/8779
Don Juan Diaz de Solís ó el descubrimiento del Río de la Plata. Drama histórico-caballeresco en tres actos y un prólogo Manuel Rogelio Tristany http://autores.uy/obra/8697
El peregrino José Mármol http://autores.uy/obra/8692
Ensayos literarios Ángel Floro Costa http://autores.uy/obra/8804
Exelsior. Juguete político. En un acto y dos cuadros Ángel Floro Costa (seud. Un colorado liberal) http://autores.uy/obra/8693
Instrucción popular para socorrer a los ahogados, compilada y dedicada a la honorable comisión del Hospital Italiano de Montevideo en diciembre de 1854 Bartolomé Odicini http://autores.uy/obra/8809
Juicio estético del cuadro conocido con el nombre Últimos momentos de Carrera pintado por D. Juan M. Blanes Pedro Mascaró http://autores.uy/obra/8803
Juicio. Solsona y Esteves. Versos Gauchos Julio Figueroa (seud. Calistro Juentes) http://autores.uy/obra/8766
La candidatura Batlle. (Carta traspapelada) José Sienra Carranza http://autores.uy/obra/8694
La conclusión de la Guerra Grande Domingo Ordoñana http://autores.uy/obra/8758
La prensa irresponsable Anacleto Dufort y Álvarez http://autores.uy/obra/8710
La prensa periódica Facundo Zuviría http://autores.uy/obra/8760
La sombra de Europa Adolfo Agorio http://autores.uy/obra/8780
La tierra charrúa Luis Alberto de Herrera http://autores.uy/obra/8695
Laura y Clotilde Setembrino E. Pereda http://autores.uy/obra/8698
Lettre au times Melchor Pacheco y Obes http://autores.uy/obra/8696
Los italianos en Abisinia E. Bachino http://autores.uy/obra/8811
Los Treinta y Tres Luis Melián Lafinur http://autores.uy/obra/8711
Los trinos del solitario. Fantasía erótica Diego Mendoza Garibay http://autores.uy/obra/8691
Mapa militar de la República Oriental del Uruguay Roberto Armenio http://autores.uy/obra/8806
Nuestro Señor Jesucristo Cristina Otaegui (seud. Juana Efeso) http://autores.uy/obra/8750
Obras de Juana Efeso (manuscrito) Cristina Otaegui (seud. Juana Efeso) http://autores.uy/obra/8805
Obras del Dr. D. Alejandro Magariños Cervantes. Tomo III Alejandro Magariños Cervantes, Miguel Cané http://autores.uy/obra/8689
Oración Panegírica Victoriano Antonio Conde http://autores.uy/obra/8749
Rectificación glosa ó comentario al folleto publicado por Challe Hermanos y Comp. Alejandro Magariños Cervantes http://autores.uy/obra/8690
Sangre de hermanos. Crónica completa de los sucesos militares y políticos durante la revolución de 1904 Carlos Blixen http://autores.uy/obra/8726
Thèse pour le doctorat en médecine Francisco Antonino Vidal http://autores.uy/obra/8765
Ultimos momentos de D. José Miguel Carrera. Cuadro del pintor oriental D. Juan M. Blanes Juan María Torres http://autores.uy/obra/8834
Una víctima de Rosas Francisco Xavier de Acha http://autores.uy/obra/8759

Acceso, utilización y otras miradas a un archivo: el caso de El Monitor Plástico

Desde la promulgación de la Ley de Acceso a la Información Pública, cualquier persona o institución puede solicitar información pública, teniendo así la posibilidad de conocer y utilizar esa información. El relevamiento, la sistematización y la preservación de esa información es fundamental para que pueda ser brindada, lo cual además de promover la transparencia de la gestión pública, revitaliza y da visibilidad a las actividades de los archivos y bases de datos. A ello se suma, en los mejores casos, la utilización de la tecnología para convertirlos y alojarlos en sitios que puedan ser accedidos en formatos y dispositivos digitales.

