Vaz Ferreira y el feminismo

Hace unos días nos encontramos con una joya en la colección de la Biblioteca Feminaria en Wikimedia Commons: tres conferencias de Carlos Vaz Ferreira publicadas en Buenos Aires bajo el título Sobre feminismo (1933) por la editorial Sociedad Amigos del libro rioplatense. El texto, publicado en este proyecto rioplatense que unió a editores de las dos orillas, tiene un estudio introductorio de Luis Gil Salguero y un apéndice del filósofo escrito especialmente para el libro.

Compartimos con ustedes un fragmento de “¿Feminismo o feminismos? Una mirada histórica al uso de la voz en el Uruguay del Novecientos” de la historiadora Inés Cuadro Cawen que recupera los usos de la palabra “feminismo” en el 900. El artículo fue publicado originalmente por el proyecto Hemisferio Izquierdo.


El “feminismo de la compensación”

El debate en torno a la emancipación de la mujer cobró impulso con la llegada al gobierno de José Batlle y Ordóñez. El batllismo fue particularmente sensible a la “cuestión femenina” y especial relevancia tuvo en su prédica -y acción legislativa- la concepción de la mujer y la relación entre de los sexos del filósofo Carlos Vaz Ferreira. El pensamiento vazferreriano en esta área se transformó prácticamente en doctrina oficial del batllismo.

Vaz Ferreira realizó una serie de conferencias entre 1914 y 1922 sobre sus estudios del feminismo y distinguió entre dos tipos de feminismos: el “feminismo de la igualdad y el feminismo de la compensación”. Este último es el que promovía Vaz Ferreira. El pensador sostenía que “somos una especie fisiológicamente organizada en desventaja para la hembra.” De este modo, planteaba la supuesta debilidad biológica que, a su entender, era producto de la facultad maternal propia de las mujeres y de las tareas directamente relacionadas con ella. Agregaba que la mujer debía enfrentar una serie de “cargas propias” en el hogar. Cargas fisiológicas que, desde su punto de vista, la determinaban psicológicamente. Vaz Ferreira no creía posible la igualación de ambos miembros de la pareja. Por el contrario, se mostraba partidario de reparar o “compensar” las desigualdades existentes a través de la acción tutelar del Estado, que en última instancia pasaba ahora a compartir la protección antes exclusiva de padres y maridos. De allí que él mismo denominara a su postura como un “feminismo de compensación”.

El feminismo vazferreiriano partía de un esencialismo biológico que sustentaba el dimorfismo sexual e incidía en el lugar que cada sexo debía ocupar en la sociedad. Las mujeres podían –y debían- instruirse y desempeñar tareas fuera del hogar, siempre y cuando le dedicasen un tiempo parcial y no relegasen por ellas su verdadera función biológica y social. Las mencionadas “cargas propias” resultaban para esta concepción ineludibles e intransferibles. Por ello, correspondería al Estado asistir a quien, según la posición predominante, aparecía como el miembro más débil de la pareja, pero que cumplía una función de extrema relevancia para la construcción de la República. Esta modalidad protectora-asistencialista se expresó en buena parte de la legislación laboral y social impulsada por el batllismo. La ley de divorcio por sola voluntad de la mujer, aprobada en 1913, constituye ejemplo más evidente de esta modalidad de “compensación”.

Ines Cuadro Cawen

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