Tradicionalmente, se concibe a los archivos como vinculados al lugar físico y a la información presentada y preservada en formato papel. En parte, aún sigue siendo la forma de conservación de la información. Pero con los años los formatos han ido cambiando, así como la forma de presentación de la misma, gracias al uso de las nuevas tecnologías.

Los archivos son una herramienta sumamente útil para el acceso a la información pública y también a aquella que resulta de la actividad privada y sus productores desean que esté accesible al público en general.

Los archivos audiovisuales son también una forma de preservar y organizar la información de un determinado productor de información, ya sea de índole pública o privada. En este caso queremos destacar el caso del programa El Monitor Plástico, que desde 1994 realiza entrevistas a los artistas plásticos de Uruguay y la región conectando de una forma amena a los artistas con el público en general. El programa ha cubierto eventos internacionales como las Bienales de Venecia, emitiendo un programa semanal a través de Televisión Nacional del Uruguay en forma ininterrumpida desde 2006.

La decisión de colocar sus programas a disposición de la audiencia a través de su sitio fue tomada en 2011, cuando con apoyo de la Fundación Itaú se realizó el procesamiento y disponibilización de los primeros 194 programas. De esta forma se logró que el archivo del programa estuviera disponible en todo momento y sirviera para conocer a los artistas y tener acceso a los programas más antiguos. Para su lanzamiento se realizó un evento en el Subte Municipal en 2012 denominado El Archivo del Monitor Plástico.

El archivo, además de disponibilizar los programas, contiene un trabajo de visionado, procesamiento y valor agregado que ofrece, entre otras cosas, un análisis de los materiales realizado por artistas, programadores y diseñadores gráficos. Durante marzo, abril y mayo de este año vamos a poder disfrutar de una segunda muestra del archivo del Monitor Plástico, plasmado en una exposición llamada Vínculos. El Monitor Plástico: Archivo que tiene lugar en el Museo Zorrilla.

La importancia de que estos archivos estén disponibles en la web es crucial. No sólo es importante disponibilizar los materiales para que la gente acceda a la información, sino también para que existan fuentes válidas y verificables, en este caso sobre una parte importante de la historia del arte en Uruguay. Proyectos como autores.uy, que no son productores primarios de conocimiento, sino que sistematizan el conocimiento de distintas fuentes, se fortalecen cuando los catálogos, archivos y obras pueden consultarse directamente en la web. Las fuentes online, públicamente visibles, pueden enlazarse para que la información pueda ser verificada por cualquier persona que lo desee. Es importante, asimismo, que las fuentes ofrezcan enlaces permanentes y que la información puesta a disposición se encuentre en formatos estándares y abiertos. Estas buenas prácticas de los archivos facilitan la interoperabilidad y amplían el acceso a la información cultural, que es un derecho ciudadano.

Imagen de Peloduro digitalizada por autores.uy en Revista Lento

Lento 36 - Peloduro

Descubrimos con satisfacción que en el número de marzo de Revista Lento aparece, a doble página, una imagen de la revista Peloduro digitalizada por el equipo de autores.uy. La imagen corresponde a la portada del número 110 del 15 de diciembre de 1948, titulada “La estación ponderable”.

Como ya contamos en posts anteriores, las obras de Julio E. Suárez “Peloduro” entraron en dominio público el 1 de enero de este año, lo cual hizo caer las restricciones para compartirlas y utilizarlas. Vuelven, de esta manera, a formar parte del acervo cultural común.

Nos llena de satisfacción que el esfuerzo de digitalización en alta resolución llevado adelante desde nuestro equipo, genere nuevas reutilizaciones de obras en dominio público. Esperamos que esto siga ocurriendo, dado que creemos que al patrimonio cultural se lo protege difundiéndolo y reinterpretándolo.

Acuarelas del siglo XIX

benoit-henri_darondeau_-_dama_de_montevideo_con_traje_de_otono

Dama de Montevideo con traje de otoño. Benoît Henri Darondeau. 1836. Obra en dominio público.

Sumamos a autores.uy 5 acuarelas del ingeniero y pintor aficionado francés Benoît-Henri Darondeau, creadas en su pasaje por Montevideo en 1836, a bordo de la expedición “La Bonite”.

Las mismas forman parte de la instalación El Legado (In)visible, que se encuentra en el Museo Histórico Cabildo de Montevideo, de la artista Alejandra González Soca. La misma se centra en una reflexión sobre la representación histórica de lo femenino y específicamente en cómo estas representaciones son tratadas por la disciplina museal.

Las obras del autor Darondeau fueron incorporadas a la base de autores y obras uruguayas debido a su significación y valor histórico al representar varias escenas cotidianas de los albores de la República. Las fotografías de las acuarelas originales, que se encuentran alojadas en el Cabildo de Montevideo, fueron tomadas por Carlos Iglesias.

Agradecemos a Alejandra y Carlos por esta disponibilización, así como a la directora del Cabildo, Rosana Carrete y el conservador de esa institución, Marco Tortarolo por su disposición a socializar este trozo de nuestro patrimonio.

Para ver la ficha del autor y sus obras, se puede visitar este enlace.

Entrevista en UNI Radio sobre nuestro proyecto para digitalizar obras patrimoniales en bibliotecas

El 23 de febrero estuvimos en UNI Radio Udelar contando cómo, a través de nuestro proyecto autores.uy, estamos digitalizando obras patrimoniales en bibliotecas para ponerlas a disposición de toda la ciudadanía en Internet, con tecnologías libres y de bajo costo. Carina Patrón, integrante del equipo de CC Uruguay, contó al programa “La Mañana” de UNI Radio los detalles del proyecto, detalló la construcción y el funcionamiento de nuestro escáner de libros Do It Yoursel (DIY) y explicó la importancia de que el dominio público esté disponible de manera libre en Internet. Pueden escuchar el audio de la entrevista en el sitio web de UNI Radio.

autores.uy disponibiliza 70 portadas de Peloduro. Vos también podés contribuir.

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El pasado 1° de enero festejamos el Día del Dominio Público (fecha en que entraron en dominio público las obras de los autores fallecidos en 1965). Entre los autores que pasaron a formar parte de nuestro patrimonio común, por lo que su obra puede ser difundida y utilizada sin restricciones, se encuentran Julio E. Suárez (Peloduro), José Belloni, Vicente Puig, Antonio Grompone y Edmundo Bianchi, entre muchos otros.

Ya que la mejor forma de disfrutar nuestro patrimonio común es hacerlo circular, nos propusimos digitalizar y disponibilizar a través de nuestra base de datos de autores y obras autores.uy, la mayor cantidad de portadas de la revista Peloduro, creación del genial caricaturista y periodista Julio E. Suárez “Peloduro”.

Dicha tarea no fue sencilla, debido a la antigüedad, las sucesivas interrupciones en su publicación y el deterioro que muchos números tuvieron al pasar de mano en mano a lo largo del tiempo. De alrededor de 200 números publicados en sus distintas épocas pudimos obtener unas 80 revistas con portadas de Suárez, las cuales pueden ser accedidas libremente y descargadas en muy alta resolución en la ficha del autor.

Como autores.uy es un proyecto voluntario y colectivo, también les pedimos que, si poseen algún número de Peloduro que no ven en dicha lista, se comuniquen con nosotros a través de los comentarios de este post, por mail a contacto@autores.uy o a través de facebook.

Aportar los números faltantes no solo es de mucha ayuda al proyecto, sino que permitirá que toda la sociedad pueda acceder, en forma libre, a la obra de este gran artista.

Actualización del 20/2/2016:

La liberación de las portadas de Peloduro tuvo una gran repercusión en las redes y desde varios medios de prensa nos contactaron para hablar sobre la liberación patrimonial que realizamos en autores.uy. A continuación compartimos algunos enlaces a las notas:

El País: http://www.elpais.com.uy/divertite/peloduro-alcance-todos-web.html

El Observador: http://www.elobservador.com.uy/la-posible-nueva-vida-viejos-clasicos-n863692

TNU: http://www.portaltnu.com.uy/video.php?vid=2139

Radio Sarandí: https://soundcloud.com/ccuruguay/entrevista-al-equipo-de-autoresuy-en-sabado-sarandi

Ahora mismo seguimos llamando a colaborar. Además de aportar los números que faltan, también los invitamos a colaborar ayudándonos a identificar las situaciones históricas en las que se basan los chistes de las portadas de Peloduro. Pueden ver el avance de esta iniciativa y participar en Facebook.

El patrimonio escrito en la nube – Nota en el semanario Búsqueda

Esta semana, en el número 1849 del semanario Búsqueda, se publicó un artículo escrito por Laura Gandolfo sobre los proyectos de digitalización y puesta a disposición del patrimonio cultural que estamos llevando adelante. La nota habla del convenio realizado por CC Uruguay con la Biblioteca del Poder Legislativo, así como del proyecto ganador del Fondo Concursable para digitalizar obras de distintas bibliotecas del país. A continuación transcribimos el artículo completo.


 

El patrimonio escrito en la nube

Creative Commons colaborará con la Biblioteca del Poder Legislativo y otras, para digitalizar publicaciones de dominio público

Hace más de un año la Biblioteca del Poder Legislativo, segunda en cantidad de volúmenes después de la Biblioteca Nacional, comenzó a digitalizar sus colecciones. Hasta 2013 no se había hecho nada en este sentido y en 2014 e inició, atacando varios frentes. Se empezaron a adquirir los archivos en formato PDF de la prensa diaria y se solicitaron presupuestos a los medios escritos para comprar ejemplares históricos. Otra parte del plan es incorporar libros para alimentar una colección digital. La página web de la institución, biblioteca.parlamento.gub.uy, que será actualizada próximamente, incluye el catálogo completo de los volúmenes.La digitalización del documento original de la Constitución de la República de 1830, presentada en julio de 2015 en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo configura un mojón en este proceso de renovación. Se destapó la cúpula donde se encuentra el folio, que fue limpiado y escaneado, en un trabajo conjunto con la Biblioteca Nacional. “A partir de ahí nos planteamos planes para hacer este procedimiento con otras porciones de la colección”, dijo a Búsqueda Mónica Paz, directora de Servicios Bibliotecológicos del Palacio Legislativo. “La colección más importante es la de obras monográficas (libros), de 250.000 volúmenes. Tenemos 700.000 diarios y semanarios y 150.000 revistas especializadas y generales”, añadió.

Para ello firmaron un convenio de colaboración con la Biblioteca Nacional para hacer sinergia de esfuerzos y recursos y que los materiales lleguen con celeridad al público. La primera etapa del trabajo aborda las publicaciones periódicas, que se están adquiriendo en soporte digital en su totalidad. El otro convenio que la Biblioteca del Palacio firmó recientemente —el 21 de diciembre— fue con Creative Commons (CC), una organización internacional que ganó un Fondo Concursable de $ 194.000 para trabajar desde febrero en esta biblioteca, y cinco más: la del Museo Zorrilla, la comunitaria Paco Espínola, la municipal Francisco Schinca y las departamentales de Canelones y Maldonado. Cada una de las seis seleccionará 30 obras literarias en el correr de este año, de alto valor patrimonial e histórico, para su digitalización, a lo que se agregarán trabajos de formación y promoción del soporte digital. La primera en concretarlo será la biblioteca del Palacio.

CC es una organización internacional sin fines de lucro, con base importante en España, que se dedica a trasladar libros en papel a formatos digitales, así como a difundir obras de dominio público, o sea que ya no pagan derechos de autor, condición que en Uruguay se alcanza después de 50 años del fallecimiento del autor. CC Uruguay se dedica a compartir la creatividad y el conocimiento a través de una serie de instrumentos jurídicos gratuitos. El grupo creó y alimenta la base de datos autores.uy, un portal que reúne información de autores uruguayos de todas las disciplinas. Como los contenidos se publican con licencia abierta, el usuario puede descargarlos para uso libre. Tiene unas 7.200 fichas de autores, con más de 1.000 autores de dominio público identificados, y permite el acceso a unas 600 obras literarias. Este año apostará a lanzar una sección de obras de artes plásticas y visuales nacionales de dominio público.

CC realizará en marzo un taller para digitalizar algunas obras de la Biblioteca del Legislativo que el registro autores.uy no contenga ya, y capacitará al personal para realizar este trabajo más adelante. Primero se digitalizará la colección de La Camareta, la porción más antigua de los materiales más valiosos del Poder Legislativo, compuesta por unas 400 piezas únicas y primeras impresiones que no circulan en préstamo al público por su fragilidad. Allí se encuentra algún Quijote ilustrado, una Biblia grabada en oro, obras con mucho valor en el mercado, actas manuscritas de la Sala de Representantes de 1828, el libro La conversación consigo mismo (1817), de Louis Antonie, el Marqués de Caracciolo, que José Artigas autografió y dedicó a su amigo Rómulo de Yegros, según detalló Paz.

El 1º de enero pasaron a dominio público Peloduro, José Belloni, Vicente Puig, Antonio Grompone y Edmundo Bianchi, entre otros. Eso motivó que la Biblioteca del Legislativo esté buscando en sus materiales alguna publicación de esos artistas. “El dominio público es el fondo de bienes comunes culturales que todas las personas pueden disfrutar libremente. Además, sirve como sustento e inspiración para crear obras nuevas, así como para reinterpretar los símbolos que circulan en la cultura. De esta manera, el dominio público es el eje sobre el que se asienta el derecho de acceder a la cultura y de participar en ella”, sostiene CC en su web.

“Ofrecemos alternativas más libres y abiertas que el ‘todos los derechos reservados’ con el que habitualmente los creadores publicaban las obras”, dijo a Búsqueda Rodrigo Barbano, miembro del equipo de CC. “De este modo, los autores pueden liberar algunos derechos sobre sus obras (por ejemplo el de copia y distribución), y optar por reservarse otros, como la utilización comercial”, explicó. Barbano también dijo que las acciones del equipo responden a una carencia que han detectado. “CC Uruguay está particularmente sensibilizado por la falta actual del acceso al dominio público y por la falta de políticas públicas de digitalización (si bien hay impulsos puntuales de varias instituciones), y es por tal motivo que hacemos un trabajo de promoción de la importancia de la digitalización, preservación y difusión de estas obras”.

Algunos tareas emprendidas por CC fueron asesorar y colaborar con la Universidad de la República para incorporar las licencias libres en la educación, de forma tal que los trabajos creados por docentes y estudiantes puedan ser distribuidos y reutilizados en el ámbito educativo y por la sociedad en general. “Así se genera un círculo virtuoso de creación de materiales de estudio, de publicación de los trabajos de tesis a través de la plataforma Colibrí, entre otros”, explicó Barbano. Algunos otros organismos con los que han colaborado para liberar obras o licencias fueron la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), la Intendencia de Montevideo, el MEC y la Secretaría del Bicentenario.

Para Barbano, el acceso, recuperación y difusión del dominio público es la manera que tienen las sociedades de desarrollarse y generar nuevas obras culturales: nutriéndose de su entorno y de la creación previa. “Esto es solo un paliativo a un problema de fondo que son las grandes restricciones que las leyes de derechos de autor les imponen a los autores y a la sociedad, dificultando o impidiendo directamente la circulación de los bienes culturales y la recuperación patrimonial, en el caso, por ejemplo, de las obras en dominio público o de obras cuyos autores no pueden ser identificados o contactados”.

Leer la nota en Búsqueda.